Cerró las persianas uno de cada tres locales en el centro y los comerciantes apuntan a un lugar inesperado
Cientos de locales dejaron de funcionar en la capital catamarqueña y los dueños de los comercios que resisten apuntan a un factor que cambia las reglas del juego en pleno centro. El dato que explica por qué cada vez hay más persianas bajadas.
En San Fernando del Valle de Catamarca, la crisis económica dejó una marca visible en las calles: alrededor de 450 comercios de distintos rubros bajaron la persiana en los últimos tres años, según cifras municipales. El fenómeno arrancó en la peatonal Rivadavia y ya se extiende a distintos puntos de la capital provincial.
Los cierres se produjeron durante la segunda gestión del gobernador Raúl Jalil, en un contexto de costos de funcionamiento cada vez más difíciles de sostener. Durante ese mismo período se registraron unas 1.300 nuevas habilitaciones comerciales, pero desde el municipio advierten que la dinámica cambió en el último año: la cantidad de establecimientos que dejaron de funcionar comenzó a superar a las nuevas aperturas.
“Se incrementó el cese de la actividad comercial por encima de las nuevas habilitaciones”, explicó la secretaria de Protección Ciudadana y responsable del área de Comercialización, Mariela Romero, en declaraciones a un medio local.
La funcionaria señaló que entre los principales motivos de los cierres aparecen las dificultades para afrontar los alquileres, el pago de impuestos y otras obligaciones vinculadas al funcionamiento de los comercios. El aumento de los costos y la menor capacidad para sostener los gastos fijos se convirtieron así en uno de los principales obstáculos para la continuidad de los locales.
El reclamo de los comerciantes
En ese contexto, comerciantes de la peatonal Rivadavia y del casco céntrico llevaron sus reclamos a la Municipalidad por la presencia de vendedores en la Plaza 25 de Mayo durante los fines de semana. Los propietarios de los locales cuestionan lo que consideran una situación de competencia desleal: sostienen que los comercios habilitados deben afrontar requisitos normativos, impositivos y otros costos para poder desarrollar su actividad, mientras que los vendedores informales no estarían sujetos a las mismas condiciones.
Ola de despidos y preocupación gremial
El gremio de empleados de comercio de Catamarca viene manifestando su preocupación por la ola de despidos y el cierre de locales en la provincia. Desde el sector afirman que se necesitan respuestas y soluciones urgentes de parte del gobierno de Raúl Jalil.
La situación crítica se extiende por toda la provincia y “existe preocupación entre los trabajadores activos por la posibilidad de perder sus puestos”, señaló el secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Roberto González, a Radio Esquiú 95.3.
El dirigente gremial recordó un antecedente lamentable: el cierre del supermercado de la terminal de Catamarca, que se produjo a principios de año y dejó a 31 familias sin ingresos.
A fines de agosto, el gremialista también se pronunció sobre esta crisis en medios catamarqueños y sostuvo que la situación se agrava por los altos costos de los alquileres comerciales, fijados por propietarios que no contemplan el desplome de la facturación.
Catamarca lidera la desocupación del NOA
En el segundo trimestre de 2026, el Gran Catamarca alcanzó una tasa de desocupación del 6,4%, el registro más alto entre los aglomerados del Noroeste Argentino y el decimocuarto entre los 32 centros urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
De acuerdo con la información difundida sobre el mercado de trabajo local, la cantidad de personas con problemas de inserción laboral pasó de unas 40.000 a 49.500 en un año, sobre una población económicamente activa de alrededor de 104.000 personas.