Una empresa modelo de tecnología agrícola cerró su fábrica en Villa Constitución y despidió a 84 operarios. La crisis ya no perdona ni al campo: los números que muestran el derrumbe de la industria santafesina.
La industria santafesina atraviesa un default productivo que ya no distingue entre sectores vulnerables y los denominados motores de la economía. Plantium, una firma de tecnología agrícola con centro de desarrollo en Rosario, bajó la persiana de su planta en Villa Constitución y envió telegramas de despido a 84 trabajadores.
La empresa, dedicada a equipos de precisión para el agro, es la cara visible de un fenómeno más amplio: la recesión golpea incluso a los rubros que parecían a salvo, como el campo y su cadena de proveedores.
Los números del retroceso
La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre fines del año pasado y julio de 2026 desaparecieron 508 empleadores industriales en la provincia, un 8,6% del total, y se perdieron 12.000 puestos de trabajo en el rubro, un 8,9%.
La proporción se repite a nivel nacional: la actividad manufacturera perdió 4.424 empresas y 108.000 trabajadores en el mismo período.
El deterioro se aceleró en el último año y en el último mes entró en un nuevo tobogán. A fines de septiembre, Electrolux anunció el cierre de su planta de freezers y lavarropas en Rosario, con la cesantía de los 200 empleados que quedaban de un plantel que llegó a tener 800.
El sector químico y petroquímico, que ya había perdido ramas enteras como la de polioles de Dow y la de caucho sintético de Pampa, sufrió otro golpe hace poco más de una semana: Basf redujo a un turno sus tareas en General Lagos y desvinculó a 13 operarios.
En Campana, a dos horas de auto, Bunge cerró su fábrica de fertilizantes y despidió a 200 trabajadores. En la rama automotriz, Stellantis, la principal empresa del sector en el país, anunció la suspensión de actividades y de personal en sus plantas de Buenos Aires y Córdoba.
En Reconquista, el frigorífico Friar profundizó su reestructuración: paralizó un turno completo de faena y despidió a 80 trabajadores. Pocas semanas antes había acordado con el gremio reducir la jornada laboral como alternativa a las cesantías. Pese al boom exportador, la caída del mercado interno presiona al sector: según Fisfe, el procesamiento de bovinos en Santa Fe cayó casi 8% en agosto y acumuló catorce meses de variaciones interanuales negativas.
La inversión y el riesgo de desaparición
El default productivo comenzó golpeando a los sectores más vulnerables frente a la competencia interna y la contracción del mercado interno, pero luego se extendió a todas las ramas. El cierre de una empresa modelo en tecnología agrícola refleja la reducción de oportunidades de supervivencia.
El indicador mensual de la consultora de Orlando Ferreres registró una caída del 5,2% interanual en la inversión durante septiembre. Y según la encuesta de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) junto a la Universidad de José C. Paz (Unpaz), el 43,5% de los empresarios del sector advierte un riesgo directo de desaparición.
La agroindustria también sufre
Pese a ser proveedora de la cadena agroindustrial, uno de los pocos motores que funcionan en el modelo que ganó las elecciones en 2023, la industria de la maquinaria agrícola atraviesa un mal momento. Fue el rubro que más cayó en la medición mensual de actividad de Fisfe para agosto: 37,9%.
En unidades autopropulsadas —tractores, cosechadoras y pulverizadoras—, el último reporte de la asociación de concesionarios (Acara) marcó una retracción interanual del 20,6%.
El efecto en cadena de estas dificultades contribuyó a la crisis de Plantium y Gentec, dos compañías vinculadas al empresario Jorge Gentili que se dedican al desarrollo y provisión de equipos de precisión para el agro. Su portafolio incluye monitores de siembra, pilotos automáticos, sistemas de gestión de datos y robots. Compite con electrónica avanzada en agricultura de precisión y tiene como principales clientes a Metalfor, Pauny y Agco, fabricantes de maquinaria agrícola que tampoco atraviesan su mejor momento.
El impacto del cambio de modelo es evidente: en 2022 inauguró en Rosario un centro de investigación y desarrollo con más de 50 profesionales especializados. El viernes pasado cerró las puertas de la fábrica en Villa Constitución y notificó los despidos.
Un cordón industrial golpeado
Villa Constitución es una de las ciudades más castigadas por el actual modelo económico, que ve a la industria como un estorbo. Junto con la bonaerense San Nicolás forma uno de los 31 aglomerados que monitorea la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. En el primer trimestre del año encabezó la tasa de desocupación, con 10,4%. Tres meses después el indicador bajó a 8,4%, aunque el descenso parece encubrir un desplazamiento del mercado laboral: la subocupación subió a 11,9%.
Ese corredor, donde se encuentran las principales acerías del país, también siente el parate siderúrgico. Según Fisfe, el nivel de actividad de esa industria en Santa Fe entre enero y agosto de 2026 se ubicó 30,5% por debajo del registro de 2023.