Cerró el supermercado y se llevó a sus 8 empleados a ver a Messi: el motivo que nunca quiso contar
Ocho empleados, 273 kilómetros en combi y un secreto que guardó hasta el último momento: así fue el viaje que organizó el comerciante de Tapalqué para ver a Messi. Lo que nunca quiso contar es cuánto le costó.
Diego repite una frase cada vez que le preguntan por qué tomó una decisión que dejó a todos con la boca abierta: "Todo lo hice de corazón". El hombre cerró su supermercado en Tapalqué y se llevó a sus ocho empleados a la despedida de Lionel Messi en el Monumental. Para él no era solo un partido: era compartir con la gente que lo acompaña hace años algo que, igual que el homenaje a Leo, no se repetía.
Detrás del gesto hay una historia de inmigración, esfuerzo y fútbol. Diego se llama en realidad You Zhihuang, nació en China en 1981 y llegó a la Argentina a fines de 1999, con 18 años, sin hablar español y con muy pocas referencias del país que terminaría siendo su casa.
Hoy vive en Tapalqué, en el interior bonaerense, formó una familia argentina y es hincha de River. En Messi encuentra un motivo de unión para todo el país.
"Quise cumplir el sueño de todos los empleados. Cumplí muchos sueños. La vida es una sola y la despedida de Leo es una sola vez", contó a TN.
La sorpresa para sus ocho empleados
La idea apareció cuando se enteró de que Messi se despedía de la Selección en el Monumental. Diego había soñado durante años con viajar a un Mundial y nunca lo había logrado. Cuando surgió la chance de ver el último partido de Leo en el país, sintió que no podía dejarla pasar. Y no quiso vivirla solo.
"Voy a llevar a toda mi gente para ver a mi ídolo. ¿A qué argentino no le gusta Messi?", recordó sobre el pensamiento que lo llevó a organizar todo.
Con ocho empleados en el supermercado, quería que todos estuvieran en la cancha. Para las entradas recurrió a un amigo que lo ayudó con la compra. También armó el traslado en una combi para recorrer juntos los 273 kilómetros que separan a Tapalqué de la Ciudad de Buenos Aires.
Lo más difícil fue guardar el secreto. Estaba ansioso y nervioso, pero esperó a tener todo encaminado. Les avisó el lunes de la semana anterior y les explicó que al día siguiente iban a trabajar un rato y después saldrían rumbo al estadio.
Al principio no le creyeron. "Pensaron que yo estaba jodiendo. Les decía: 'No, en serio, nos vamos todos'. Y estaban muy contentos", recordó.
El motivo por el que no revela cuánto gastó
Para Diego, la plata que puso en entradas y organización no es lo importante. Prefiere no decir cuánto gastó porque cree que el valor real del gesto está en otro lado.
"No lo quiero contar porque es un legado que yo les quería dejar a mis empleados. Ellos me acompañaron durante muchos años trabajando conmigo y yo quería darles esa felicidad, cumplir ese sueño con todos", explicó.
La decisión también fue una forma de agradecerles el tiempo compartido. Por un día, el supermercado podía esperar. Lo que no quería dejar pasar era la chance de que todos vivieran juntos una experiencia imborrable.
"Para mí, Messi representa al mundo"
Diego no habló de Messi solo como futbolista. Lo hizo desde el lugar de alguien que vio en primera persona cómo el capitán argentino se convirtió en una figura capaz de reunir a personas de distintas edades, países y equipos.
"Para mí, Leo representa al mundo. Leo, te amamos de acá hasta China. Ojalá que pueda ver el video", expresó.
También recordó los momentos duros de la Selección antes de Qatar 2022. En 2014, cuando la Argentina perdió la final contra Alemania, sufrió como cualquier hincha. Cuatro años después, la eliminación ante Francia en Rusia lo dejó con tristeza. Por eso, la consagración en Qatar tuvo un valor todavía mayor.
"Yo pensé que, si no salía campeón ese día, a Argentina le iba a costar mucho volver a ganar un Mundial", recordó.
La final de 2022 contra Francia fue nervios y emoción a la vez. Cuando Messi levantó la Copa, sintió que la alegría también era suya. "Yo me siento como un argentino. Estoy muy orgulloso", contó.
Aunque es hincha de River, para él la figura de Messi está por encima de cualquier camiseta. "Podés ser hincha de River, de Boca o de cualquiera, pero cuando hablamos de Messi hablamos de la unión de los argentinos", resumió.
La despedida en el Monumental la compartió con su familia, sus empleados y una amiga que viajó especialmente desde China para ver a Leo.
Llegó en 1999 y aprendió español en la calle
Su vida en Argentina arrancó a fines de 1999. Su hermana había llegado antes y tenía un almacén en Villa Ballester que funcionaba muy bien. Fue ella quien lo invitó a probar suerte.
En ese momento, China y la Argentina parecían estar más lejos que hoy. No existía la facilidad actual para comunicarse ni para conocer otras culturas a través de la tecnología.
Antes de viajar tenía referencias muy puntuales: sabía que existía la avenida 9 de Julio, que los argentinos bailaban tango y que Diego Maradona era una figura reconocida.
Tenía 18 años y prácticamente no hablaba español. Los primeros tiempos fueron difíciles, pero encontró la forma de adaptarse: aprender en la calle, con amigos y con la gente del trabajo.
"Nunca fui a una escuela para aprender español. Me enseñaron los amigos, la gente de la calle", contó.
Durante sus primeros diez años pasó por distintos lugares de Buenos Aires y el conurbano. Vivió en San Martín, en la zona norte, en la Ciudad y también en el sur del conurbano. En 2009 se instaló en Tapalqué, el pueblo donde construyó su vida.
Allí encontró una comunidad de la que se siente parte. Hace aproximadamente un año y medio empezó a compartir videos en redes para mostrar el lugar donde vive, sus costumbres y los rincones que más le gustan. La respuesta fue positiva y le permitió conocer a mucha gente.
Ahora quiere aprovechar la repercusión de su historia para que más personas descubran Tapalqué. Habla de sus aguas termales, de la naturaleza y de la tranquilidad del pueblo. Su pedido es sencillo: que quienes conozcan su historia se interesen por el lugar que eligió para vivir.
Por qué se llama Diego
Hay un detalle que explica mucho de su relación con la Argentina. You Zhihuang no llegó al país con el nombre de Diego. Lo adoptó después de que una amiga le propusiera elegir un nombre más familiar para los argentinos.
La sugerencia tuvo un motivo futbolero. "Me dijo: 'Vos, cuando llegás acá, siendo extranjero, tenés que ponerte un nombre'. Y me dijo que me iba a llamar Diego, por Diego Maradona", recordó.
La idea le gustó. En China ya conocía a Maradona y sabía quién era el ídolo argentino. "Dije: 'Bueno, Diego, me gusta'. Y ahí salió mi nombre", contó.
Con el tiempo, el fútbol también lo acercó a River. Cuando recién había llegado, un chico que trabajaba con su hermana era fanático del club y tenía la rotisería decorada con banderas y símbolos del Millonario. Iba seguido a la cancha. Ese compañero le contagió la pasión por el fútbol y por River.
Una familia entre China, Brasil y la Argentina
Diego formó su propia familia en el país. Su esposa es brasileña y se conocieron en 2001. Juntos tuvieron tres hijos: la mayor estudia en Buenos Aires, su hijo Nico tiene 21 años y la menor tiene 15 y vive con ellos en Tapalqué.
Sus padres siguen en China. Según contó, son mayores y no hablan español, por lo que las diferencias culturales y la distancia siguen presentes en su vida cotidiana.
A pesar de los años, conserva recuerdos precisos de sus primeros días en el país. Uno está relacionado con la música: la primera canción que escuchó al llegar a Ezeiza fue "Un siglo sin ti", de Chayanne. No entendía nada del idioma, pero la melodía le gustó tanto que todavía la recuerda como parte de aquella llegada.
Entre las diferencias culturales, recordó con humor situaciones vinculadas a la comida y a la dificultad de entender ciertas cosas cuando todavía no dominaba el español. Con el tiempo incorporó hábitos que ya son rutina, como tomar mate a la mañana y a la tarde.
La despedida, un recuerdo para toda la vida
Diego ya había visto jugar a Messi en tres oportunidades. Entre esos recuerdos mencionó partidos en la Bombonera y encuentros de la Selección en el estadio de River.
Sin embargo, la despedida tuvo un significado distinto. No solo acompañó al jugador que admira desde hace años: compartió el momento con su familia y con las ocho personas que trabajan con él.
Fue una manera de devolver algo de todo lo que siente que recibió de la Argentina. Y también de demostrarles a sus empleados que el trabajo compartido puede ser el punto de partida para construir recuerdos que van mucho más allá de un negocio. "Todo lo hice de corazón", insistió.
Después de la despedida, Diego espera que Messi pueda ver el video que publicó para conocer la historia de un comerciante que lleva su nombre por Maradona, que vive en Tapalqué y que cerró su supermercado para cumplirles un sueño a sus trabajadores.
Su deseo es que la historia llegue lejos, pero también que sirva para que más personas conozcan el pueblo que eligió como hogar. Porque para Diego, la Argentina ya no es solo el país al que llegó en 1999 para trabajar. Es el lugar donde formó una familia, encontró amigos, se hizo hincha de River y aprendió a sentirse parte de una pasión que, como Messi, no reconoce fronteras.