Cerimedo seguirá preso en Bolivia: la Justicia rechazó su liberación y avaló el traslado a una cárcel de máxima seguridad
Si seguís la política argentina, esto te toca de cerca: la Justicia boliviana le negó la libertad a Fernando Cerimedo y ordenó su traslado a una cárcel de máxima seguridad. Lo que dijo en la audiencia para intentar evitarlo.
La Justicia de Bolivia le negó a Fernando Cerimedo la acción de libertad que había solicitado su defensa y confirmó que el exasesor de Javier Milei será trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz. Allí continuará detenido preventivamente mientras se lo investiga por el intento de asesinato de su expareja Nadia Beller y por enriquecimiento ilícito con defraudación al Estado.
El fundador de La Derecha Diario está actualmente alojado en el penal de Palmasola, el más poblado de Bolivia, y su equipo legal buscaba evitar el cambio de sede. Según su defensa, el traslado implicaría condiciones de seguridad más rigurosas que las que tiene hoy.
Durante una audiencia virtual, Cerimedo aseguró que su vida corre peligro y mencionó que en los últimos días sufrió un cuadro de estrés que le elevó la presión arterial. Así lo consignó el medio local La Razón. Pese a sus argumentos, las autoridades rechazaron el pedido.
Las acusaciones contra el vicepresidente de Bolivia
En su presentación ante los jueces, Cerimedo apuntó directamente contra el vicepresidente boliviano, Edmundo Lara, a quien acusó de presionar al tribunal para que se concrete su traslado. "Él es uno de los principales actores que quieren llevarme a Chonchocoro para silenciarme, posiblemente para que quiten mi vida", afirmó.
El exasesor también recordó que Lara lo había señalado públicamente como una persona con poder dentro del Estado, algo que rechazó de manera categórica. "Supuestos poderes del Estado que yo no tengo, que no tuve, que nunca tuve", sostuvo en su descargo.
Aislamiento e incomunicación en Palmasola
En paralelo, Cerimedo describió las condiciones en las que está detenido en Palmasola y aseguró que permanece aislado, sin teléfono celular y sin recibir visitas. "Estoy incomunicado, estoy todo el tiempo dentro de mi celda y ni siquiera estoy aceptando visitas", explicó.
Ante el temor de compartir pabellón con personas que podrían identificarlo como parte del anterior gobierno y tomar represalias, insistió en su pedido para no ser movido de lugar. "No hace falta que me clave un puñal para que se den cuenta de que mi vida está en riesgo", concluyó.