Cerca de 40 empresarios de Malvinas desembarcaron en Punta Arenas y Santa Cruz ya reaccionó
Casi 40 empresarios de Malvinas se sentaron con firmas de Punta Arenas para cerrar una ronda de negocios que nadie esperaba. Detrás hay un proyecto que podría cambiar el mapa logístico del extremo sur y ya hizo ruido en Buenos Aires. ¿Qué se acordó?
Una delegación de casi 40 empresarios y representantes de las Islas Malvinas cruzó el Atlántico para reunirse con unas 60 firmas de la Región de Magallanes. El encuentro, que se extendió por dos jornadas en el Hotel Cabo de Hornos de Punta Arenas, encendió las alarmas en Buenos Aires y motivó un pedido de informes en el Congreso firmado por diputados de Santa Cruz.
La ronda de negocios abarcó sectores clave: alimentos, materiales para la construcción, repuestos de vehículos, pesca, hotelería, agricultura, servicios portuarios y logística. Pero detrás de las reuniones comerciales hay un proyecto que trasciende lo privado: recuperar una conexión marítima directa entre Punta Arenas y las Islas Malvinas.
La ruta marítima que se viene
La Falkland Islands Development Corporation (FIDC), organismo dedicado al desarrollo económico de las islas bajo administración británica, alcanzó un acuerdo con la naviera chilena Easter Island para establecer una ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino. Según lo informado en Chile, el primer viaje está proyectado para mediados de noviembre.
El objetivo comercial es claro: convertir a Punta Arenas en uno de los principales centros de abastecimiento de las islas. El alcalde de la ciudad, Claudio Radonich, explicó que entre los productos que buscan adquirir los empresarios malvinenses aparecen alimentos, congelados, cemento, madera y repuestos para vehículos. La intención es que buena parte de esos productos puedan enviarse desde la ciudad chilena a un costo inferior al que hoy implican otros mercados.
La magnitud de la misión comercial no pasó inadvertida. La subdirectora ejecutiva de la FIDC, Louise Ellis, la definió como la mayor delegación comercial enviada desde las islas.
La reacción de la Argentina
El movimiento empresarial puso en alerta al Gobierno nacional. El canciller Pablo Quirno confirmó que el Ejecutivo sigue de cerca las negociaciones y sostuvo que Argentina espera que Chile respete los acuerdos vigentes entre ambos países. Quirno evitó plantear una ruptura diplomática y señaló que cualquier eventual respuesta argentina se desarrollará dentro del marco jurídico, legal y diplomático.
El episodio se produce en un momento particularmente sensible de la relación bilateral por Malvinas, luego de declaraciones del ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, sobre la situación de los habitantes de las islas. Desde el Gobierno chileno posteriormente buscaron diferenciar esas expresiones de la posición oficial de su política exterior.
Santa Cruz ya había llevado el tema al Congreso
La preocupación por la conexión entre Punta Arenas y Malvinas había llegado al Congreso antes de esta ronda de negocios. El 7 de septiembre ingresó en la Cámara de Diputados el proyecto de resolución 4539-D-2026, que solicita al Poder Ejecutivo Nacional información sobre la ruta marítima proyectada entre Punta Arenas y las Islas Malvinas y otras cuestiones vinculadas.
La iniciativa tiene entre sus firmantes a tres diputados nacionales por Santa Cruz: Moira Lanesán Sancho, Ana María Ianni y Juan Carlos Molina. También aparecen legisladores de otras provincias patagónicas, entre ellos Juan Pablo Luque, de Chubut, Paulo Tita, de Tierra del Fuego, y José Glinski, también de Chubut. El proyecto fue girado a las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y de Defensa Nacional.
La participación de legisladores santacruceños cobra particular importancia por la ubicación de Punta Arenas, una ciudad estrechamente vinculada económica y socialmente con el sur de Santa Cruz y especialmente con Río Gallegos.
Un nuevo escenario en el extremo sur
Lo que comenzó como un acuerdo comercial entre privados puede adquirir una dimensión mucho mayor si finalmente se consolida la ruta marítima prevista para noviembre. Punta Arenas busca transformarse en una plataforma logística para abastecer a las islas, mientras los empresarios malvinenses intentan reducir costos y recuperar vínculos comerciales históricos con Magallanes.
Argentina, mientras tanto, sigue de cerca cada movimiento. Y para Santa Cruz el asunto tiene una particularidad difícil de ignorar: uno de los principales puntos de conexión comercial con las Islas Malvinas podría instalarse a pocos cientos de kilómetros de Río Gallegos, del otro lado de la frontera.