Celos, una foto y una amenaza: la trama detrás del ataque con cúter en el Hospital Regional
No fue un arrebato aislado: detrás del ataque en el Hospital Regional hay una historia de celos, una ruptura y una foto que encendió todo. ¿Qué pasó antes de que la imputada sacara el cúter?
La investigación por el ataque con un cúter contra Camila González dentro del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia comenzó a develar la trama previa al episodio. Según el fiscal Marcelo Cretton, la principal hipótesis apunta a un conflicto familiar atravesado por celos y una relación sentimental.
Por el hecho fue imputada Marina Soledad Uribe, acusada de lesiones leves en concurso real con amenazas. Tras la audiencia de formalización, recuperó la libertad, aunque quedó sujeta a una prohibición de acercamiento y contacto con González y su pareja durante 90 días.
Qué habría desatado el ataque
El episodio ocurrió el pasado viernes, cuando Camila se encontraba en el hospital junto a su pareja y su hija, una bebé de apenas 21 días, que debía recibir atención médica. En ese contexto se produjo el ataque que terminó con una lesión facial para la víctima. Pero para la Fiscalía, el episodio no habría comenzado ese día ni sería un hecho aislado.
Al ser consultado sobre el móvil del ataque, Cretton fue claro: “El móvil hasta ahora es aparentemente una cuestión familiar, de celos”.
De acuerdo con los elementos reunidos hasta el momento, el conflicto estaría relacionado con una relación sentimental. Según explicó el fiscal, el hombre que mantenía una relación con la imputada sería primo de Camila González.
Una relación, una ruptura y una foto
La Fiscalía trabaja sobre la hipótesis de que Uribe y ese hombre habían atravesado previamente una ruptura. En medio de esa situación se habría producido un episodio relacionado con una fotografía que terminó profundizando el conflicto.
“Aparentemente hubo una ruptura anterior de la imputada con el primo de ellos y, en ese ínterin, hubo una foto que desencadenó en esta situación”, explicó Cretton.
Ante la consulta sobre si aquella fotografía había sido el desencadenante de la reacción, el fiscal respondió: “Desencadenó la ira de esta mujer”.
Según el funcionario, posteriormente Uribe habría retomado la relación con el primo de González, mientras que el conflicto previo habría continuado. Estos antecedentes forman parte de las circunstancias que ahora deberán ser reconstruidas durante la investigación.
La Fiscalía también busca determinar si existieron episodios anteriores de amenazas. En ese sentido, Cretton contó que la madre de Camila se presentó en la Comisaría Mosconi durante la tarde del mismo día del ataque y manifestó que la imputada “ya también hace rato que venía con amenazas”. La mujer expresó además que tenía temor por ella misma y por otros integrantes de su familia.
“La iba a matar” y la amenaza que involucró a una bebé de tres semanas
El conflicto previo habría desembocado finalmente en el violento encuentro dentro del Hospital Regional. Según la acusación, al encontrarse con Camila, Uribe habría pronunciado una frase que quedó incorporada a la investigación: “Bueno, miren quién está acá”. De acuerdo con el relato del fiscal, inmediatamente después le habría dicho que la iba a matar.
El fiscal remarcó la particular gravedad del contexto: “La bebé que estaba con su mamá y su pareja iba a quedar huérfana”, señaló al reconstruir las amenazas que motivaron que también se imputara ese delito.
Finalmente, la situación fue advertida por personas que se encontraban dentro del hospital, entre ellas una trabajadora del sector de farmacia que habría presenciado el episodio. La llegada de la Policía permitió identificar y aprehender a la presunta agresora.
La víctima sufrió una lesión facial que fue constatada mediante un certificado médico. Cretton aclaró que se trata de lesiones leves, ya que la herida no atravesó ningún órgano ni puso en riesgo su vida.
La Justicia estableció un plazo de seis meses para profundizar la investigación. Mientras tanto, Uribe permanecerá en libertad, pero no podrá acercarse a menos de 200 metros de Camila González ni de su pareja, ni utilizar las redes sociales para comunicarse con ellos durante 90 días.
Para la Fiscalía, ahora será clave reconstruir el conflicto previo, establecer qué ocurrió alrededor de la fotografía mencionada y determinar si existieron amenazas anteriores. Todo ello permitirá establecer con mayor precisión qué llevó a que una disputa familiar y sentimental terminara en un ataque dentro de un hospital y con una recién nacida de 21 días presente en el lugar.