Cayó la banda narco que metía droga en Villa Urquiza: 10 condenados y un detalle escalofriante
Una banda narco que operaba en varios barrios de Tucumán y dentro del penal de Villa Urquiza fue desarticulada. ¿Cómo lograban meter la droga a la cárcel?
La Justicia Federal de Tucumán dictó sentencia contra una organización que durante dos años sembró el terror en varios barrios y hasta logró infiltrar estupefacientes en el penal de Villa Urquiza. Entre los condenados hay un interno que seguía operando desde la cárcel.
Todo comenzó en agosto de 2022, cuando una denuncia anónima encendió las alarmas en el barrio Juan XXIII, más conocido como La Bombilla. A partir de ahí, un minucioso trabajo de inteligencia, seguimientos y escuchas telefónicas permitió reconstruir el engranaje de una estructura criminal que operó hasta 2024.
¿Quiénes lideraban la red?
Según la investigación, Néstor Hugo Jiménez y Liliana Noemí Jiménez estaban al frente de la organización. Ellos coordinaban la compra de cocaína y marihuana desde Salta y Jujuy, para luego trasladarla a Tucumán y distribuirla en distintos puntos de venta.
Pero el dato que heló la sangre a los investigadores fue que parte de la droga era introducida en el penal de Villa Urquiza. Hugo Exequiel Jiménez, hijo de los líderes, cumplía allí una condena previa y desde adentro seguía participando del negocio.
El rol de Pamela Bravo y los “kioscos” de droga
Pamela Elizabeth Bravo fue señalada como una de las operadoras clave. Desde La Bombilla coordinaba la venta al menudeo, administraba el dinero y abastecía a los distribuidores. La pesquisa identificó “kioscos” y “búnkeres” utilizados para la comercialización de estupefacientes en los barrios Juan XXIII, Oeste II, Las Tipas y SEOC.
Las condenas: ocho años para los jefes
El debate oral concluyó con penas de ocho años de prisión para Néstor Jiménez, Liliana Jiménez y Pamela Bravo. Karen Correa, Santos Quiroga y Pedro Sosa recibieron seis años, mientras que Hugo Exequiel Jiménez fue condenado a cinco años. Andrea Coronel, Rita Bravo y Ana María Jerez obtuvieron penas de ejecución condicional.
Además, el tribunal declaró reincidentes a varios acusados y unificó la condena de Liliana Jiménez con una pena anterior por narcotráfico, fijando una sanción única de diez años de prisión.
Para la Justicia, las pruebas reunidas durante más de dos años demostraron la existencia de una organización criminal estable, con roles definidos y dedicada de manera permanente al narcotráfico, tanto en barrios de la capital tucumana como dentro de una unidad penitenciaria.