Cayó el consumo y un mayorista le hizo un pedido a Pastas Orali que nunca había recibido
El dueño de Pastas Orali contó que un mayorista le pidió comida para quienes esperan horas por un trabajo. La industria alimenticia no la pasa bien: hay rubros que venden hasta un 40% menos y los mayoristas, según su relato, están cada vez más vacíos.
La caída del poder de compra y la falta de trabajo golpean de lleno a las empresas de alimentos de consumo masivo. Julio González, dueño de Pastas Orali, reveló que un distribuidor mayorista le pidió comida para las personas que se acercaron a buscar empleo, una situación que, según admitió, jamás había vivido en la empresa.
"Eso la verdad que no nos pasó nunca", reconoció el empresario en diálogo con Mariano Martín en Palo y Zanahoria, por El Destape 1070.
Ventas que se derrumban hasta un 40%
González describió un panorama complicado para la industria alimenticia, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y la retracción de la demanda. "Hay caídas del 20, 30, 40%", afirmó al referirse al desempeño de distintos sectores comerciales.
El empresario vinculó directamente la falta de empleo con el consumo cotidiano. "La gente no tiene trabajo, entonces la gente no dispone para comprar", sostuvo. Esa dificultad para sostener las ventas se transforma en un problema para las compañías que producen alimentos y dependen del mercado interno.
Pastas Orali fabrica pastas, tapas de empanadas y otros productos de consumo masivo. Según González, la firma intenta compensar la caída de la demanda con nuevas líneas de productos, la búsqueda de distribuidores y clientes y el desarrollo de oportunidades de exportación. Sin embargo, los esfuerzos no alcanzan para revertir las dificultades. "Así todo nos cuesta un montón mantener la venta", señaló.
El dueño de la empresa indicó que Orali logra amortiguar el impacto de la crisis y que sus ventas retroceden entre un 1% y un 3% respecto del año anterior. Pero aclaró que esa evolución responde a las estrategias desplegadas para sostener la actividad, mientras que otros rubros enfrentan caídas mucho más pronunciadas.
"Nos volvimos con casi todas las empanadas"
Una experiencia reciente en el mayorista Nini, ubicado en la zona oeste del conurbano bonaerense, le permitió al empresario observar de primera mano la retracción comercial. Durante una degustación de empanadas, el equipo de Orali regresó con casi toda la mercadería porque había poca circulación de clientes.
"Nos volvimos con casi todas las empanadas porque no había gente, no hay gente en los mayoristas, no hay gente en los negocios", relató González.
La escena contrasta con los años de mayor actividad que recuerda el empresario, cuya fábrica tiene seis décadas de trayectoria. Al repasar los períodos de mejores ventas, mencionó 2006 y 2007, cuando, según describió, "la gente compraba y se vendía de todo".
El testimonio expone las dificultades que atraviesan los comercios y fabricantes cuando los hogares reducen sus compras para hacer frente a la falta de ingresos o a la incertidumbre laboral.
Una fila de miles de personas para conseguir trabajo
El episodio que más impactó a González surgió a partir de la búsqueda de personal de un distribuidor mayorista que abrirá una nueva sucursal. De acuerdo con su relato, el comercio publicó una convocatoria laboral y recibió cerca de 2.000 postulaciones.
El distribuidor prevé realizar otra convocatoria para cubrir alrededor de 20 puestos. González anticipó que se repetirá una escena similar: una fila de miles de personas para acceder a una cantidad limitada de empleos.
Frente a esa situación, el comerciante le pidió a Orali que colaborara con alimentos para quienes debieran esperar durante horas para presentarse a la selección. La empresa aceptó evaluar la iniciativa, en línea con las acciones solidarias que ya desarrolla junto a comedores comunitarios.
"Eso la verdad que no nos pasó nunca", insistió el empresario al referirse al pedido de alimentar a personas que se acercan a buscar trabajo.
La situación reúne dos caras del deterioro económico: por un lado, la dificultad de las empresas para vender sus productos; por el otro, la cantidad de personas que buscan una oportunidad laboral y no encuentran suficientes puestos disponibles.
Reforma laboral, impuestos e importaciones: qué dice el empresario
Consultado sobre las medidas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, González sostuvo que su empresa no percibió mejoras significativas por la reforma laboral o la reducción de impuestos. "No se sintió", respondió.
El empresario reconoció que algunos cambios vinculados con los conflictos laborales pudieron reducir determinados costos, aunque diferenció ese efecto de una recuperación general de la actividad. También afirmó que la reducción de las retenciones al campo no se tradujo en un beneficio concreto para Orali.
Además, cuestionó la posibilidad de reconvertir una empresa sin condiciones para invertir y producir. "Tenés que tener capital de trabajo, tenés que tener capital de inversión, tenés que tener crédito, tenés que vislumbrar un futuro", enumeró.
En ese sentido, advirtió que la falta de demanda desalienta la búsqueda de financiamiento: "Si no tenés mercado, ni siquiera te da ganas de meterte en un crédito". También reclamó condiciones que permitan competir frente a las importaciones y fortalezcan el mercado interno.