Cayó al arroyo Yazá y casi no la cuenta: hoy mueve la mano dedo por dedo

Se pensaba que la mano no iba a responder más. Hoy la mueve dedo por dedo, y ese primer movimiento le devolvió las fuerzas para seguir con la carrera que había dejado en pausa tras caer al arroyo Yazá.

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Cayó al arroyo Yazá y casi no la cuenta: hoy mueve la mano dedo por dedo
Cayó al arroyo Yazá y casi no la cuenta: hoy mueve la mano dedo por dedo

Pasó casi un año desde que el ómnibus de Sol del Norte se fue al cauce del arroyo Yazá, sobre la ruta nacional 14. Los que sobrevivieron siguen en un proceso largo y desparejo para volver a la normalidad, y entre esas historias aparece la de Gustavo Báez, el joven de Montecarlo que estudiaba Ingeniería Civil en Oberá y que se salvó porque alguien se metió al agua a buscarlo.

La que lo sacó del arroyo fue Yazmín Fernández, una joven de Eldorado. Después de eso vino el alta en el Hospital Escuela de Agudos Ramón Madariaga, en Posadas, y el arranque de un protocolo de kinesiología para revertir las lesiones: traumatismos en la columna cervical, fractura de fémur y una parálisis parcial del lado izquierdo del cuerpo.

De no mover la mano a mover dedo por dedo

Las sesiones de kinesioterapia dieron resultados bastante mejores de lo que se proyectaba al principio. Báez lo contó con sus palabras: “La recuperación fue bastante favorable. Ni bien salí del Hospital Madariaga me recetaron rehabilitación con kinesiólogos. De no mover nada la mano, ahora con kinesiología comencé moviendo dedo por dedo, lo cual me dio fuerzas para seguir. Me dieron rutina de ejercicios para recuperarse”.

En lo emocional también hubo un acompañamiento psicológico inicial, clave para asimilar el golpe del siniestro y sostenerse en la gente de alrededor.

La solidaridad que sostuvo el tratamiento

El impacto económico agarró a la familia sin preparación. Por eso allegados y compañeros de la universidad armaron ventas de pollos y colectas solidarias para cubrir insumos médicos y los estudios de control que hicieron falta.

La Facultad de Ingeniería de Oberá, además, le dio una licencia estudiantil especial con reserva de las materias aprobadas. Así puede organizar un regreso de a poco a la vida académica mientras recupera del todo el ritmo físico.

“Con las personas que estuvieron en ese momento, mayormente mi familia y compañeros de la facultad que me ayudaron mucho para volver, estoy retomando la vida universitaria. Quedaron algunas secuelas, pero nada que me impida la movilidad. La idea es seguir adelante con la carrera”, relató Báez.

Su heroína y el futuro

Hoy Gustavo pone el foco en la recuperación física completa. Mantiene con los meses un vínculo constante con Yazmín, la joven que lo asistió en el arroyo y que quedó marcada como su heroína. Y proyecta seguir con la carrera en la educación pública superior.

El contexto general de los sobrevivientes del Yazá no es sencillo: la incertidumbre económica y la falta de respuestas sobre las coberturas de seguros llevaron a muchas familias a apoyarse en la solidaridad de la comunidad para poder pagar los tratamientos.

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