Caucete: el río Bermejo ya no tiene cauce y el agua amenaza al pueblo
El río Bermejo perdió su cauce natural y el agua ya no sabe por dónde correr. Hidráulica avanza con un operativo en dos frentes para proteger al pueblo, pero desde el área técnica aclararon algo que nadie quiere escuchar.
La localidad de Bermejo, en el departamento Caucete, vive una situación que se fue agravando con los años: el río que le da el nombre perdió su cauce natural y, ante una creciente, el agua no encuentra por dónde escurrir. Por eso, la Dirección de Hidráulica, dependiente del Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía, lleva adelante un operativo de encauzamiento y refuerzo de defensas en la zona.
Los trabajos se enmarcan en las acciones planificadas por el Comité Provincial de Emergencia (COPRE). El objetivo central es mitigar el peligro de que el agua ingrese a la zona urbana durante la temporada de mayores caudales.
Un problema que lleva décadas
Bermejo está asentada en un terreno de escasa pendiente, directamente sobre el curso del río homónimo. Esa característica geográfica provoca un fuerte arrastre de sedimentos y material aluvional que, con el correr de los años, fue borrando y sepultando el cauce natural.
Como consecuencia, cuando llega una creciente, el agua pierde un curso definido por dónde escurrir libremente. Desborda con facilidad y amenaza de manera directa a los habitantes del pueblo.
Dos frentes de trabajo
El plan operativo de la repartición provincial se despliega actualmente en dos puntos estratégicos:
Aguas abajo del puente de la Ruta 141: se ejecutan tareas intensivas de apertura y encauzamiento del río Bermejo para encarrilar el flujo hídrico.
Aguas arriba del puente: las maquinarias y los operarios trabajan en la restitución del cauce hasta reconectarlo con su traza natural original.
En paralelo, las cuadrillas refuerzan las defensas existentes, estructuras que presentaban un marcado deterioro por el paso de los años y la falta de mantenimiento periódico.
Qué dicen desde el área técnica
Los responsables de la intervención aclararon que se trata de una obra de estricta mitigación. No elimina por completo el riesgo hídrico propio de la región, pero reduce drásticamente la exposición del pueblo y disminuye de forma considerable el impacto sobre la población ante un incremento repentino del caudal.