Cataratas del Iguazú: el río pasó el límite y los circuitos quedaron cerrados
El río Iguazú superó el límite de seguridad y los circuitos del lado argentino quedaron cerrados. Las lluvias siguen y el caudal no da tregua: qué se evalúa para que los turistas puedan volver a recorrerlos.
El Parque Nacional Iguazú cerró este lunes los circuitos del lado argentino por la crecida del río Iguazú. La medida es preventiva y se tomó por razones de seguridad, según informaron desde el organismo a las agencias de turismo.
La posibilidad del cierre ya se analizaba desde el domingo, cuando el caudal subió a un ritmo acelerado y superó los 11 millones de litros por segundo. El anuncio formal llegó recién en la mañana del lunes.
Hasta qué punto el agua es un peligro
Los circuitos Superior e Inferior pueden operar con visitantes mientras el río no pase los 11.000 metros cúbicos por segundo. Cuando ese valor se supera, el riesgo crece tanto para los turistas como para el personal que trabaja en el lugar. Con ese escenario, desde Parques Nacionales optaron por bajar la persiana del atractivo turístico.
Las lluvias intensas no dan tregua y se estima que el caudal seguirá subiendo. A lo largo de la jornada, las autoridades iban a evaluar el comportamiento del río para definir si los recorridos pueden reabrirse.
Una crecida que ya estaba en los planes
El fenómeno no tomó a nadie por sorpresa. Se esperaba que el pico llegara en septiembre, pero El Niño se intensificó a comienzos de octubre y se prevé que siga varios días más.
Con esos pronósticos sobre la mesa, en agosto el Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria desarmaron el circuito Garganta del Diablo para resguardar las estructuras ante la crecida que se venía.