El gremio docente respaldó los nuevos filtros para anotarse en las juntas de clasificación, pero puso el foco en un punto que todavía no está resuelto: cómo se comprueba la residencia de los aspirantes. La propuesta que hizo el titular del SIDCa cambia el trámite para miles de docentes.
El secretario general del SIDCa, Sergio Guillamondegui, salió a respaldar los cambios en los requisitos para acceder a cargos docentes en Catamarca, aunque con una advertencia: sin controles serios, las nuevas reglas quedan en el papel. Lo dijo en diálogo con el programa "Fuego Cruzado", de Radio Ancasti.
El dirigente gremial explicó los dos ejes de la modificación: la residencia exigida a los aspirantes y la validez de los títulos con los que se inscriben en las juntas de clasificación.
Tres años en la provincia, no uno
El cambio más visible es el tiempo de residencia. Quienes quieran inscribirse en las juntas de clasificación deberán acreditar tres años viviendo en Catamarca, cuando hasta ahora se pedía solo uno.
Según Guillamondegui, la medida nació de un planteo de los propios gremios docentes y apunta a equiparar las condiciones locales con las que rigen en otras provincias.
El problema, advirtió, es que todavía no está definido cómo se va a comprobar que esa residencia sea real. En ese punto fue crítico con los mecanismos actuales: cuestionó que se recurra a declaraciones de testigos y a certificaciones de jueces de paz, y propuso otros respaldos, como el padrón electoral, facturas de servicios o contratos certificados.
"El criterio tiene que ser sumamente restrictivo, legal y objetivo", sostuvo.
Qué pasa con los títulos supletorios
El otro cambio central es que la Junta de Clasificación dejará de inscribir y de valorar los títulos supletorios, con prioridad para los títulos docentes y habilitantes.
La excepción alcanza a ciertas áreas de educación técnica, formación profesional y educación para adultos, donde se necesitan saberes específicos para dictar talleres.
Para el titular del SIDCa, la decisión busca frenar situaciones en las que profesionales terminan a cargo de espacios curriculares ajenos a su formación. Como ejemplo, recordó casos que aparecieron durante los procesos de titularización: entre ellos, el de un profesor de Matemática que dictaba Música.
Cargos vacantes y un sistema que no responde
Guillamondegui también apuntó contra las demoras para cubrir cargos vacantes y contra las fallas del sistema informatizado que se usa para pedir designaciones. Según contó, el gremio ya presentó reclamos ante el Ministerio de Educación y está haciendo relevamientos en distintos establecimientos.
A eso sumó la situación de los talleristas de educación para adultos y formación profesional: pidió mejores condiciones salariales y laborales, sobre todo en escuelas que arrastran dificultades por falta de herramientas y materiales.
Por último, el dirigente aclaró que el respaldo del sindicato a estas disposiciones no significa acompañar de lleno la política educativa del Gobierno provincial. Las diferencias siguen abiertas en salarios, infraestructura y cobertura de cargos.