Caso Sergio Ávalos: la querella denuncia encubrimiento y apunta a la exfiscal Taboada y a una larga lista de policías
La querella por la desaparición de Sergio Ávalos asegura que hubo encubrimiento y apunta contra la exfiscal y policías. La causa suma indagatorias y revela detalles de una maniobra que habría desviado la investigación.
La querella en la causa por la desaparición de Sergio Ávalos asegura que “no cabe duda de que hubo encubrimiento” y avanza contra la exfiscal Sandra González Taboada y un grupo de policías provinciales. Los abogados Leandro Aparicio y Sergio Heredia se constituyeron como querellantes de Asunción Ávalos en la segunda línea de investigación, que corre en paralelo a la causa federal que ya elevó a juicio a 19 personas por integrar un “aparato de violencia organizado” en el boliche Las Palmas.
La nueva investigación apunta a la responsabilidad del Ministerio Público Fiscal de Neuquén y de efectivos de la Policía provincial en la búsqueda del joven estudiante de Picún Leufú, desaparecido desde la madrugada del 14 de junio de 2003, cuando ingresó al boliche custodiado por policías y ex militares.
Quiénes están citados a indagatoria
La causa, a cargo de la fiscal federal Luisina Tiscornia, ya tiene llamados a declaración indagatoria para Osvaldo Almendra, comisario del Departamento de Seguridad Personal en 2003, y Gustavo Javier Delaloye, oficial principal de la misma dependencia. La lista de imputados sigue con Juan Carlos Lezcano, jefe de la Policía; José Rosas Orellana, subjefe hasta el 16 de diciembre de 2003; y Walter Néstor Cofré y Julio Alberto Trepat, que ocuparon esos cargos desde esa fecha.
También están citados Claudio Rogero, instructor de turno de la Comisaría Segunda; Marcos Ariel Guzmán, secretario de esa comisaría; Rubén Fabián Rebuffo, subinspector; Emilio Díaz, ayudante; el sargento Daniel Quiroga; y Diego Hugo Piccioli, comisario mayor que en 2003 dirigía Información de Estado del Departamento de Seguridad Metropolitana, entre otros.
El viaje a la Triple Frontera y el testimonio de la canillita
Uno de los ejes que busca esclarecer la querella es quién organizó el viaje de Asunción Ávalos a la Triple Frontera, a partir de una supuesta pista de que Sergio estaba allí. “Buscamos puntualizar quién dio el auto, quién dio los recursos”, señaló Aparicio. Para los abogados, toda la actuación de la fiscal y de los funcionarios se basó en “una premisa falsa de que Sergio había salido del boliche”.
Esa hipótesis, según la querella, no estaba respaldada por testimonios sólidos: “Eso no está fundado en ningún testimonio, salvo una señora mayor que vendía diarios”. Al tomar contacto con la mujer, descubrieron que tenía vínculos con policías a los que les llevaba el periódico a diario. “Un testimonio flojito como para que la fiscal y todos los funcionarios lo hayan buscado afuera del boliche y hasta de la provincia”, cuestionó Aparicio.
“No ponga ningún abogado”
Otro punto que los querellantes quieren revisar es la relación entre la fiscal Taboada y Asunción Ávalos en los primeros momentos de la investigación. Aparicio recordó que la fiscal le habría dicho al padre de Sergio: “No ponga ningún abogado, confíe en mí”. El abogado calificó esa actitud como “el abrazo del oso” y recomendó a cualquier familia en una situación similar que cuente con asesoramiento legal independiente.
En 2022, a sus 89 años, Asunción Ávalos contó a LM Neuquén: “La Policía me metió en la cabeza que se lo había llevado una viuda negra y que a los jóvenes los trasladaban a la Triple Frontera, donde los utilizaban como mulas para el contrabando”. En el expediente solo figura una comunicación del 5 de septiembre de 2003 en la que Seguridad Personal informa sobre la versión de Taboada de que Sergio estaba con vida y era usado como mula en la Triple Frontera.
El viaje de Asunción no se hizo en un vehículo oficial y los fondos salieron de una caja reservada de Jefatura, sin rendición de cuentas. La querella sospecha que a ese dinero se habría sumado fondos de Las Palmas.
El horror dentro del boliche
Los abogados también cuestionan que durante 11 años no se haya investigado lo que ocurría dentro de Las Palmas. A partir de “la caja negra del boliche”, un libro de actuaciones del local, reconstruyeron episodios de violencia protagonizados por empleados. “Sabían lo que pasaba en ese boliche, golpizas, manual de tortura que implementaban”, indicó Aparicio. Encontraron anotaciones con fechas, nombres y peleas, y ubicaron a testigos que declararon que los patovicas los llevaban a la enfermería y los golpeaban.
“Nadie hace las cosas tan mal porque sí, es encubrimiento”, sentenció. También reclamaron saber qué pasó con la videocasetera que registraba las imágenes del local: “Por qué dejó de grabar cuando entra Sergio, sacaron, cambiaron, ocultaron”.
Más de 100 testimonios y una causa que avanza
Desde que ingresaron a la causa en 2019, los querellantes reunieron más de un centenar de testimonios. Las declaraciones de los jefes de Seguridad Personal previstas para septiembre fueron pospuestas. Mientras tanto, la causa principal por desaparición forzada, que tiene entre los 19 imputados al dueño de Las Palmas, Pedro Nardadone, y a su encargado, Patricio Sesnich, espera que el Tribunal de Juicio fije la fecha del debate, que podría ser hacia fin de año.
Para la querella, con un padre que sigue buscando justicia cerca de los 95 años, ambos procesos buscan lo mismo: reconstruir qué pasó con Sergio aquella noche y determinar la responsabilidad de quienes debían encontrarlo.