Casi todos tienen huerta en El Bolsón: el plan con 1000 kits que cambió la mesa de los vecinos
El programa que nació en El Bolsón ya llegó a cientos de familias de la comarca andina con insumos para la huerta propia. Lo que cambia en la mesa y en el bolsillo de los vecinos, y el detalle que definió cada entrega.
El programa Semilla, una iniciativa del Gobierno de Río Negro, ya repartió mil kits con distintas variedades de semillas entre familias de El Bolsón, Ñorquinco, Mamuel Choique, El Manso, Mallín Ahogado y otros parajes del sur provincial.
La propuesta apunta a fortalecer la huerta domiciliaria como un respaldo para la economía del hogar. Desde la secretaría provincial de Agricultura, con delegación en la comarca andina, explicaron que buscan favorecer «una producción hogareña que permita una huerta familiar más diversa y una mesa más variada».
Una idea que nació en la comarca
El ingeniero agrónomo Farid Tello, referente de la delegación El Bolsón del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo rionegrino, contó cómo arrancó todo: «Es un programa que surgió desde El Bolsón, donde casi todos los vecinos tienen huerta, y se implementó para toda la zona». Y resumió la experiencia: «fue una experiencia muy linda».
El impulso tuvo un motivo concreto. En la zona había dejado de funcionar el programa pro-huerta que dependía del INTA. «Desde hace tres campañas no se viene haciendo el programa pro-huerta, que era del INTA, entonces decidimos abordar el tema desde la Provincia», relató Tello.
La siembra para el autoabastecimiento de frutas y verduras es una costumbre extendida tanto en El Bolsón como en los parajes rurales. «La idea es aportarle al vecino insumos para que fortalezca su huerta y acompañar su dieta nutricional», señaló el agrónomo, que igual puso el acento en otro aspecto: «lo más interesante fue lo que se daba alrededor de esas charlas».
Lo que se aprende alrededor de la huerta
Junto con la entrega de semillas, el programa sumó charlas informativas y asesoramiento técnico abierto a toda la comunidad. «Había un intercambio muy bueno entre los mismos vecinos, de compartir los conocimientos. Se trata de gente que tiene muchos saberes ancestrales y que conoce bien el espacio», destacó Tello.
Las consultas más frecuentes de los huerteros pasaban por cómo combatir las plagas y las babosas, de qué manera aplicar el guano y cómo manejar correctamente un compost. «También armamos un cronograma de siembra y se lo entregamos a la gente, porque no en todos los lugares se siembra una misma verdura en una misma época», agregó el referente agrícola.
La campaña se llevó adelante durante septiembre y octubre de 2026 con el acompañamiento de INTA El Bolsón, la UNRN Sede Andina, los municipios de El Bolsón y Ñorquinco y las Comisiones de Fomento de Mamuel Choique y El Manso. Según la secretaría de Agricultura, ese trabajo conjunto permitió conocer la realidad productiva de cada lugar y «generar un vínculo más directo con la población en la búsqueda de soluciones frente a los desafíos más frecuentes de cada zona».
Cada tierra pide su semilla
Los kits no fueron iguales para todos: se armaron según el clima y el suelo de cada paraje. «No en todos los lugares recibieron el mismo kit. Por ejemplo, la remolacha es buena para lugares más fríos, o en la estepa no crece bien el tomate por la falta de agua, entonces nos volcamos a las verduras de hoja, por el tipo de suelo», detalló Tello.
Entre las variedades repartidas aparecen acelga, rúcula, zanahoria, zapallito, habas, perejil, tomate y lechuga. «Gestionamos la compra de semillas, especies y variedades que funcionan, que están adaptadas a la zona», explicó el agrónomo. Cada familia recibió nueve tipos de semillas diferentes en su kit.
