Un gobernador que habló frente a casi mil personas, un ministro que pidió leyes nuevas y un exministro que volvió a la escena universitaria. Tres episodios en un mismo día: qué dijo cada uno y por qué la jornada terminó con un nombre que nadie esperaba.
La seguridad atravesó este miércoles tres escenarios distintos de Santa Fe y los tres terminaron apuntando al mismo lugar. Mientras el gobierno de Maximiliano Pullaro presionaba por sus reformas y montaba una puesta en escena en el Metropolitano, el regreso de Marcelo Sain a un panel universitario encendió la jornada.
El gobernador habló arriba de un escenario, en formato entrevista, frente a un auditorio con casi 1.000 asistentes que el Ejecutivo llenó con una invitación masiva a funcionarios. Allí advirtió que nada está resuelto: "Logramos contener el delito y la violencia, pero las bandas están activas. Si paramos, en 15 días la ciudad vuelve a estar como estaba".
De ahí su planteo de que en esta etapa deben "refundarse las políticas de seguridad". Un mensaje en sintonía con el pedido que minutos antes había hecho su ministro, Pablo Cococcioni.
El pedido de Cococcioni y la presión sobre la Legislatura
El ministro de Seguridad y Justicia puso el foco en el atraso normativo: "Hoy, el avance técnico nos pone por delante de lo que la legislación permite. O gastamos plata al cuete o adecuamos la legislación para tener muchos mejores resultados".
La aprobación del paquete "Herramientas para el fortalecimiento de la seguridad pública" era el eje político de la jornada, con la mira puesta en la sesión de este jueves. Las negociaciones siguen entre el radicalismo y el pullarismo con el socialismo, que resiste algunos de los cambios propuestos.
Pullaro fue directo: "Tengo mucha expectativa de que mañana saldrán muchas de las leyes que hemos mandado. Por supuesto, algunas pueden ser mejoradas. Pero necesitamos que salgan las leyes porque la seguridad pública las necesita. Si no, no las hubiéramos enviado".
Una feria con escena de pauperización y un CruciJuegos
La Expo Seguridad, montada en el salón Metropolitano por la Fundación Rosario junto a la provincia y la Municipalidad, buscó mostrar el estado de los índices de violencia. En el ingreso, actores imitaban a jóvenes en un entorno marginal y violento; enfrente, una actriz hacía de una mujer en el living de su casa que miraba en loop noticias de muertos en la televisión.
Después, un túnel con dos pantallas gigantes exhibió la intervención y los logros del gobierno provincial, y dio paso a los stands de proveedores: chalecos, vidrios blindados, software, videovigilancia y armas. Hasta hubo un CruciJuegos con árboles y pajaritos cantando alrededor, como representación de una ciudad en orden.
Sobre lo que falta, el gobernador fue cauto: "Falta tiempo. Estos tipos, hace tres años se sentían los dueños de la vida y de la muerte. Lo que ocurrió es que hay un Estado que controla y existen leyes para poder controlar a esos detenidos. Pero su cabeza no cambió. Si pudieran, volverían al estado anterior de hace tres años atrás".
Sain, el nombre que se coló en la jornada
Lo que no pasó desapercibido fue el panel que cerraba la jornada en la Facultad de Ciencia Política, a cargo del exministro de Seguridad del perottismo Marcelo Sain, con el título "Seguridad Ciudadana en la era Milei". Sain ocupó ese cargo entre diciembre de 2019 y marzo de 2021 y espera ir a juicio por espionaje ilegal a dirigentes y empresarios de la ciudad.
El intendente de Rosario, Pablo Javkin, enemistado públicamente con él, lo mencionó en su discurso y lo calificó de "payaso que, basado en su supuesta expertise, gobernó la seguridad de la provincia batiendo récords de asesinatos".
Después redobló la crítica: "Empezó teóricamente viniendo a darnos clases sobre cómo combatir el crimen y terminó fascinado por los criminales con los que se reunía en secreto", y sostuvo que "admiraba más a los delincuentes que mataban a la gente que cuidar a la gente".
Pullaro se sumó: "Me avergüenza que en la Universidad y Facultad de Ciencia Política esté hablando Sain, una persona que nos hizo tanto daño". Y apuntó contra las autoridades académicas: "Quiero decir a las autoridades de la facultad que me avergüenza como gobernador".
El destinatario directo fue el rector de la UNR, Franco Bartolacci, referente del radicalismo reformista, el mismo sector al que pertenece la decana Cintia Pinillos.