Cerca de 300 startups AgriFoodTech activas en el país y un dato que se repite en Santa Fe: casi la mitad de las agrobiotecnológicas locales genera un beneficio ambiental directo. El financiamiento, sin embargo, tiene un techo que pocos superan.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) impulsa desde BCRinnova un entramado que ya reúne a más de un centenar de startups y que busca conectar la oferta de soluciones con el capital dispuesto a financiarlas. La entidad viene de armar mercados donde se cruzan compradores y vendedores desde hace más de un siglo; ahora replica esa lógica en el terreno de la innovación.
El programa BCR Startup Network es la vidriera de ese esfuerzo: nuclea a más de 100 startups y se complementa con un hub de innovación que está en pleno desarrollo. Con el respaldo de BID Lab, la BCR encargó una serie de relevamientos para conocer el terreno. Uno de ellos es un mapeo nacional de startups AgriFoodTech realizado junto a Endeavor. Los otros dos, en conjunto con la Universidad Austral Rosario, indagan en los inversores del sector y en las startups agrobiotecnológicas de Santa Fe.
Qué muestra el mapa de la innovación agroalimentaria
El relevamiento nacional identifica cerca de 300 startups AgriFoodTech activas, dedicadas a desarrollar tecnología para toda la cadena agroalimentaria. De ese total, 120 tienen un vínculo ambiental, ya sea porque su solución principal apunta a ese objetivo o porque genera un beneficio adicional a la producción.
Las soluciones abarcan un abanico amplio: bioinsumos, captura de carbono, valorización de residuos y energías renovables, además de herramientas para mejorar el uso del agua y de los insumos. En Santa Fe, casi la mitad de las 37 startups agrobiotecnológicas relevadas genera, con su solución, un beneficio ambiental directo.
El cuello de botella: financiar el crecimiento
El desafío que enfrenta este ecosistema es conseguir capital para escalar. Los inversores locales acompañan con fuerza las etapas tempranas, pero con tickets que en general no superan el medio millón de dólares. Eso abre una oportunidad para las startups que buscan ese tipo de financiamiento y, al mismo tiempo, para los inversores interesados en cubrir etapas más avanzadas o de crecimiento.
Hay señales que invitan al optimismo. Varios fondos de venture capital están levantando capital y una parte relevante de los inversores considera el impacto ambiental medible a la hora de seleccionar startups. La conclusión que deja el diagnóstico es que acercar esta oferta y esta demanda equivale a construir un nuevo mercado.