Bingos, empanadas y tortas fritas durante meses: así juntaron la plata casi 400 jóvenes neuquinos para un viaje que los llevará a cruzar el país. La salida ya tiene día y el itinerario incluye una parada que toca de cerca a la Pastoral Juvenil.
La confirmación de que el Papa León XIV llegará a la Argentina terminó con meses de incertidumbre y desató la ilusión de casi 400 jóvenes de Neuquén que se alistan para viajar juntos a Buenos Aires y escuchar el mensaje del Sumo Pontífice. La Pastoral Juvenil de la Diócesis de Neuquén coordina la movida, que ya tiene fecha de salida: los colectivos parten este domingo.
Chicos y chicas de parroquias y capillas de toda la provincia vienen trabajando desde hace tiempo en dos frentes a la vez: fortalecer los lazos dentro de sus comunidades y juntar fondos para costear el traslado. El padre José Lagos, asesor de la Pastoral Juvenil, explicó el sentido del viaje: "Siempre que un Papa visita un país, fortalece la unión. Es un momento tremendo de poder ver a toda la Iglesia unida".
"Para nosotros la venida del Papa es una experiencia histórica y única, y ya vivimos el entusiasmo de los chicos", agregó el sacerdote.
De los bingos al colectivo
La convocatoria la hizo el padre Lagos a pedido del obispo de Neuquén, monseñor Fenando Croaxatto, y abarcó a jóvenes de entre 14 y 35 años. El viaje involucra también a las familias y apunta a reforzar los vínculos de cada parroquia y capilla del interior provincial.
Para reunir el dinero, el grupo organizó durante varios meses bingos y venta de empanadas, locros, tortas fritas y mesas dulces. En ese esfuerzo se sumaron las familias y toda la comunidad de cada iglesia, por lo que la cercanía de la partida se vive como un sueño cumplido.
"Se estuvieron esforzando mucho para poder solventar el viaje", contó el padre Lagos. La Diócesis decidió no pedir apoyo externo para que los chicos sientan que se ganaron la experiencia con su propio trabajo.
El itinerario, día por día
Los jóvenes saldrán este domingo en colectivos alquilados por la Diócesis. Cada uno pagó su pasaje, pero desde la Pastoral coordinaron traslados y alojamientos para que la visita se viva como una experiencia compartida.
"Vamos a viajar todos juntos y la idea es también compartir las misas y los espacios de las comidas", relató el sacerdote. La propuesta busca estrechar lazos, generar pertenencia a la Iglesia y ofrecer un espacio sano que, según sus palabras, "le quita tiempo a la calle".
El lunes el grupo participará de la misa en el Monumento a los Españoles y por la tarde visitará la Basílica de Luján. "Es algo muy significativo porque la Virgen de Luján es la patrona de la Pastoral Juvenil", afirmó. El martes está previsto que se sumen a la vigilia de esa tarde y el miércoles serán parte de la misa en la Basílica de Luján presidida por el Papa León XIV.
Un mensaje de esperanza
Aunque se espera un evento multitudinario, el padre Lagos aclaró que la visita es una oportunidad para unirse y escuchar el mensaje del Pontífice. "Nuestro objetivo es fortalecer y animar a los jóvenes con su llegada", dijo, y sumó: "No vamos a tener la posibilidad de verlo de cerca pero sí vamos a ser parte de la historia, y tenemos mucho entusiasmo de escuchar lo que nos trae".
Los jóvenes siguen el día a día de León XIV. "Al momento que supimos lo de su salud, empezaron las intrigas de los pibes, pero algo positivo es que todos se unieron en una oración común por su salud", relató el sacerdote. "Seguimos creyendo en el Dios de la vida y, en lugar de bajonearse, empezaron a rezar todos juntos; quedamos sorprendidos al verlo en actividad a los pocos días".
Además de seguir su salud y su cronograma de viaje, desde la Pastoral escuchan con atención sus palabras. "Vamos escuchando las palabras que deja por el mundo", dijo el padre Lagos, que espera "que nos traiga la palabra de Dios, una palabra de esperanza y aliento que los pibes hoy necesitan un montón".
El viaje también busca renovar el entusiasmo y el compromiso con la Iglesia, para que los jóvenes sepan que las puertas de las parroquias están siempre abiertas. "Los jóvenes tienen con la Iglesia un vínculo fuerte, transformador y vivificante", sostuvo, y agregó que "no hay nada más lindo que saber que Dios y la Iglesia es de ellos y para ellos".
Para el sacerdote, el mensaje de fondo es claro: "Queremos que sepan que pueden tener su lugar y que lo vivan como su casa, es lo que más ayuda en un tiempo de tanta soledad y tanta oferta fácil que da el mundo".
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