Casi 3.000 personas mueren por suicidio cada día: los mitos que hay que dejar de repetir

¿Sabés cuáles son las frases y los cambios de conducta que encienden la alarma antes de una crisis? La OMS insiste en que hablar del tema con rigor salva vidas, y hay nueve mitos que todavía se repiten y conviene dejar atrás.

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Casi 3.000 personas mueren por suicidio cada día: los mitos que hay que dejar de repetir
Casi 3.000 personas mueren por suicidio cada día: los mitos que hay que dejar de repetir

La Organización Mundial de la Salud estima que casi 3.000 personas se quitan la vida cada día en el mundo y que por cada una que muere hay al menos 20 intentos. En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, especialistas y organismos sanitarios insisten en una idea central: hablar del tema con rigor y sin sensacionalismo salva vidas.

Los mitos que todavía circulan

Mito 1: preguntar si alguien piensa en suicidarse puede incitarlo a hacerlo. Está probado lo contrario: hablar con la persona disminuye el riesgo. Las autoridades sanitarias recomiendan preguntar y escuchar con respeto sus pensamientos y emociones, porque eso baja la tensión. Discutir o minimizar sus ideas es un error.

Mito 2: los intentos son una llamada de atención. Las organizaciones desmienten esa lectura: son la manifestación de un sufrimiento y una desesperación reales.

Mito 3: quien expresa su deseo de morir nunca lo hará. La evidencia muestra que la mayoría de las personas que intentaron suicidarse antes había expresado su intención con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta. No hay que tomarlo como alarde, chantaje o manipulación.

Mito 4: quien se quiere suicidar no lo dice. Según la guía de Salud Madrid, de cada 10 personas que se suicidan, nueve expresaron claramente sus propósitos y la restante dejó entrever sus intenciones. Solo un número escaso de casos ocurre sin aviso previo.

Mito 5: el suicidio es siempre impulsivo y nadie avisa. Puede ser consecuencia de un acto repentino, pero también de una planificación cuidadosa. En ambos casos casi siempre hay signos directos o indirectos, verbales o no verbales, que advierten del riesgo.

Mito 6: no se puede prevenir. Falso. En muchas ocasiones el suicidio y sus intentos pueden evitarse, y por eso es clave aprender a detectar las señales de alerta de riesgo inminente.

Mito 7: solo se suicidan las personas con problemas graves. Las causas son múltiples. Muchos problemas pequeños pueden llevar a esa decisión, y lo que para unos es algo sin importancia para otros puede ser catastrófico. No hay que medir el dolor ajeno con la propia vara.

Mito 8: los medios no deben hablar del suicidio para evitar el "efecto llamada". Omitirlo era una recomendación de años atrás, basada en el efecto Werther. Pero el efecto se puede evitar informando con rigor, y existe además el llamado efecto Papageno: una reducción de los suicidios cuando el tratamiento informativo es el adecuado. Para prevenir hay que hablar del tema.

Mito 9: quienes se suicidan son egoístas o valientes. La conducta suicida no es valiente ni cobarde: está vinculada a un altísimo grado de sufrimiento.

Señales de alerta: qué mirar

Hay avisos verbales que deben encender la alarma: comentarios negativos sobre uno mismo o sobre la propia vida ("No valgo para nada", "Estarías mejor sin mí", "Estoy cansado de luchar"); frases sobre un futuro sin salida ("Lo mío no tiene solución", "Las cosas no van a mejorar nunca"); despedidas verbales o escritas ("Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho"); y comentarios sobre la muerte o el acto suicida ("No deseo seguir viviendo", "Nadie me quiere y es preferible morir", "Me gustaría desaparecer").

También hay señales no verbales: cambios repentinos de conducta, aumento de la irritabilidad o del consumo de alcohol, o un período de calma después de una gran agitación. Interpretar esa calma como una mejoría puede ser un error: también puede indicar riesgo inminente. Hay que prestar atención si la persona se lesiona, regala objetos muy queridos, cierra sus cuentas en redes sociales, decide cerrar asuntos pendientes o prepara un testamento o un seguro de vida.

Cómo informar sobre el suicidio

Una guía para medios del Plan de prevención del suicidio de la Comunitat Valenciana señala que la prensa es "una herramienta de gran valor" para mejorar el conocimiento de la población y difundir los aspectos preventivos. Informar mal puede provocar suicidios por imitación (efecto Werther), pero no informar contribuye a hacer invisible un problema de gran magnitud y alimenta el tabú, según la misma guía.

"Cuando la información se da de forma aséptica, sin centrarse en detalles morbosos y ofreciendo soluciones, puede ser muy útil para que las personas que están pensando en el suicidio busquen ayuda", explica Rafael Mora Marín, psiquiatra y jefe de servicio del Área de Salud Mental del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, que participó en la elaboración de ese plan. Es el efecto Papageno.

La OMS recomienda usar fuentes fiables, evitar el sensacionalismo (sobre todo con personas conocidas), no detallar el método utilizado, hacer referencia a posibles problemas mentales previos, no presentar el suicidio como algo inexplicable ni como una forma de lidiar con problemas personales, mencionar el impacto sobre las familias y no glorificar a las víctimas como mártires.

También aconseja publicar junto a las noticias una lista de servicios de salud mental y líneas telefónicas de ayuda, difundir las señales de aviso e informar sobre la asociación habitual entre depresión y suicidio, y sobre el hecho de que la depresión es tratable. Además, sugiere ubicar estas noticias en lugares no destacados del medio, incluir el mensaje de que las causas son múltiples y evitar asociarlas a situaciones con connotaciones de crimen.

Dónde buscar ayuda

Si estás pasando por una mala situación personal, padecés alguna enfermedad mental o tenés pensamientos suicidas, podés recibir ayuda de tu médico de cabecera o acudir a Urgencias. También podés hablar con una persona de confianza, contarle lo que te sucede y buscar la compañía de alguien que te aprecie.

El suicidio puede presentarse como una solución permanente ante un dolor intenso. Pero la desesperanza, el dolor y el vacío son estados temporales, no permanentes. Aunque ahora parezca que el abatimiento no va a terminar, las crisis no son para siempre.

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