Cáscaras de huevo convertidas en arte: el proyecto santiagueño que llegó a la Feria de Ciencias nacional
Estudiantes del ISBA Juan Yaparí descubrieron que las cáscaras de huevo pueden transformarse en un material para crear esculturas. Lo que empezó como un desafío escolar...
Un grupo de estudiantes y docentes del Instituto Superior de Bellas Artes Juan Yaparí (ISBA) de Santiago del Estero logró un lugar en la instancia nacional de la Feria de Ciencias con una propuesta que convierte un residuo cotidiano en materia prima para esculturas. Se trata de EcoArcilla, un proyecto que nació en el aula y que ya trascendió los límites de la institución.
La iniciativa surgió a partir de una dificultad concreta que enfrentan quienes trabajan la escultura: la escasez de arcilla y lo complicado que resulta acceder a ese material. Frente a ese problema, los alumnos de 4° año 2° división del ISBA se pusieron a investigar alternativas sustentables y encontraron un recurso abundante y de uso diario: la cáscara de huevo.
Del descarte a la obra de arte
Después de varias etapas de experimentación, los estudiantes lograron transformar las cáscaras en una pasta maleable, apta para distintas técnicas y superficies escultóricas. El camino no fue fácil: probaron diversas recetas, materiales, proporciones y métodos de aplicación, y documentaron cada avance y cada error para ir ajustando la fórmula.
Entre los desafíos más grandes estuvieron el tratamiento de las cáscaras, eliminar los olores, controlar los tiempos de secado, lograr un buen desmolde y conseguir una consistencia que realmente sirviera para el trabajo artístico. Cada obstáculo, dicen, se transformó en una oportunidad para seguir aprendiendo.
Arte, ciencia y economía circular
EcoArcilla no es solo una solución técnica: también plantea una mirada ligada a la economía circular y al cuidado del ambiente. La propuesta permitió que los alumnos exploraran nuevas posibilidades expresivas a través del modelado, el vaciado y la creación de mascarones inspirados en la cultura de Mesoamérica.
El proyecto se trabajó de forma transversal, con aportes de materias como Escultura, Ciencias Naturales, Tecnología, Lengua y Diseño Gráfico. Así, la experimentación se combinó con la comunicación y la producción artística, en una experiencia que integra saberes de distintas áreas.
El camino a la instancia nacional
El proyecto arrancó en las instancias escolar y regional de la Feria de Ciencias, y después dio el salto a la provincial, donde representó al ISBA Juan Yaparí. Las docentes Carola Reynoso y Karina Morán acompañaron a los estudiantes en todo el recorrido.
Llegar a la etapa nacional implica un nuevo desafío para el equipo: seguir perfeccionando la fórmula, ampliar las aplicaciones de la pasta y profundizar el estudio de sus propiedades para potenciar su uso en la producción escultórica.
Más allá del resultado, EcoArcilla busca consolidarse como una experiencia educativa que demuestra cómo una idea nacida en el aula puede convertirse en un proyecto con impacto real, convirtiendo un residuo en una nueva materia prima para el arte.