Cartón a $50 y botellas a $250: la crisis que golpea a los recuperadores urbanos de Santiago del Estero
El precio del cartón se derrumbó y la competencia se multiplica: ¿cómo enfrentan los recuperadores de Santiago del Estero esta crisis mientras la UNSE renueva su apoyo?
Mientras la UNSE renovó un convenio clave con la Asociación Civil Comunitaria de Acción y Trabajos Independientes Horizontes, los recuperadores urbanos de Santiago del Estero enfrentan una realidad cada vez más difícil: el precio del cartón cayó de $200 a $50 y el de las botellas de $400 a $250, mientras crece la competencia en las calles.
¿Qué cambió con la renovación del convenio?
La Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y la organización social, de la que forma parte la Comunidad de Recuperadores de Santiago del Estero (Coresa), renovaron su acuerdo de cooperación. El objetivo es fortalecer la gestión integral de residuos, promover la economía circular y acompañar el trabajo diario de los recuperadores, una tarea esencial para el cuidado ambiental y la inclusión social.
El convenio se enmarca en el programa UNSE Verde, que busca reducir los impactos ambientales de las actividades universitarias y fomentar un modelo de desarrollo sostenible a través de la docencia, la investigación y la extensión. Las acciones conjuntas incluyen capacitación, sensibilización ambiental, recuperación y valorización de materiales reciclables, además de consolidar circuitos de recolección diferenciada dentro de la universidad.
La voz de la universidad
Nancy Giannuzzo, decana de la Facultad de Ciencias Forestales, destacó que la renovación permite “reimpulsar acciones y visibilizar ante la comunidad este vínculo que tenemos desde hace tiempo con CO.RE.SA”, organización que retira y reincorpora al circuito productivo los materiales reciclables generados en la UNSE.
“Esta simple acción de separar residuos implica impactos muy positivos desde lo social, porque permite que los recuperadores dispongan de ese material para su trabajo, pero también desde lo ambiental, ya que reduce la cantidad de residuos que llegan a los basurales y evita una mayor extracción de recursos naturales”, explicó en Radio Universidad. Además, remarcó que cada jornada de UNSE Verde permite recuperar más de 100 kilos de papel.
“Hoy hay una pelea en la calle por una botella”
Pero más allá de los avances institucionales, la situación económica golpea fuerte a los trabajadores del reciclado. José Ordóñez, referente de Coresa y recuperador urbano desde la infancia, describió un escenario crítico: “Hoy la comunidad cartonera ha crecido por necesidad. Se ve mucha más gente en las calles juntando cartón, botellas o cualquier material que pueda venderse”.
Según explicó, los precios de los materiales reciclables se desplomaron. “El cartón que antes se pagaba 200 pesos hoy está alrededor de 50 pesos, y la botella que se pagaba 400 hoy ronda los 250. Incluso hay materiales que directamente ya no tienen mercado”, indicó. La competencia es feroz: “Hoy hay una pelea en la calle por una botella o por un cartón. Se suman muchos jóvenes porque la situación económica es difícil para todos”, expresó.
Organización y reconocimiento
Desde Coresa destacan que la organización colectiva ha permitido avanzar en el reconocimiento de los recuperadores urbanos como trabajadores esenciales. Noelia Ibarra, integrante de la organización, recordó que la experiencia comenzó hace varios años junto a estudiantes universitarios y se consolidó dentro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).
“Uno de nuestros principales objetivos es organizar a los trabajadores de la economía popular y promover la inclusión de quienes históricamente estuvieron invisibilizados”, explicó. A pesar de las dificultades, la organización logró importantes avances: puso en funcionamiento una planta de reciclado, incorporó maquinaria y recuperó un camión fundamental para el trabajo cotidiano.
Guardianes del medio ambiente
Para los referentes de Coresa, la articulación con la UNSE va más allá de lo ambiental. “Hoy nos sentimos guardianes del medio ambiente”, afirmó Ordóñez. “Antes muchos se sentían señalados por ser cartoneros o cirujas. Ahora vemos que hay instituciones que nos acompañan, estudiantes que se comprometen y una comunidad que empieza a valorar nuestra tarea”.
La renovación del convenio consolida una experiencia que vincula educación pública, cuidado ambiental e inclusión social, fortaleciendo el rol de los recuperadores urbanos como actores fundamentales para una ciudad más sustentable.