Carteles en la ruta 153: el aviso que puede salvar a los animales de Ñacuñán
Mendoza colocó carteles en la ruta que cruza la reserva de Ñacuñán para frenar los atropellamientos de fauna. Pero las autoridades advierten que la señalización sola no alcanza: lo que piden a los conductores es lo que puede marcar la diferencia.
El Gobierno de Mendoza colocó nueva cartelería en la Ruta Provincial 153, el camino que atraviesa la Reserva de Biosfera Ñacuñán, en Santa Rosa. La medida busca prevenir atropellamientos de fauna silvestre y promover una conducción más atenta en un tramo donde los animales cruzan con frecuencia.
Los carteles advierten sobre la posible presencia de ejemplares cerca de la calzada y piden reducir la velocidad, sobre todo en los sectores que la fauna utiliza para desplazarse. La intervención se enmarca en la campaña latinoamericana "Lento por la Fauna", que apunta a concientizar sobre el impacto del tránsito vehicular en las poblaciones de animales silvestres.
Por qué la velocidad es clave en Ñacuñán
Las rutas cortan los desplazamientos habituales de las especies, que usan el territorio para alimentarse, reproducirse y buscar refugio. Cada cruce sobre el asfalto aumenta la chance de un atropellamiento, un problema que golpea a la conservación de la fauna y que también puede derivar en accidentes viales.
En la reserva habita una gran diversidad de especies propias de los ambientes áridos mendocinos. Como los animales pueden aparecer en cualquier momento, las autoridades insisten en mantener la atención durante todo el recorrido, sin relajarse en determinados horarios o sectores.
El operativo fue coordinado por el Departamento de Fauna Silvestre de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, Vialidad Provincial, el Grupo Felinos de Tierras Secas del Iadiza-Conicet y el Cuerpo de Guardaparques de la Dirección de Áreas Protegidas.
Qué recomiendan a los conductores
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente difundieron una serie de medidas para quienes transitan por rutas que atraviesan ambientes naturales:
Disminuir la velocidad: observar de manera constante la calzada y los márgenes del camino.
Ante la aparición de un animal: levantar el pie del acelerador y reducir progresivamente la marcha.
Evitar maniobras bruscas: los volantazos y las frenadas repentinas pueden provocar accidentes.
Usar la bocina con precaución: hacerlo cuando sea necesario y siempre que resulte seguro para advertir al animal sobre la presencia del vehículo.
Extremar la atención: especialmente durante los períodos de menor visibilidad y en los sectores señalizados como zonas de cruce de fauna.
Otra herramienta: rampas de escape en reservorios de agua
La cartelería de Ñacuñán se suma a otras medidas que la Provincia lleva adelante para reducir el impacto de las actividades humanas sobre la fauna silvestre. Una de ellas es la instalación de rampas de escape en reservorios de agua: dispositivos que permiten que los animales que entran a los tanques para beber puedan salir por sus propios medios y evitar que queden atrapados y mueran ahogados.
Según los datos difundidos por el Ministerio de Energía y Ambiente, actualmente hay 240 rampas distribuidas en cinco departamentos, con una cobertura de aproximadamente 590.000 hectáreas.
El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, explicó que estas acciones buscan incorporar la protección de las especies a las políticas públicas y a las intervenciones que se realizan en el territorio.
"Estamos trabajando para que la protección de la fauna también esté incorporada en las distintas políticas públicas y en las obras e intervenciones que se realizan sobre el territorio. Las rampas de escape, la cartelería preventiva y otras medidas de mitigación son herramientas que nos permiten anticiparnos a los riesgos y generar mejores condiciones para la conservación de las especies", afirmó.
Haudet también destacó la necesidad de coordinar el trabajo entre las áreas gubernamentales, las instituciones científicas y los equipos que desarrollan tareas en el territorio.
"En estos casos es fundamental el trabajo articulado entre las áreas del Gobierno, los organismos científicos y quienes tienen presencia permanente en el territorio. La conservación no depende de una única acción, sino de sumar estrategias y generar conciencia para reducir los impactos sobre la fauna", agregó.
La campaña Lento por la Fauna busca que una conducta cotidiana, como moderar la velocidad al conducir, contribuya a reducir los atropellamientos. La señalización funciona como advertencia, pero su efectividad depende también de la atención y la responsabilidad de quienes circulan por estos ambientes.
Desde el Departamento de Fauna Silvestre remarcaron que cada conductor puede colaborar con la protección de las especies y la prevención de accidentes. En las rutas que atraviesan áreas naturales, reducir la velocidad también es una forma de conservar la biodiversidad.
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