Carlos III puso plata de su bolsillo para tapar una deuda de Andrés: el número que no quiere que se sepa

El rey Carlos III puso 1,5 millones de libras de su bolsillo para saldar la deuda de su hermano Andrés por la mansión Royal Lodge. La cifra final que terminó pagando el monarca no es la que figura en el contrato original: los números que reveló Crown Estate dejan a la vista un ajuste que muy pocos esperaban.

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Carlos III puso plata de su bolsillo para tapar una deuda de Andrés: el número que no quiere que se sepa
Carlos III puso plata de su bolsillo para tapar una deuda de Andrés: el número que no quiere que se sepa

El rey Carlos III pagó 1,5 millones de libras (unos 2 millones de dólares) para cubrir una deuda que su hermano menor, el príncipe Andrés, tenía pendiente con el Crown Estate por la mansión Royal Lodge, la residencia de la Corona cercana al Castillo de Windsor que debió abandonar por sus vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

La operación, confirmada por una persona al tanto del movimiento, se concretó con dinero de los ingresos privados del monarca. El objetivo fue que el Crown Estate cobrara en tiempo y forma. El anuncio del pago coincidió con la confirmación de que Andrés había desocupado por completo la propiedad.

Un desalojo envuelto en escándalo

El año pasado, Carlos III le quitó a su hermano el título principesco y le ordenó dejar Royal Lodge. La medida buscó proteger a la familia real del ruido constante que generaba la relación de Andrés con Epstein. La decisión se tomó cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos liberó millones de páginas de documentos de su investigación sobre el delincuente sexual, con detalles hasta entonces desconocidos sobre esos vínculos.

Mountbatten-Windsor, de 66 años, había renunciado a su cargo de enviado comercial del Reino Unido en 2011 y se había alejado de todas las funciones reales en 2019, en medio de las sospechas por su relación con Epstein.

Tras dejar Royal Lodge en febrero, se mudó a una residencia en la finca de Sandringham, en el este de Inglaterra, propiedad privada del rey. A los pocos días, fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, por acusaciones de haber filtrado información sensible a Epstein cuando era representante especial de comercio. La policía lo interrogó durante 11 horas y allanó tanto Royal Lodge como su nueva casa en Sandringham. Andrés negó haber cometido irregularidades en su vínculo con Epstein.

Los registros, en la mira de la Justicia

El jueves, un juez del Tribunal Superior anunció que los abogados de la Policía del Valle del Támesis y de Mountbatten-Windsor acordaron que las órdenes que habilitaron los registros eran ilegales. Otros procedimientos judiciales definirán qué pruebas obtenidas durante los allanamientos deberán excluirse de un eventual proceso penal. La Policía del Valle del Támesis, cuya jurisdicción abarca la zona de Windsor, informó que la investigación sigue en curso.

Las cuentas de Royal Lodge

Crown Estate, la entidad que administra las propiedades de la Corona, informó el viernes que le había cobrado a Mountbatten-Windsor 1,8 millones de libras por el estado ruinoso de la propiedad. Sin embargo, le reconoció un crédito de 302.000 libras (400.000 dólares) por renunciar anticipadamente al contrato de alquiler. La diferencia dejó una deuda de 1,5 millones de libras, que terminó pagando el rey.

El mismo viernes se confirmó que Andrés había dejado por completo Royal Lodge, una mansión señorial de 30 habitaciones rodeada de parques, cerca del Castillo de Windsor, al oeste de Londres. Aunque se había ido en febrero, la devolución total de la propiedad se formalizó recién ahora.

“El contrato de alquiler de Royal Lodge ha terminado y nuestra atención ahora está centrada firmemente en su uso futuro y las oportunidades de generar valor financiero adicional para la nación a partir de su devolución anticipada”, dijo Crown Estate en un comunicado.

La permanencia de Mountbatten-Windsor en Royal Lodge se había vuelto un problema porque no pagaba alquiler ni por la mansión ni por las 40,3 hectáreas que la rodean. Crown Estate administra terrenos que, nominalmente, pertenecen al rey en beneficio de los contribuyentes.

Andrés había firmado un contrato de alquiler por 75 años en 2003, cuando todavía era un miembro activo de la familia real, asistía a actos públicos en representación de su madre, la reina Isabel II, y se desempeñaba como representante especial de comercio del Reino Unido. El acuerdo le exigía destinar 7,5 millones de libras a la renovación de la propiedad y hacer un pago único de 1 millón de libras.

Según Crown Estate, el príncipe tenía derecho a recibir una compensación por los gastos de renovación si renunciaba al contrato de arrendamiento durante los primeros 25 años.

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