Caputo sale al rescate de las pymes endeudadas: las cuatro medidas que cambian el calendario de pagos
Economía

Caputo sale al rescate de las pymes endeudadas: las cuatro medidas que cambian el calendario de pagos

El Gobierno mueve el calendario de vencimientos y frena los embargos sobre las pymes: son cuatro medidas que llegan en plena morosidad récord y que cambian las cuentas de miles de empresas. Hasta cuándo hay margen y qué pasa con las deudas ya caídas, el dato que muchos están buscando.

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este martes un paquete de cuatro medidas para descomprimir la situación financiera de las pymes, en el marco de la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA). El anuncio llega en un contexto delicado: la morosidad trepó a 4,13% en montos durante agosto, según datos oficiales analizados por APYME y el CEC, y el fenómeno ya no se limita a los hogares sino que golpea de lleno al entramado productivo.

Caputo planteó que el objetivo central es atender las dificultades de financiamiento de las empresas, con foco en las pymes, y ubicó la reducción del costo del crédito entre las prioridades económicas del momento. También salió al cruce de quienes leen las iniciativas como un "plan platita": las describió como respuestas a problemas coyunturales que, admitió, llevarán tiempo en resolverse.

Las cuatro medidas para las pymes endeudadas

Durante su discurso en la conferencia de la UIA, el ministro detalló el siguiente paquete:

- Suspensión de embargos: ARCA dejará de ejecutar embargos sobre las pymes hasta mayo de 2027, con la idea de que las empresas ganen margen para reordenar sus cuentas.

- Ampliación de los planes de pago: el régimen de 18 cuotas para regularizar deudas con ARCA, que hasta ahora cubría obligaciones vencidas hasta el 30 de junio, se extenderá a las deudas caídas hasta el 31 de octubre de 2026.

- Compensación de deudas aduaneras: las pymes podrán usar el 100% de sus saldos a favor por exportaciones, o el IVA vinculado a exportaciones, para cancelar deudas con la aduana. El beneficio también llegará a las grandes empresas, aunque en una primera etapa con un porcentaje menor que irá creciendo. La meta, según Caputo, es avanzar hacia una cuenta corriente aduanera única entre las compañías y ARCA.

- Créditos para la industria automotriz: el Banco Nación ofrecerá financiamiento al sector automotor con plazos de tres a cinco años y tasas fijas cercanas al 20%.

Impuesto a los sellos: la negociación que falta

Además de las cuatro medidas, Caputo anticipó que propondrá a los gobernadores eliminar el impuesto a los sellos, un tributo provincial que cuestionó por cómo impacta en el bolsillo de los consumidores. A diferencia del resto del paquete, esta iniciativa no depende del Ejecutivo nacional: requiere un acuerdo con las administraciones provinciales para poder aplicarse.

"El crédito crece menos de lo que nos gustaría"

El ministro reconoció que el crédito bancario avanza a un ritmo inferior al que espera el Gobierno, aunque descartó que la causa sea un problema de liquidez. Atribuyó la desaceleración al aumento de la morosidad por la situación heredada y a la incertidumbre política rumbo a las elecciones de 2027. "Hoy el crédito crece menos a nivel bancario de lo que nos gustaría ver", admitió.

En la misma línea, señaló que la demanda de dinero no creció lo esperado y relacionó ese fenómeno con la persistencia de la inflación. También advirtió que prestar a largo plazo implica asumir riesgos políticos.

Los tres pilares del programa y la defensa oficial

Caputo defendió el rumbo económico y lo resumió en tres ejes: estabilidad macroeconómica, reducción del llamado "costo argentino" y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Sobre el segundo punto, sostuvo que la competitividad debe recuperarse con rebajas impositivas, desregulaciones, menores costos financieros y mejoras de infraestructura, y no mediante devaluaciones.

Hacia el cierre, cuestionó los reclamos de algunos sectores industriales por la competencia con productos importados y afirmó que la rentabilidad también depende de las decisiones que toman las propias empresas. Aun así, reconoció que existen "problemas concretos de corto plazo" que el Gobierno busca atender.

Para ilustrar su postura, contrastó la situación de los fabricantes de neumáticos con los casos de Lumilagro y la firma de calzado Ombú, a las que presentó como ejemplos de adaptación a las nuevas condiciones económicas. La empresa de termos, en rigor, despidió este año a unos 170 trabajadores para reorientarse hacia la importación de productos terminados desde China.

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