La Capital Tucumana quedó bajo el agua a raíz de la lluvia y generó malestar
Calles convertidas en verdaderos ríos, vecinos varados y comerciantes enojados. La lluvia torrencial de la mañana habría dejado al descubierto, una vez más, el colapso del viejo sistema de drenaje
Como sucede cada vez que el clima se pone intenso, la capital tucumana quedó completamente anegada en varios puntos de la ciudad. La fuerte lluvia de la mañana, que dejó caer 22 milímetros en apenas dos horas, generó un caos vial que se repitió en el centro y la periferia.
El panorama parecía ser desolador: calles convertidas en ríos de hasta 40 centímetros, veredas invisibles y colectivos varados que avanzaban a paso de hombre. Peatones resignados, obligados a sacarse las zapatillas para intentar cruzar “como si fuera un lado”, según lamentaba un estudiante de la Facultad de Artes.
Un móvil de la La Gaceta Play monstró el panorama capitalino y la bronca de algunos comerciantes se hizo escuchar. “Siempre que llueve se inunda así. Son tres gotas y ya estamos con el agua a la rodilla”, relató Walter, un verdulero que intentaba desesperadamente salvar su mercadería de la corriente y la basura arrastrada.
La queja de los vecinos es la misma de siempre: el problema no es la cantidad de agua, sino la falta de infraestructura. Hace más de 50 años que el sistema de desagües de la ciudad no se amplía, un problema que los afectados describen con resignación: “Esto ya es estructural”, habrían señalado al móvil.
Las secuelas del anegamiento quedaron a la vista una vez que la intensidad disminuyó. La postal final fue resumida por una vecina que intentaba llegar a su trabajo, y que puso la lupa en la clase política:
“Los gobernantes andan en 4×4, pero los que pagamos las consecuencias somos los que caminamos la ciudad. Siempre es el laburante el que se moja”.