Canelo vuelve al ring en medio de amenazas de bombardeos: lo que está en juego
Un boxeador mexicano de 36 años se sube al ring en un país en alerta por bombardeos. Lo que dejó su última derrota y por qué igual aceptó la pelea.
Saúl “Canelo” Álvarez regresa al cuadrilátero este sábado en Riad, Arabia Saudita, después de 12 meses de inactividad y en un contexto de alerta bélica que amenaza con opacar la velada. El mexicano, de 36 años, se medirá al camerunés Christian Mbilli por la corona supermediana del CMB, en una pelea que se televisará por DAZN a un costo de 30 dólares para los asociados y que está programada para las 18 de nuestro país.
La decisión de mantener el combate pese a las advertencias de un posible ataque misilístico de los hutíes de Yemen e Irán fue controvertida y audaz. El gobierno saudí canceló todos los eventos sociales y deportivos de primer nivel previstos para lo que resta del año, excepto este espectáculo pugilístico. El bombardeo al aeropuerto Rey Jalid, en Riad, ocurrido el 10 de octubre pasado, dejó 14 muertos y 300 heridos, y las amenazas continúan.
El jeque Turki Alalshik, inversor y representante oficial del rey Saúd, garantizó la seguridad de todos los participantes de la velada pese a las alertas de último momento. Canelo manifestó desde un primer momento su apoyo a los organizadores y así lo hizo: combinando vuelos y carreteras llegó a Riad tras prepararse en España.
Un desafío al tiempo y a las adversidades
Álvarez, inactivo desde su última derrota con el estadounidense Terrence Crawford el 13 de septiembre de 2025, asumirá esta noche un rol inhabitual para él: subirá al ring como retador a la corona, respaldado por un récord de 63 victorias (39 KO), 3 reveses y 2 empates, que le permitieron obtener cuatro coronas en pesos diferentes, desde mediano junior (69,850 kg) hasta semipesado (79,378 kg).
La decisión de mantener en pie su combate con Mbilli, por el que espera ganar 100 millones de dólares –47 millones ya están garantizados–, fue controvertida y audaz. El gobierno de Arabia Saudita canceló todos los eventos sociales y deportivos de primerísimo nivel previstos para lo que resta del año excepto este espectáculo pugilístico. El bombardeo al aeropuerto Rey Jalid, de Riad, el 10 de octubre pasado, causó 14 muertos y 300 heridos, y las amenazas continúan. El jeque Turki Alalshik, inversor y representante oficial del rey Saúd, pese a las alertas de último momento, garantizó seguridad a todos los partícipes de la velada.
Canelo manifestó -desde un primero momento- su apoyo a los organizadores y así ocurrió. Resistiendo todo tipo de lógicas. Combinando vuelos y carreteras llegó a Riad tras prepararse en España.
La historia de Mbilli: de Camerún a la cima del boxeo
Su madre, Maire, tuvo a Mbilli a los 15 años en Yaundé, entre la miseria y desesperanza de Camerún. Ella emigró a Francia sin él, por lo que fue criado por sus tíos y abuelos en África. Sólo cuando Christian tenía 11 años se volvieron a encontrar y a convivir. Entonces, de a poco, se fue convirtiendo en peleador. Primero, de las calles; luego, del boxeo reglamentado. Llegó a los cuartos de final en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y tras ello, decidió marcharse a Quebec, Canadá, donde gestó una exitosa carrera profesional de 32 victorias (26 KO) y un empate. Se consagró campeón interino ante el polaco Maciej Sulecki, noqueándolo en el primer asalto y le costó empatar con Steve Martínez, en un peleón. Fue su primera defensa, el 13 de septiembre de 2025. Es vivaz, veloz y posee variantes de golpes en ataque. Inestable en lo físico y anímico. Todo un interrogante en este tipo de competencias.
El ocaso de una leyenda
A los 36 años, se va agotando el bagaje que llevó a Canelo Álvarez a ser el púgil más importante de su tiempo. Perdió frescura y rapidez en sus últimos combates. Sobre todo, ante Crawford, cuando lució cercano al crespúsculo de su campaña. Tiene orgullo, oficio y mentalidad ganadora. Y eso será clave ante un rival ideal y factible para reconquistar su corona.
En el majestuoso King Dome Arena habrá que estar atento a todo. Los jurados –que incluyen al argentino Jorge Gorini en su terna– estarán mirando hacia el ring, con lápiz y papel; pero todos los demás, tendrán un ojo alerta al firmamento; como y desde donde ese pueda. Por las dudas, nomás. Entre la ironía y la triste realidad.