Caminó hasta Río Blanco a los 72: lo que confesó sobre su hija que estremeció a todos
Caminó junto a su hija hasta Río Blanco para cumplir una promesa. Lo que contó sobre las tres operaciones que atravesó la joven dejó a más de uno sin palabras.
Una mujer de 72 años recorrió a pie el trayecto hasta Río Blanco junto a su hija para cumplir una promesa. Lo hizo para agradecer a la Virgen después de que la joven atravesara tres operaciones. Tras la misa, con la voz quebrada, resumió su fe en una sola frase: “¿Cómo no voy a creer en la Virgen?”.
La peregrina, visiblemente emocionada, contó que su hija debió someterse a tres intervenciones quirúrgicas y que ese proceso no hizo más que fortalecer su devoción.
“Tengo mucho que agradecer a la Virgen. A mi hija la operaron tres veces. ¿Cómo no voy a creer? ¿Cómo no voy a sentir todo esto, cada palabra, cada canción?”, expresó.
También destacó la emoción de volver a encontrarse con una multitud unida por el mismo sentimiento.
“Es mucha emoción ver tanta gente, la fe de tanta gente y los milagros que hace la Virgen. Estoy agradecida de estar acá y de haber venido caminando con mi hija. Fue la promesa”, relató.
Una tradición que pasó de la abuela a la hija
El vínculo de esta mujer con Río Blanco empezó cuando tenía apenas 15 o 16 años. Desde entonces, la tradición la acompañó en cada etapa de su vida.
“Todos los años vine. Vine con mi abuela, vine con mi mamá, con mi papá; cuando me casé y ahora vengo con mi hija”, recordó.
A sus 72 años volvió a hacer el recorrido caminando y hasta se permitió bromear porque llegó utilizando botas.
“Alegría, amor en familia y esfuerzo”
La celebración también dejó al descubierto otras historias de fieles que regresan año tras año para agradecer o para hacer nuevos pedidos.
Uno de los peregrinos aseguró que la Virgen representa para los jujeños mucho más que una fiesta religiosa.
“Para los jujeños significa alegría, amor en familia, el esfuerzo de la gente que viene todos los años para pedir algo y para agradecer algo”, sostuvo.
El hombre también se refirió a las dificultades cotidianas que atraviesan muchas familias y al lugar que ocupa la fe en esos momentos.
Peregrinar en familia
Otra de las postales fue la de una familia que arrancó la caminata a las 7 de la mañana desde Alto Comedero junto a la comunidad de la Iglesia de Loreto.
Una mujer llegó acompañada por su hija y por sus otros dos hijos, que participan como monaguillos.
“Es un día especial para la Virgen, que hoy es su día, así que venimos a celebrar”, contó.
Su hija también subrayó lo que significa compartir la peregrinación con su madre y repetir una experiencia que ya habían vivido el año anterior.
Miles de historias bajo el mismo cielo
Después de la celebración principal, muchos peregrinos se quedaron en Río Blanco, mientras otros seguían llegando desde distintos puntos.
Familias con chicos, adultos mayores, grupos parroquiales y personas que caminaban para cumplir una promesa fueron parte de una jornada cargada de emoción.
Las altas temperaturas también dijeron presente, por lo que se recomendó a quienes se acercaran durante el resto del día hacerlo con agua, gorro, ropa clara y cómoda.
Cada peregrino llegó con una historia distinta, pero muchos coincidieron en una misma idea: pedir, agradecer y volver a encontrarse con la Virgen de Río Blanco.
Entre todas esas voces, una frase terminó sintetizando buena parte de la jornada.