Caminó 28 años para volver a casa y ahora no puede ni tomarse un colectivo
¿Qué se necesita para volver a la vida normal después de caminar 28 años? Karl Bushby lo está descubriendo: tiene 50 libras, no sabe usar el colectivo y debe empezar de cero.
Karl Bushby recorrió unos 50.000 kilómetros durante casi tres décadas para cumplir su promesa de regresar caminando a Inglaterra. Lo logró, pero la bienvenida trajo un problema inesperado: reconstruir su vida desde cero, con apenas 50 libras en el bolsillo.
El aventurero británico llegó a Hull el lunes 2 de noviembre y se reencontró con su familia. Detrás de los abrazos y la emoción, empezó a asomar otra realidad: la de un hombre de 57 años que dedicó prácticamente toda su vida adulta a una expedición y que ahora debe resolver cuestiones básicas que cualquier persona hace sin pensar.
Este miércoles 4 de noviembre, durante su visita a una exposición dedicada a la aventura, Bushby contó su situación al medio británico The Hull Story. “Tengo 50 libras en el bolsillo”, dijo, y explicó que todavía no tiene los recursos ni la organización diaria para arrancar esta nueva etapa.
Del bolsillo vacío al colectivo
Entre las prioridades inmediatas, el británico mencionó que necesita conseguir un teléfono, abrir una cuenta bancaria y fijar un domicilio. Hasta lo más elemental se le presenta como un desafío: después de décadas desplazándose con sus propios medios, todavía tiene que familiarizarse con el funcionamiento del transporte público de su ciudad.
La paradoja es evidente. El mismo hombre que cruzó continentes y superó obstáculos extremos ahora debe aprender a usar un colectivo o resolver cómo comunicarse sin celular. Bushby admitió que le cuesta asimilar que la expedición terminó y que se está adaptando de a poco a la nueva realidad.
Una travesía que pasó por Santa Cruz
La aventura había comenzado el 1 de noviembre de 1998, cuando partió desde Punta Arenas, Chile, con la idea de volver caminando a su hogar. Lo que estaba pensado como un viaje de poco más de una década terminó ocupando 28 años y unos 50.000 kilómetros.
En la Patagonia argentina, su recorrido tuvo un capítulo en Santa Cruz. El Diario Nuevo Día recuperó imágenes de su paso por Comandante Luis Piedra Buena, donde compartió un encuentro con estudiantes. Su travesía, bautizada Goliath Expedition, incluyó el peligroso Tapón del Darién, el estrecho de Bering entre Alaska y Rusia, el mar Caspio y el canal de la Mancha.
Los objetos de casi tres décadas, en una muestra
El regreso también dio lugar a una exposición inaugurada el martes 3 de noviembre en la galería Monocle de Hull. Allí se reúnen fotografías originales, mapas, prendas, fragmentos de diarios personales y cartas que Bushby le enviaba a su padre.
Uno de los atractivos centrales es The Beast (La Bestia), el carro que usó durante más de 25 años para llevar sus pertenencias por distintos países. También se exhiben su carpa de camuflaje, elementos para las travesías acuáticas y recuerdos de los lugares que visitó. El aventurero participó de la muestra y firmó uno de los afiches que recuerdan su hazaña.
Cómo piensa ganarse la vida
Con la expedición terminada, Bushby necesita generar ingresos para sus gastos cotidianos. Entre sus proyectos figura una gira de charlas titulada The Man Who Walked the World (El hombre que caminó por el mundo), con presentaciones previstas desde el 12 de noviembre. Además, trabaja en un libro y un documental sobre su experiencia.
Sin embargo, reconoció que su futuro no está del todo definido y que no sabe si se quedará definitivamente en Inglaterra. Después de tantos años moviéndose entre países y culturas, admitió que su concepto de hogar se volvió mucho más amplio que una ciudad o una casa.
Karl Bushby completó una de las expediciones más extraordinarias de las últimas décadas. Ahora, con apenas 50 libras y una vida por reconstruir, enfrenta un desafío que no figuraba en sus mapas: aprender a vivir después de haber cumplido su gran sueño.