Caminaron por Maimará hace 67 millones de años: dónde quedaron sus huellas
Las huellas están a la vista en uno de los paisajes más fotografiados de Jujuy, pero casi nadie sabe qué caminó por ahí. Un geólogo del CONICET reconstruyó cómo era Maimará cuando esos animales dejaban sus marcas: lo que encontró en la Paleta del Pintor sorprende.
Las montañas de Maimará, en plena Quebrada de Humahuaca, guardan un registro que pocos imaginan: huellas de dinosaurios que habitaron Jujuy hace más de 67 millones de años. Entre los rastros aparecen pisadas de titanosaurios herbívoros de gran tamaño y de terópodos carnívoros.
Quien sigue ese rastro es Gabriel López Isla, geólogo y becario doctoral del CONICET en el Instituto Superior de Correlación Geológica. Su investigación se centra en las huellas de vertebrados de la Formación Yacoraite, en el sector medio de la Quebrada de Humahuaca, y está finalizando su doctorado en la Universidad Nacional de Tucumán.
Cuatro años detrás de las pisadas fósiles
El especialista contó que el trabajo comenzó hace tiempo y que las rocas que estudia lo ubican en un momento clave de la historia del planeta. "Estoy trabajando ya hace cuatro años con el doctorado, que se concentra particularmente en el estudio del registro de huellas de vertebrados de rocas que tienen más de 67 millones de años. Eso nos ubica hacia el final del período Cretácico, justo antes de la extinción de los dinosaurios", explicó.
López Isla aclaró que, aunque los dinosaurios dominaban buena parte de los ecosistemas terrestres de esa época, las rocas también conservan rastros de otras especies. El registro incluye aves, cocodrilos y mamíferos, lo que permite reconstruir la diversidad animal de aquellos ambientes.
El paisaje era otro: sin Andes y con lagunas
Uno de los puntos centrales de la investigación es entender que el territorio jujeño lucía muy distinto al actual. Los cerros, montañas y quebradas que hoy identifican a la región todavía no tenían su forma moderna.
Según detalló el geólogo, los movimientos de las placas tectónicas transformaron la geografía a lo largo de millones de años. La Cordillera de los Andes no existía con la altura ni las características que tiene hoy. "El norte argentino estaba mucho más vinculado con ecosistemas relacionados a zonas costeras, a zonas con cuerpos de agua y posiblemente entradas de mares o zonas de lagos", señaló.
Así, los lugares donde hoy se levantan los cerros de Maimará eran ambientes más llanos, con superficies firmes sobre las que los animales caminaban y dejaban sus marcas.
La Paleta del Pintor, el escenario de los hallazgos
Las huellas aparecen en pequeñas quebradas que integran el sector de la Paleta del Pintor, uno de los paisajes más reconocidos de Maimará. El investigador explicó que las rocas con las pisadas estaban originalmente en posición horizontal, pero los procesos geológicos que dieron origen al relieve andino las levantaron, plegaron y fracturaron.
"Cuando vemos la Paleta del Pintor nos da la sensación de que está todo como volcado. Eso que está volcado en algún momento estuvo horizontal y ahí, en esas pequeñas quebraditas que conforman la Paleta del Pintor, es donde nosotros encontramos las huellas", relató.
Hoy algunas de esas superficies están inclinadas entre 70 y 80 grados, por lo que las pisadas pueden parecer marcas de animales que caminaron por paredes empinadas. En realidad, los dinosaurios transitaron por terrenos relativamente planos que después fueron elevados por la tectónica.
Titanosaurios y carnívoros con garras marcadas
En los recorridos por los cerros de Maimará, los investigadores identificaron rastros de distintos tipos de dinosaurios. Los titanosaurios, herbívoros enormes de cuello largo, dejaron las pisadas de mayor tamaño registradas en el sector.
También hallaron marcas de terópodos, carnívoros que se desplazaban en dos patas y dejaron huellas de tres dedos. "Hay huellas de terópodos, que son los animales carnívoros, y te das cuenta porque son huellas tridáctilas, aquellas que tienen tres dedos, pero tienen una pequeña particularidad: tienen uñas, garras, que quedan marcadas en las huellas", detalló López Isla.
El geólogo comparó esas marcas con las que hoy dejan algunos animales, como los perros, cuyas uñas también pueden quedar impresas en el terreno.
Cómo se conservaron durante millones de años
El especialista explicó que las pisadas quedaron marcadas en sedimentos de antiguas playas y superficies cercanas a cuerpos de agua. Con el tiempo, nuevas capas de material las cubrieron hasta que se transformaron en rocas sedimentarias.
Más tarde, los movimientos que formaron los Andes elevaron esas rocas y dejaron al descubierto las superficies que hoy se pueden observar en distintos puntos de la Quebrada de Humahuaca.
Para López Isla, recorrer estos lugares y reconocer las huellas permite reconstruir un fragmento de la historia de la Tierra. "Cuando la ves realmente te impacta. Es decir, es increíble realmente lo que estamos encontrando", expresó sobre las marcas de garras conservadas en la roca.
Los estudios sobre la Formación Yacoraite permiten saber qué animales habitaron el territorio y cómo eran los ambientes antiguos del norte argentino, mucho antes de que se formara el paisaje montañoso que hoy caracteriza a Jujuy.