Caminaron días bajo la lluvia y el frío: la promesa que los llevó hasta la Catedral
¿Qué llevó a miles de salteños y catamarqueños a caminar días bajo la lluvia y el frío hasta la Catedral? La historia de una promesa que se repite cada año.
Miles de peregrinos de distintos puntos de Salta y Catamarca llegaron ayer a la Catedral Basílica después de días de caminata bajo la lluvia, el frío y el cansancio. Muchos cruzaron las puertas del Santuario entre lágrimas y abrazos; otros cantaban y levantaban sus imágenes, banderas y manos al cielo. En cada rostro se mezclaban el agotamiento del camino, la emoción del encuentro y la certeza de haber cumplido una promesa.
Entre los peregrinos de Quebrada de Escoipe estaba Joaquín, de 16 años. Llegó descalzo y contó que hizo el camino por su hermano, que atraviesa un problema de adicción. "Vengo a pedir que se recupere", dijo.
Desde Rosario de la Frontera, Raúl Ángel Tula volvió a caminar junto a su esposa, como lo hace desde hace 11 años. Fueron unos 180 kilómetros y este año el esfuerzo tuvo un peso especial por sus problemas de salud. "Fueron seis días caminando. La fe es la que nos trae", expresó.
Otra peregrina de Rosario de La Frontera, Fernanda, llegó con un agradecimiento concreto: la recuperación de su padre después de sufrir un ACV. "Me concedieron lo que pedí", contó, después de atravesar el frío y las dificultades del camino.
Daniela, de Potrero de Díaz, recordó que perdió a su padre en 2018 y que también había perdido la esperanza. Después llegaron sus hijas y, según contó, volvió a encontrar un motivo para creer. "Camino por ellas y por el pan de cada día", dijo.
Desde Santa María de Catamarca llegaron peregrinos después de nueve días de camino. Jorgelina llevó consigo pedidos por familiares internados y por sus hijos. "Pedimos por la salud y por nuestra familia", contó.
Los peregrinos de El Tala contaron que atravesaron el frío, la lluvia y las serranías durante la marcha. Nicolás Juárez, biciperegrino de El Jardín resumió su pedido: "Por mi familia". También arribaron columnas de Cerrillos, Orán, Isonza, Amblayo, Salvador Mazza, Aguaray, Tartagal, Cafayate, Embarcación, San Carlos y otros puntos.
Pero una de las imágenes más conmovedoras fue la de Marta Velarde, de El Galpón. Tiene 70 años y sigue caminando una tradición que comenzó con su esposo, Carlos Garnica, uno de los primeros peregrinos de esa comunidad hace casi dos décadas.
"Siento mucha alegría, mucha fe, mucho amor, mucha esperanza", expresó Marta. Y después dejó la frase que quizás mejor resumió la jornada: "Más que pedir es agradecer".
También arribaron biciperegrinos de El Quebrachal y Guachipas. Frente al Santuario, después de tantos kilómetros, el cansancio quedó por un instante en segundo plano. Había lágrimas, abrazos y manos levantadas. El camino terminaba allí, pero la fe volvía a comenzar.