Caminaron 90 kilómetros desde Hasenkamp y lo que los esperó en Paraná fue multitudinario
Dos hombres que en 1983 caminaron solos 90 kilómetros con una ofrenda a la Virgen volvieron a completar el trayecto. Lo que los esperó en el acceso a Paraná superó cualquier cálculo: la cifra que informó la Policía.
Dos hombres que en 1983 salieron solos desde Hasenkamp rumbo a Paraná, con una ofrenda a la Virgen bajo el brazo, volvieron a completar el trayecto 43 años después. Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez recorrieron a pie los 90 kilómetros que separan esa localidad entrerriana de la capital provincial, de día y de noche, como lo hicieron aquella primera vez.
«Jorgito» viajó en uno de los móviles de apoyo. Amelio, en cambio, asegura que «todavía» puede hacer la peregrinación a pie. «Esto es de la gente. Nosotros fuimos un mero instrumento de la Virgen Santísima. Por supuesto, lo que uno siente es una gran emoción», contó uno de los fundadores.
Una mañana fría y un recibimiento a puro caramelo
El sábado amaneció diáfano y frío en el acceso a Paraná. Los peregrinos llegaron agotados, pero no dejaron de cantar ni de rezar en ningún momento. Los móviles de sonido los alentaban a cada paso y las flaquezas se iban superando con el empuje del grupo.
En el puente del Acceso Norte a Paraná, alguien les tiró caramelos como gesto de bienvenida. Un detalle pequeño que se repite cada año y que los caminantes agradecen.
Más de 40 mil personas, según la Policía
José María Velázquez, responsable de la Pastoral Social del Arzobispado de Paraná, fue quien brindó los cálculos oficiales. Según la Policía, en esta edición 2026 de la Peregrinación de los Pueblos participaron más de 40 mil personas.
El lema de este año fue «Peregrinos con María, hacia un mundo más humano», una frase que resume el espíritu de una marcha que creció año tras año hasta convertirse en uno de los eventos religiosos más convocantes de Entre Ríos.
De dos jóvenes a una multitud
La ahora llamada Peregrinación de los Pueblos no nació con ese nombre. Tampoco nació como una marcha masiva con participación juvenil y una logística aceitada. En 1983 fue apenas una demostración de fe de dos jóvenes de Hasenkamp, integrantes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, esa corriente dentro de la Iglesia impulsada por el sacerdote alemán José Kentenich.
Fue, como insisten en resaltar los organizadores, un «regalo de amor a la Virgen» de Quiroz y Rodríguez, en el mes de la madre, octubre. La primera salida no terminó como esperaban: el mal tiempo les jugó una mala pasada y no pudieron llegar a destino. Lejos de amilanarse, reincidieron hasta que por fin alcanzaron el objetivo de llegar a Paraná.
Al año siguiente repitieron la caminata y ya no estuvieron solos. Se sumó Estela Pasutti, la primera mujer peregrina. Poco a poco fueron apareciendo más caminantes y la voz se corrió de pueblo en pueblo. Así surgió la Peregrinación de los Pueblos, multitudinaria, colorida, sofisticada y devotamente católica.
El calendario y el primer asesor diocesano
Durante los primeros años no había una fecha fija para la realización. Fue una sugerencia del ex arzobispo de Paraná, el hoy cardenal Estanislao Karlic, la que permitió ubicarla en el calendario diocesano: el viernes y el sábado previos al tercer domingo de octubre.
En el año 2000, la Iglesia designó por primera vez un «asesor diocesano» y la peregrinación dejó de ser solo una iniciativa del Movimiento de Schoenstatt. Aquel primer asesor fue el padre Jorge Godoy, ex integrante de Cáritas, hoy radicado en Uruguay.
Fotos: Mauricio Garín