Caminaron 80 km de noche a -7 grados y una bandera los esperaba en Cutral Co

Dos jóvenes de 22 años que sirvieron en el Ejército caminaron toda la noche con una bandera entre las manos. Cuando los veteranos de Malvinas se enteraron de lo que habían hecho, no pudieron contener las lágrimas.

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Caminaron 80 km de noche a -7 grados y una bandera los esperaba en Cutral Co
Caminaron 80 km de noche a -7 grados y una bandera los esperaba en Cutral Co

Dos jóvenes de 22 años que sirvieron en el Ejército Argentino se propusieron algo que parecía imposible: unir Zapala y Cutral Co a pie, de noche, en plena meseta neuquina. Lo lograron. Y lo hicieron con una bandera firmada por veteranos de Malvinas entre las manos.

Se trata de Uriel Espinoza y Lucas Constancio, ambos de 22 años, quienes completaron una travesía de unos 80 kilómetros por campo traviesa entre el monumento al Soldado Argentino de Zapala y la plaza Soldado Jorge Águila de Cutral Co. La llamaron Misión Malvinas.

Quiénes son los protagonistas

Uriel nació en Zapala pero creció en Cutral Co. A los 18 años se incorporó al Ejército Argentino en la Base de Apoyo Logístico, donde se desempeñó como soldado de primera y cazador de montaña. Según contó, sintió desde muy joven un "llamado de la patria" que lo llevó a elegir la vida militar.

Lucas, en cambio, es oriundo de Cutral Co. Creció viendo los desfiles junto a su mamá y soñando con ocupar el lugar de esos soldados que admiraba. Se especializó en actividades de montaña, estuvo destinado en San Martín de los Andes y realizó cursos junto al Ejército de Chile.

Una idea que nació en la cordillera

La travesía no surgió de un escritorio. Nació en medio de un entrenamiento en la cordillera, con temperaturas bajo cero, nieve y lluvia. Fue ahí cuando los dos jóvenes empezaron a pensar en quienes combatieron en Malvinas y se hicieron una pregunta: ¿qué pasaría si intentaban ponerse, aunque fuera por unas horas, en los zapatos de aquellos veteranos?

"Entendimos que no estábamos pasando ni un poco de lo que había vivido la gente de Malvinas", contó Uriel. Así nació Misión Malvinas.

La fecha elegida fue el 5 y 6 de septiembre. El desafío: unir a pie los dos puntos emblemáticos, unos 80 kilómetros por campo traviesa.

La bandera que unió dos ciudades

Antes de partir, Uriel y Lucas se contactaron con veteranos de Malvinas de Zapala, quienes firmaron la bandera que los jóvenes llevarían durante todo el recorrido. La misión era entregarla a los veteranos locales en un acto de reconocimiento y homenaje.

Durante la marcha, las condiciones se volvieron parte del desafío. La temperatura llegó a los -7 grados y, a la altura de la meseta de Cerro Bandera, los sorprendió el agua nieve. Cuando los veteranos se enteraron de las condiciones en las que habían realizado el recorrido, algunos se emocionaron hasta las lágrimas y les dijeron que había sido "un día malvinense".

En total, tardaron entre 15 horas y media y 16 horas en completar el recorrido. Avanzaron durante toda la noche, sin descanso y con la mente puesta en el objetivo.

"La misión se cumple o se cumple"

A medida que avanzaban los kilómetros, el cansancio comenzó a sentirse en el cuerpo. Uno de los momentos más difíciles llegó cerca del kilómetro 57, alrededor de las 4:30 de la madrugada, cuando ya habían dejado atrás buena parte del recorrido y sentían que el cuerpo no respondía como al comienzo.

El agotamiento también hizo lo suyo: una diferencia por la música que escuchaban durante el trayecto terminó en una pequeña discusión que se extendió durante casi 10 kilómetros. El frío, el hambre y las horas sin dormir pesaban, pero finalmente dejaron atrás el enojo y siguieron caminando.

"Lo que nos marcó el Ejército es cumplir la misión a como dé lugar. Entonces dijimos: la misión se cumple o se cumple", recordó Lucas. En un buen tramo, incluso, aceleraron el paso y corrieron para poder alcanzar el objetivo.

Un homenaje que llegó mucho más lejos

Cuando finalmente llegaron a Cutral Co, la bandera que había partido de Zapala cumplió su recorrido. Uriel y Lucas la entregaron a los veteranos de la ciudad como parte del homenaje que habían imaginado.

Lo que no esperaban fue la repercusión. El recorrido fue acompañado por autoridades de ambas ciudades y, después de la travesía, recibieron un reconocimiento como ciudadanos destacados. Para ellos, el gesto significó sentirse acompañados por sus propias ciudades y saber que el mensaje había llegado.

"Nosotros no esperábamos nada. Es una iniciativa que nació de nosotros, sin pedir algo a cambio. Solamente fue decir: vamos a unir los puntos y rendir homenaje", explicó Lucas. Lo que no imaginaron fue que aquella caminata llegaría mucho más lejos: recibieron mensajes de personas de Ecuador, Perú, Estados Unidos e Italia, además de argentinos que viven en distintos lugares del mundo.

Las Malvinas más presentes que nunca

Uriel y Lucas tienen 22 años. La guerra de Malvinas ocurrió hace 44, exactamente la edad que suman entre ambos. Sin embargo, para los dos, el paso del tiempo no significa que la historia haya quedado atrás. Crecieron escuchando relatos sobre aquellos días y, desde muy jóvenes, construyeron un vínculo con la causa que después también afianzaron dentro del Ejército Argentino.

"Somos malvinenses desde muy chiquitos", explicó Uriel. Para ellos, recordar a quienes combatieron en las islas no es una tarea reservada al 2 de abril, sino una responsabilidad que debe sostenerse durante todo el año.

Y aunque reconocen que nunca podrán conocer en carne propia lo que atravesaron quienes estuvieron en la guerra, sienten que la formación militar les permitió comprender algunos de los valores que rodean aquella historia.

"Somos chicos jóvenes, pero el Ejército nos hizo hombres grandes", aseguran. Para ellos, esa formación les dejó valores como el respeto, el sentido de pertenencia y el compromiso, pero también la idea de que una misión asumida debe cumplirse hasta el final y de que la Patria debe hacerse valer.

Una nueva misión en mente

La travesía terminó, pero para Uriel y Lucas la idea de ponerse en los zapatos de quienes combatieron en Malvinas no quedó ahí. Ya comenzaron a imaginar una nueva misión aún más grande: algún día, un 2 de abril, poder caminar por las islas.

No saben cuándo será ni cómo podrán hacerlo. Tampoco tienen todavía una fecha ni una organización definida. Es, por ahora, un sueño que empezó a aparecer después de completar los 80 kilómetros y que cada vez que lo imaginan les eriza la piel.

Pero mientras ese momento llega, los dos saben que todavía tienen algo más para hacer. Quieren que otros jóvenes también se animen a involucrarse, a conocer la historia y a entender que no hace falta esperar una fecha especial para recordar a quienes dejaron todo por la Patria.

"Amen a nuestra tierra, a nuestros recursos. Amen nuestros símbolos patrios, nuestra familia. Tengan memoria de todo el sacrificio que vivieron nuestros antepasados para que vivamos en el mejor país del mundo", sostiene Uriel. "Las Malvinas son argentinas, prohibido olvidar", suma Lucas.

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