Caminan 90 kilómetros de noche: la promesa que los lleva hasta Paraná
Caminan de noche, con promesas y pedidos que muchos guardan hace años. La columna sale de Hasenkamp y esta tarde entra a Paraná: quiénes sostienen el operativo y qué llevan en cada paso.
La fe vuelve a ponerse en movimiento en Entre Ríos. La Peregrinación de los Pueblos arrancó este viernes desde la ermita de Hasenkamp y tiene previsto su desenlace esta tarde, cerca de las 18, cuando los primeros caminantes ingresen al santuario de Schönstatt, en Paraná.
El recorrido no es menor: 90 kilómetros a pie durante más de 24 horas, con servidores, equipos de salud y un operativo de seguridad acompañando la columna. Se trata de la 44ª edición de una de las manifestaciones religiosas más convocantes de la provincia, que este año lleva el lema “Peregrinos con María por un mundo más humano”.
El padre Daniel Ponce, de la parroquia San José de Hasenkamp, contó a UNO que la preparación llevó meses: los trabajos empezaron en mayo y, en la previa, se revisaron las banquinas y los sectores por donde avanza la columna. “Estamos listos para largar esta peregrinación”, dijo el sacerdote, que también siguió de cerca los pronósticos meteorológicos para evaluar las condiciones del trayecto.
Qué llevan los peregrinos en cada paso
La propuesta no se agota en la caminata. Según Ponce, la experiencia invita a reflexionar sobre la fraternidad, la solidaridad y el cuidado de la dignidad humana, y ese compromiso debería sostenerse también en la vida cotidiana, sobre todo con quienes más necesitan acompañamiento.
Cada peregrino carga con sus propias intenciones: pedidos por la salud, el trabajo y la esperanza; agradecimientos por favores recibidos; preocupaciones por las adicciones y otras problemáticas sociales. También hay oraciones por la salud y la recuperación del papa León XIV.
“Un poco se aspira a tener esta experiencia de peregrinación junto a María y reconocernos como hermanos”, sostuvo el sacerdote.
Una convocatoria que no para de crecer
No hay inscripción formal, por lo que no existe una cifra exacta de participantes. Aun así, los registros logísticos previos daban cuenta de la magnitud del operativo: 33 camiones, 16 colectivos y 56 traffic afectados al traslado de peregrinos y delegaciones parroquiales.
El año pasado, la Policía estimó que unas 20.000 personas salieron desde Hasenkamp. Para esta edición, Ponce esperaba una concurrencia todavía mayor, en un contexto en el que mucha gente encuentra en la fe un espacio de contención y esperanza.
La convocatoria mezcla generaciones y procedencias. A los entrerrianos de distintos puntos de la provincia se suman habitualmente peregrinos de Santa Fe y Buenos Aires. El sacerdote incluso mencionó el caso de una familia que vive en Neuquén y tenía previsto participar.
Los chalecos amarillos que sostienen la caminata
Uno de los engranajes centrales es el de los servidores, que se prepararon con encuentros previos y se distribuyen a lo largo de todo el trayecto. Son unos 150 por turnos, identificados con chalecos amarillos, y tienen la tarea de orientar a los caminantes y responder ante cualquier necesidad.
La organización dispuso además espacios de asistencia sanitaria y un sistema para trasladar mochilas y pertenencias, de modo que los peregrinos las recuperen en las paradas. También habrá aguateros, cantina y cocina para quienes necesiten comprar bebidas o alimentos.
Desde el área de salud recomendaron llevar una identificación visible con nombre y teléfono de contacto. Para quienes tienen alergias, pidieron usar un cartel rojo que permita reconocer esa condición ante una eventual emergencia.
Cómo se organiza el recorrido
El trayecto se divide en cinco tramos, con momentos de oración, cantos, coros y animación para acompañar el esfuerzo físico. La coordinación involucra a distintas áreas de la comisión central y cuenta con la participación de la Policía de Entre Ríos y las áreas de tránsito, que intervienen en la circulación por las rutas y en el ingreso a Paraná.
Ponce destacó que la experiencia acumulada por quienes colaboran desde hace décadas es un respaldo clave. Algunos servidores participan desde hace más de 20 o 30 años y conocen bien las necesidades que pueden surgir durante la caminata.
“Muchas veces tenemos que parar para asistir a alguien, dar un vaso de agua o esperar al que va un poco más lento, que va más dolorido”, reflexionó el sacerdote. Para él, esa actitud resume el sentido profundo de la peregrinación: nadie camina solo y acompañar también significa detenerse para ayudar a otro.
El momento más esperado
La llegada a Paraná es uno de los instantes más significativos de toda la marcha. Después de una noche y buena parte de una jornada caminando, los peregrinos ingresan al santuario con sus intenciones, sus promesas y las experiencias compartidas en el camino.
Ponce reconoció que los testimonios de quienes completan el recorrido conmueven, y que la emoción se multiplica con el recibimiento de familiares y conocidos que esperan a los caminantes. “Emociona, contagia y da mucha alegría”, expresó sobre ese momento, en el que el abrazo y el aliento de quienes aguardan en la llegada se vuelven parte de la experiencia.
Así, la Peregrinación de los Pueblos vuelve a reunir a miles de personas de distintas edades y procedencias en torno a una tradición que combina devoción, esfuerzo y encuentro comunitario. Con María como guía y el llamado a construir un mundo más humano, los peregrinos ya avanzan hacia Paraná con sus pedidos, sus agradecimientos y la esperanza de llegar juntos al final del recorrido.