Cambia la edad de punibilidad: qué pasará con los chicos de 14 y 15 en Santa Fe
Desde este sábado, un chico de 14 años puede ir preso. Santa Fe dice que está preparada, pero el ministro Cococcioni soltó una frase que preocupa: los efectos no serán automáticos. ¿Qué pasará con los primeros casos?
Desde la medianoche de este sábado, la justicia argentina podrá juzgar a menores de 14 y 15 años. La provincia de Santa Fe asegura que está lista para aplicar el nuevo Régimen Penal Juvenil, pero el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, anticipó que los efectos no serán inmediatos.
Una reforma que sacude el sistema
La nueva ley reduce de 16 a 14 años la edad mínima de punibilidad. Hasta ahora, un chico de esa edad que cometía un delito quedaba fuera del alcance del sistema penal. Desde el sábado, en cambio, puede ser juzgado y, eventualmente, condenado.
Ante este cambio, las autoridades santafesinas salieron a llevar tranquilidad: aseguran que la provincia ya tiene la estructura para absorber la nueva demanda. ¿La prueba? Desde 2023 cuentan con un Código Procesal Penal Juvenil propio, inspirado en el principio acusatorio, más una ley de ejecución penal y centros especializados para adolescentes.
Qué dijo el ministro Cococcioni
El funcionario fue claro: no hará falta una reestructuración total del sistema. Pero también fue honesto sobre las expectativas. "Los efectos disuasorios no se van a notar de un día para el otro", advirtió. Según explicó, recién se verán resultados a medida que el sistema empiece a procesar, detener y condenar a menores de 14 y 15 años involucrados en delitos de mediana y alta gravedad.
Cómo se repartirán los casos
La respuesta judicial tendrá dos caminos bien diferenciados. Para las faltas leves, la Secretaría de Niñez seguirá interviniendo como hasta ahora. Pero cuando un caso requiera privación de la libertad, pasará a la órbita de la Justicia Penal Juvenil.
Y acá viene lo más jugoso: Santa Fe ya tiene diseñado un esquema de tres niveles para esos adolescentes. El primero es la prisión domiciliaria con tobillera electrónica. El segundo, los Establecimientos de Puertas Abiertas (Espa), donde personal civil atiende casos intermedios. El tercero, para los delitos más graves y violentos, son los Centros Especializados de Responsabilidad Penal Juvenil (Cerpj), con régimen cerrado y sin contacto con adultos.
La pregunta que queda flotando es si la infraestructura actual alcanzará cuando los casos empiecen a llegar. Por ahora, desde el ministerio confían en que sí.