Caída récord en la actividad y el 71% de los empleos en sectores en rojo

Mientras el Gobierno insiste en la recuperación, los números muestran que la mayoría de los trabajadores están en actividades que no levantan.

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Caída récord en la actividad y el 71% de los empleos en sectores en rojo
Caída récord en la actividad y el 71% de los empleos en sectores en rojo

La actividad económica volvió a caer en julio y alcanzó su nivel más bajo del año, según el Índice Líder de Actividad elaborado por Analytica, que anticipa la evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC. El indicador registró una contracción de 1,1% respecto de junio, aunque mantuvo una variación positiva de 0,7% frente a julio de 2025.

El retroceso mensual fue generalizado y alcanzó a buena parte de los sectores relevados. El dato contrasta con el discurso del presidente Milei sobre una recuperación sostenida, porque el crecimiento interanual convive con una nueva caída mensual y con un nivel de actividad que, según el indicador adelantado, quedó incluso por debajo del registrado en febrero.

El informe de Analytica señala que julio sería el nuevo mínimo de actividad de 2026 y destaca que entre los sectores que retrocedieron aparecen ramas con peso importante sobre el resto de la economía, como el complejo automotor y el siderúrgico.

El empleo, el otro lado de la recuperación

Los datos del Instituto Argentina Grande (IAG) permiten observar la discusión desde otro ángulo: los sectores en los que cayó la actividad durante el gobierno de Milei emplean a 6,8 millones de los 9,5 millones de asalariados registrados, es decir, el 71,3% del total. En cambio, las actividades que registraron crecimiento concentran apenas el 28,7% del empleo asalariado registrado.

Según el IAG, en base a datos del INDEC y del SIPA, los sectores que más actividad perdieron respecto del promedio de cada uno en 2023 fueron la construcción, que acumula una caída de 19,8%; la industria manufacturera, que retrocede 14,1%; el comercio, que disminuye 9,6%, y la administración pública, que cae 6,2%. A eso se suma una baja de 1,6% en los servicios.

Entre las actividades que aumentaron su nivel durante el gobierno de Milei se encuentran el agro, la pesca, la minería, electricidad, gas y agua, hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones, intermediación financiera, actividades inmobiliarias y enseñanza. En conjunto, esos sectores explican solamente el 28,7% del empleo asalariado registrado.

Sectores en rojo y en verde

El dato de julio de Analytica muestra que incluso dentro de ese escenario existen diferencias importantes. El agro fue uno de los pocos sectores que sostuvo señales positivas: el patentamiento de maquinaria agrícola aumentó 4,8% mensual y el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria avanzó 0,2%. El comportamiento estuvo asociado al cierre de una campaña agrícola 2025/26 récord y al avance de la recolección de maíz y sorgo.

La construcción, en cambio, profundizó su retroceso. En julio, el consumo de cemento cayó 6,2% mensual y el Índice Construya disminuyó 0,8%. Analytica señala que ambos indicadores se movieron esta vez en la misma dirección, después de varios meses en los que podían presentar comportamientos diferentes según el segmento de obra, pública o privada.

La industria también presentó una combinación de resultados. La producción de hierro aumentó 19,5% después de la caída del mes anterior y el acero crudo avanzó 3,1%, pero el acero plano retrocedió 15% y el acero laminado en frío cayó 26,3%, las mayores bajas del relevamiento de julio.

La producción de autos cayó 13,8% mensual y las ventas a concesionarios retrocedieron 6,8%. Esta vez la baja alcanzó simultáneamente a la oferta y a la demanda mayorista, a diferencia de junio. En agosto, se patentaron 44.415 vehículos, 19,1% menos que en agosto de 2025. En los primeros ocho meses del año se acumularon 385.091 patentamientos, 13,3% menos que en igual período del año anterior.

Consumo y crédito: señales mixtas

El consumo y el crédito tampoco muestran una recuperación sostenida, en un contexto de fuerte caída de los ingresos reales y un endeudamiento familiar que ya muestra señales de alerta. En julio, la recaudación de IVA aumentó 2,5%, los préstamos al sector privado crecieron 1,2% y la recaudación de la seguridad social avanzó 0,4%. Pero en el mismo mes, la confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella se desplomó 4,8%, mientras las importaciones de bienes cayeron 4,5% y las exportaciones retrocedieron 4,9%.

La combinación muestra una economía en la que algunos indicadores financieros y tributarios pueden sostenerse mientras la percepción de los hogares y una parte de la producción se deterioran. El crédito puede ampliar transitoriamente la capacidad de compra, pero su crecimiento no implica necesariamente una mejora equivalente de los ingresos de los trabajadores.

El dato del IAG ubica el problema en una escala mayor: los sectores que pierden actividad son precisamente aquellos que concentran la mayor parte de los asalariados registrados. Construcción, industria manufacturera, comercio, administración pública y servicios reúnen el 71,3% de esos trabajadores. Por eso, la discusión sobre la recuperación no puede limitarse al crecimiento de sectores que explican una proporción menor del empleo.

El EMAE de junio, el último dato oficial, había registrado una suba mensual desestacionalizada de 0,8%, después de una caída de 0,6% en mayo. La tendencia-ciclo avanzó 0,2% y el nivel general creció 2,7% interanual, el mejor registro desde marzo. Sin embargo, solo seis de los quince sectores mostraron variaciones positivas y ocho retrocedieron. Minería y agricultura fueron los principales motores del incremento: la explotación de minas y canteras creció 15,6% y aportó 0,61 puntos porcentuales al resultado, mientras que agricultura, ganadería, caza y silvicultura aumentó 4,6% y aportó 0,47 puntos.

Ese dato permite observar una de las características de la recuperación que el Gobierno utiliza para respaldar su política económica: una parte importante del crecimiento se concentra en actividades vinculadas con la producción primaria, la explotación de recursos naturales y determinados servicios. El problema es que las ramas que presentan mayores dificultades son aquellas que tienen una relación más directa con el mercado interno y que, además, explican una porción elevada del empleo registrado.

En resumen, el crecimiento acumulado puede convivir con retrocesos mensuales, con sectores que producen menos que en 2023 y con una estructura laboral en la que siete de cada diez asalariados registrados se desempeñan en ramas que perdieron actividad durante la gestión de Milei, según el IAG. La diferencia entre los indicadores también permite entender el uso político de las estadísticas económicas. Un crecimiento interanual de 0,7% en julio puede ser presentado como una señal positiva, mientras una caída mensual de 1,1% puede ser utilizada para señalar que la economía no consiguió sostener el nivel alcanzado en junio. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.

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