Cafayate se queda sin uva y el fantasma de la quiebra recorre los viñedos
Miguel Ángel Lovaglio, presidente de la cooperativa Coo.Vi.Agro, advirtió que la caída de la cosecha de uva en Cafayate pone en riesgo a las familias que viven del vino. “Si no producimos, estamos en quiebra”, dijo. La cifra que estiman los productores es demoledora.
La helada tardía que castigó al Valle Calchaquí dejó a los viñateros de Cafayate contra las cuerdas. La cosecha de uva se derrumbó y ahora el temor ya no es solo por las bodegas: la continuidad de las fincas y los puestos de trabajo quedaron en la mira.
Miguel Ángel Lovaglio, presidente de la Cooperativa Coo.Vi.Agro, lo dijo sin vueltas en diálogo con Efecto Dominó, por Radio LUP: “Si no tenemos gente, no trabajamos; si no trabajamos, no producimos y si no producimos estamos en quiebra”.
El dirigente explicó que el golpe no se limita a quienes tienen viñedos. Toda la cadena que vive de la actividad vitivinícola está en jaque. Durante todo el año los productores afrontaron costos de mantenimiento de fincas, combustible, maquinaria, impuestos y salarios. Ahora, con una cosecha severamente afectada, esos gastos no tienen cómo recuperarse. “Es muchísima plata la que perdieron los productores”, resumió.
Una caída que duele en los números
La magnitud del desastre quedó expuesta en una estimación que Lovaglio puso sobre la mesa: “Calculamos que perdimos entre el 70 y el 90% de la producción”.
El problema no nació con la helada. El sector ya venía golpeado desde antes. “Hace tres años que venimos muy mal con la vitivinicultura”, sostuvo el presidente de la cooperativa, y advirtió que muchos establecimientos debieron recurrir a créditos para poder atravesar campañas anteriores.
El vino que se vende como salteño
En medio de la crisis, Lovaglio apuntó contra un frente que considera clave: la competencia desleal en las góndolas. Según planteó, hay productos elaborados con uvas de otras zonas que igual llegan al consumidor asociados comercialmente con Cafayate.
“Hay vinos que dicen ‘Vino de Argentina’ y no especifican elaborado en Cafayate, elaborado y envasado en Cafayate”, señaló. Para el dirigente, un etiquetado más claro permitiría diferenciar al vino genuinamente producido en los Valles Calchaquíes de otros que compiten en el mercado local y, a su entender, terminan perjudicando al productor de la zona.
Lovaglio fue más allá y aseguró que cerca del 60% del vino que se comercializa en Salta no sería producido en la provincia. La afirmación corresponde a su planteo durante la entrevista y no fue acompañada por una medición oficial.
Un año difícil para las bodegas
El panorama descripto por el dirigente excede el impacto puntual de la helada. El mercado interno atraviesa una fuerte caída y las dificultades para exportar también complican a las bodegas.
En ese contexto, los productores necesitan herramientas que les permitan atravesar el año sin reducir aún más sus planteles de trabajadores. “Nadie hace trabajar a alguien para después no pagarle”, planteó Lovaglio al describir la relación entre la caída de la producción, los ingresos de las fincas y el empleo.
La preocupación ahora está puesta en cómo sostener la actividad durante los próximos meses, cuando muchas fincas deberán afrontar gastos sin contar con el volumen de cosecha esperado.
Para los productores, el desafío será evitar que el golpe climático termine transformándose también en una crisis laboral para Cafayate y otras localidades del Valle Calchaquí.