Cae una red de lavado de dinero: la sombra del Comando Vermelho llega a Tucumán
¿Pensabas que el lavado de dinero era un problema lejano? Cuatro tucumanos fueron detenidos por lavar U$S 14 millones para el Comando Vermelho. Descubrí cómo operaban y por qué la Justicia está en alerta.
La detención de cuatro tucumanos acusados de lavar activos para el Comando Vermelho destapó una trama que sacude al NOA. La organización brasileña habría movido unos U$S 14 millones mediante criptomonedas y empresas fantasma, con ramificaciones que recién ahora salen a la luz.
¿Cómo operaba la red?
Según la investigación, la maniobra consistía en recibir dinero ilegal, fragmentarlo y diversificarlo mediante el trading de criptomonedas. El beneficiario final sería Clayton Alves de Sousa, uno de los dos prófugos de la causa conocida como "Operación Crypto".
Los sospechosos tucumanos habrían involucrado a sus propias madres en las operaciones, usando sus cuentas para darle apariencia legal a los fondos. La Justicia ya congeló cuentas, trabó medidas cautelares sobre ocho participaciones societarias, vehículos e inmuebles, y realizó allanamientos y detenciones.
¿Qué dijo un especialista?
Hace pocos días, un abogado experto en criminalidad económica advirtió en una capacitación en la Caja Popular que el lavado de activos es una de las principales amenazas para los sistemas financieros. "Requiere una respuesta coordinada entre el Estado y los sujetos obligados", sostuvo.
El especialista remarcó que el narcotráfico genera recursos que buscan colarse en la economía legal y que los sistemas de control apuntan a detectar esos riesgos. Pero las maniobras trasnacionales, muchas veces con empresas radicadas en el exterior, complican la tarea de los investigadores.
¿Cuáles son los desafíos para la Justicia?
Las restricciones legales y la burocracia demoran los pedidos de informes, mientras la tecnología permite mover dinero en el "mundo crypto" con facilidad. Además, la falta de recursos humanos y de áreas específicas en la Justicia Federal obliga a depender de la Procelac, un organismo nacional que ya está saturado.
La investigación debería encender alarmas sobre los ciberdelitos, que evolucionan constantemente y exigen nuevas estrategias.