Cada vez menos empresas en Misiones quieren contratar y crece la cifra de las que evalúan despedir
El relevamiento de la CEM muestra que cada vez menos empresas misioneras planean sumar gente, mientras crece la proporción de las que analizan recortar su plantilla. Los números que más preocupan a los empleadores, y el detalle que explica por qué frenan las contrataciones.
El empleo privado en Misiones no atraviesa su mejor momento. Un relevamiento de la Confederación Económica de Misiones (CEM) encendió las alarmas: las firmas que planean sumar trabajadores se achicaron y, al mismo tiempo, se multiplicaron las que analizan recortar personal.
Así lo confirmó el secretario de la entidad, Luis Steffen, quien repasó los números en el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva. La comparación es contundente: la intención de contratar cayó del 3,6% al 2%, mientras que la de despedir saltó del 9,2% al 14,3%.
La CEM mide desde hace tres años qué medidas prevén tomar los empleadores con sus plantillas. Ese seguimiento permite ver cómo cambiaron las expectativas del sector privado en poco tiempo.
Los números que muestran el giro
“En diciembre del 23 me daba un 3,6% que iba a contratar. Hoy solamente un 2. Y despedir era el 9,2 en aquel momento y hoy está en un 14,3”, graficó Steffen durante la entrevista.
El porcentaje de empleadores que no prevé mover su estructura pasó del 87,2% al 83,7%. Pese a la baja, el dirigente aclaró que ese indicador mostró una leve mejora respecto del mes anterior.
La encuesta abarca tanto a monotributistas como a responsables inscriptos. Las mayores complicaciones aparecen entre estos últimos, que suelen tener estructuras de personal más grandes.
Sin previsibilidad, no hay contrataciones
Para el titular de la CEM, el freno principal es la falta de previsibilidad económica. Las empresas no se animan a asumir nuevos compromisos laborales porque no pueden anticipar cómo evolucionará la actividad en los próximos meses.
“Cuando uno no sabe qué es lo que va a suceder de acá a los próximos meses, es muy difícil tomar o arriesgarse a tomar personal o agrandar la empresa”, afirmó.
El dirigente puso el foco en la responsabilidad económica que implica cada incorporación: aportes, contribuciones y los costos que aparecen si luego hay que desvincular a esa persona.
“Hoy tomar, vos estás asumiendo una responsabilidad y, a los pocos meses, tenés que hacer una indemnización que hoy no es barata”, expresó.
Steffen también cuestionó el peso de las cargas laborales sobre las firmas chicas. Según planteó, hacen falta alternativas que permitan sostener el empleo registrado sin poner en riesgo la continuidad del negocio. Una empresa con uno o dos empleados ya debe contemplar el preaviso y la indemnización, y por eso muchos empleadores prefieren quedarse con la estructura que tienen antes que sumar gente.
La brecha entre lo que paga la empresa y lo que cobra el trabajador
Otro de los puntos que marcó el secretario de la CEM es la distancia entre el desembolso de la firma y el dinero que llega al bolsillo del empleado.
“Si el sueldo es de 1.000.000, el costo es de 1.600.000 y el empleado recibe 1.000.000 de pesos”, ejemplificó, al explicar cuánto inciden las cargas y los demás componentes del costo laboral.
Para Steffen, esa diferencia complica todavía más a las empresas en una economía que definió como inestable.
“Es muy caro, no se puede más cuando tenés una situación de una economía que es tan inestable como estamos ahora”, manifestó.
Una cola de postulantes que no se termina
El otro costado del problema es la cantidad de gente que busca un empleo formal. El dirigente reconoció que las convocatorias laborales generan una respuesta muy superior a las vacantes disponibles.
“Te piden para 20 o 30 y aparecen 1.000 personas para tomar esa tarea”, describió.
Ese fenómeno, según Steffen, deja a la vista el impacto de la recesión sobre el empleo registrado y la enorme cantidad de trabajadores que quieren insertarse en el mercado laboral.
“Hay sobreoferta de personas que quisieran tomar justamente un empleo formal”, concluyó.
Con estos datos, el relevamiento de la CEM deja un panorama de cautela entre los empleadores misioneros: las expectativas de nuevas contrataciones siguen débiles y crece la preocupación por posibles reducciones de personal.