Cada vez más rosarinos alquilan un lugar para guardar sus muebles: por qué crece este negocio

Mudanzas, divorcios, estudiantes que se van y vuelven, familias que no saben qué hacer con lo que quedó: el negocio de guardar muebles ajenos no para de crecer en Rosario. Cuánto sale al mes, qué incluye el contrato y por qué hay clientes que llevan años pagando por un espacio que ya no piensan vaciar.

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Cada vez más rosarinos alquilan un lugar para guardar sus muebles: por qué crece este negocio
Cada vez más rosarinos alquilan un lugar para guardar sus muebles: por qué crece este negocio

La mudanza es la puerta de entrada más obvia al negocio de los guardamuebles, pero está lejos de ser la única. Las empresas del rubro en Rosario mencionan divorcios, viajes al exterior, fallecimientos, vaciamientos de viviendas y compañías que necesitan espacio extra, además de personas que se mudan a lugares más chicos por los vaivenes de la economía.

En los últimos años apareció otro fenómeno: quienes dejaron de alquilar por el aumento de los costos y volvieron de manera temporal a la casa de sus padres. En esos casos, el guardamuebles funciona como un depósito intermedio para conservar los enseres hasta que puedan volver a independizarse.

También están los que venden una propiedad y todavía no tienen definida la siguiente. Patricio, de Guardamuebles Rosario, señala que la reactivación de la compra y venta de inmuebles volvió a mover el rubro: “Alguien vende un departamento, debe entregarlo y necesita un lugar donde poner sus pertenencias mientras espera la próxima mudanza”, dijo.

El público estudiantil constituye otro segmento importante. Muchos dejan sus departamentos en noviembre o diciembre y regresan entre marzo y mayo. Para quienes vienen de otras ciudades o países y no tienen familiares en Rosario, pagar unos meses de guardado puede resultar más sencillo que trasladar todas sus pertenencias.

Cuánto tiempo se quedan las cosas guardadas

La experiencia de las firmas permite entender una particularidad del sector. Un cliente puede llegar por una necesidad puntual y desaparecer en unos meses, pero otro puede ocupar ese mismo espacio durante años. “Arranqué en 2009 y todavía hay gente de esos primeros años”, cuenta Patricio.

Hay clientes que se separaron y todavía no resolvieron qué hacer con sus pertenencias. Otros se fueron al exterior pensando que sería temporal y terminaron instalándose definitivamente en otro país. También hay propietarios que alquilan su vivienda y dejan sus muebles almacenados mientras deciden qué hacer con ellos. Un año o dos de permanencia no es algo extraordinario entre los clientes de larga duración, y existen casos que llevan cinco años o incluso mucho más.

Sin embargo, la mayoría tiene una estadía bastante más corta. Según la experiencia de Patricio, aproximadamente seis meses puede ser el tiempo necesario para resolver una venta y compra de vivienda, volver a alquilar o completar una mudanza. En Depositod Rosario, por su parte, estiman una permanencia promedio de unos tres meses. Así, el negocio combina una alta rotación con una base de clientes que permanece durante períodos prolongados.

Los precios, según el espacio que se ocupa

El precio depende fundamentalmente de la superficie contratada y del sistema utilizado. En Depositod Rosario trabajan con boxes cerrados de 3, 5, 8 y 10 metros cuadrados, de unos tres metros de altura. Según Juan Segundo Crespo, uno de sus socios, el box de 3 metros cuadrados cuesta alrededor de $80.000 mensuales, mientras que uno de 10 metros cuadrados llega a unos $200.000. El promedio entre las distintas unidades ronda los $120.000 mensuales.

En Guardamuebles Rosario utilizan dos modalidades. Una es por box, habitación o baulera, con un promedio de alrededor de $150.000 mensuales. La otra es por metro cuadrado, con un valor promedio cercano a los $120.000 mensuales. En este último sistema hay una particularidad: el precio depende de cómo se aprovecha el espacio. Los muebles pueden desarmarse, apilarse o utilizarse para guardar objetos dentro de otros. De esa manera, una persona que consigue ocupar menos superficie termina pagando menos.

Stora trabaja con un modelo diferente. Tiene contenedores marítimos de 28 metros cuadrados, cuyo alquiler completo cuesta $350.000 más IVA por mes. Dentro de ellos también ofrece espacios de menor tamaño, con valores informados de entre $115.000 y $350.000 más IVA, según la superficie contratada.

Los precios, por lo tanto, no son directamente comparables: el costo final depende de cuánto espacio necesita cada cliente y de si contrata un box, una habitación, una baulera o una superficie dentro de un depósito.

El sistema también tiene una particularidad que lo diferencia del alquiler de un inmueble tradicional: el cliente paga por el espacio que efectivamente ocupa. Esto vuelve importante la forma en que se acomodan las pertenencias. Una mesa desarmada ocupa menos que armada. Una biblioteca puede utilizarse para guardar cajas. Una valija puede terminar llena de objetos. La lógica es sencilla: cuanto mejor se aprovecha el espacio, menor es la superficie necesaria.

En Stora, además, el modelo busca ofrecer flexibilidad. “Los contratos se renuevan automáticamente cada 30 días y el cliente puede solicitar la baja. No hay expensas, impuestos, fiadores ni garantes”, contó Benjamin Massoud, uno de los titulares. El horario de acceso depende del establecimiento. Stora actualmente trabaja de lunes a viernes de 9 a 18 y sábados de 9 a 13, mientras evalúa implementar acceso las 24 horas.

Cámaras, alarmas y seguros: qué cubre el contrato

La seguridad es otro de los componentes centrales del servicio. En definitiva, el cliente está dejando durante meses bienes personales fuera de su casa. Stora incluye videovigilancia y un seguro de hasta $500.000 en el precio del servicio. Depositod Rosario asegura contar con alarma y seguro general.

Los modelos también pueden contemplar espacios cerrados individualmente y acceso mediante llave o candado propio, mientras que algunos establecimientos trabajan con sistemas de vigilancia y control de ingreso.

El contrato adquiere así una importancia particular: además del precio y los metros cuadrados, el cliente debe saber qué cobertura existe ante un robo, incendio o daño, quién puede ingresar al espacio y qué responsabilidad asume la empresa sobre los objetos almacenados.

Verano lleno, invierno flojo

La demanda tampoco se comporta igual durante todo el año. En Guardamuebles Rosario identifican una estacionalidad marcada. Durante los meses de verano, la ocupación aumenta y los depósitos pueden llegar prácticamente al límite. Entre mayo y agosto, en cambio, suele haber menos movimiento.

El calendario estudiantil explica una parte, pero Patricio también observa más mudanzas durante el verano. A eso se suma el movimiento inmobiliario, que puede generar períodos de alta demanda cuando se concretan operaciones de compra y venta. El depósito nuevo que abrió en octubre del año pasado prácticamente se llenó en cuatro o cinco meses. Luego la ocupación bajó durante marzo y abril y la expectativa es volver a completarlo hacia noviembre o diciembre.

Un mercado con cada vez más jugadores

La aparición de nuevos operadores es otro dato que surge de los testimonios. En los últimos años se incorporaron distintas propuestas al mercado rosarino, desde guardamuebles tradicionales hasta modelos de self storage, con boxes individuales y contratos flexibles.

Patricio cuenta que, por la presencia que tiene Guardamuebles Rosario en Google, puede advertir rápidamente cuándo aparece un competidor nuevo: cambia la cantidad de llamados y la proporción de consultas que finalmente se convierten en clientes. El mercado parece estar lo suficientemente activo como para atraer nuevas propuestas, aunque eso no necesariamente implica una expansión permanente de la demanda.

Entre los establecimientos y servicios relevados aparecen Stora, en avenida Bernheim 8795; Depositod Rosario, en Necochea 2137; GuardaBox, en Riobamba 4381; Depocity, en San Luis 4850; Mudanzas y Bauleras, en San Lorenzo 5316; La Vascongada, en Lavalle 1518/1524; Guarda+, en avenida Avellaneda 551; y Guardamuebles Rosario, en avenida Ovidio Lagos 150 y otras sucursales.

La fotografía que dejan los testimonios es menos la de una “explosión” del negocio que la de un mercado consolidado, con alta ocupación, competencia creciente y una demanda que se alimenta de situaciones muy diferentes.

Una mudanza puede generar un contrato de tres meses. Un estudiante puede necesitarlo durante el verano. Una familia puede guardar las pertenencias de un fallecido mientras decide qué hacer. Alguien que se va del país puede terminar dejando sus cosas durante años. Y ahí aparece quizás la característica más particular del negocio: lo que empieza como una solución provisoria muchas veces termina convirtiéndose en una forma permanente de ganar espacio sin desprenderse de las cosas.

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