Borró fotos y audios de su celular tras la desaparición de Maira: qué temía que confesara su sobrino
Una fiscal reconstruyó los movimientos de “Punguna” Cejas en las horas posteriores a la desaparición de Maira. Entre los indicios aparecen fotos y audios borrados, un llamado a la hermana de la víctima y una frase sobre su sobrino de 14 años que encendió todas las alarmas.
La investigación por la desaparición de Maira Romina Cabrera sumó nuevos elementos que complican al único imputado del caso. En la audiencia de prisión preventiva, la fiscal Penal de Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, presentó una serie de indicios que, según su postura, ubican a Eduardo del Jesús “Punguna” Cejas en una situación de clara sospecha por el asesinato de su expareja, cuyo cuerpo todavía no fue encontrado.
Uno de los puntos que más peso tuvo en la exposición de la funcionaria judicial es lo que ocurrió con el teléfono del acusado en las horas siguientes al hecho. De acuerdo con la información difundida por El Ancasti, Cejas eliminó mensajes de audio y fotografías de la galería de su celular.
El llamado a la hermana de Maira y la versión del camión
La fiscal detalló que, después de borrar ese material, el imputado se comunicó con Lourdes Cabrera, hermana de la víctima, y también con un efectivo policial. En ambos contactos dijo estar “preocupado” porque Maira no atendía sus llamadas.
Ante el policía, además, dejó una versión sobre el último momento en que habría visto a su expareja: sostuvo que ella se había ido subiéndose a un camión. Para Antonino, ese relato forma parte de la estrategia del acusado y no se corresponde con los hechos.
La fiscal también apuntó a un dato técnico: tras el asesinato, el celular de Cejas habría registrado una actividad de comunicación “muy intensa”, notoriamente distinta a la que tenía antes.
El sobrino de 14 años y el temor a que “metiera la pata”
Otro de los elementos centrales que mencionó Antonino involucra a un sobrino de “Punguna”, un adolescente de 14 años que se convirtió en uno de los testigos clave de la causa. La declaración de la madre del menor aportó un dato revelador.
Según lo que expuso la fiscal, la mujer habló con Cejas en el marco de una fuga que el hombre protagonizó cuando estaba con un recupero de libertad. Ella le preguntó por qué se había escapado y él respondió que tenía miedo de que el sobrino “metiera la pata”.
El adolescente, por su parte, prestó dos declaraciones testimoniales. En la primera relató: “'Punguna' me dijo al momento de esperar a Maira en la garita que si me llegaban a preguntar de la Policía por Maira, que diga que se había ido en un camión”.
En la segunda, el joven contó cómo fueron las horas previas: Maira bajó del colectivo en Telaritos, departamento Capayán, se encontró con Cejas, los escuchó discutir y luego los dos se fueron a la vivienda del hombre. Después de esa secuencia, el testigo no volvió a ver a la joven.
La prisión preventiva quedó firme
La defensa de Cejas, a cargo del abogado Víctor García, no presentó el recurso de apelación contra la prisión preventiva de seis meses, por lo que la medida quedó firme. El imputado deberá cumplir el encarcelamiento en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, en el departamento Capayán.
El 29 de octubre, el juez de Control de Garantías Nº 3, Lucas Vaccaroni, había dictado la prisión preventiva por ese plazo, tal como lo habían solicitado Antonino y el abogado querellante Rolando Crook. En esa instancia, la defensa buscó el recupero de libertad de su asistido, pero después de conocer la resolución no insistió con la excarcelación. El magistrado tampoco hizo lugar a un planteo de nulidad absoluta de la causa impulsado por la defensa.
La hipótesis de la Fiscalía
Maira, de 27 años, permanece desaparecida desde el 10 de agosto de 2026. La pesquisa sostiene como hipótesis que la joven habría sido asesinada en la vivienda de Cejas, en Telaritos, y que luego su cuerpo habría sido trasladado y ocultado en un lugar que todavía no pudo ser identificado. En la teoría fiscal, Cejas también habría amenazado a la víctima.
El imputado está acusado por los delitos de amenazas simples y homicidio calificado por mediar una relación de pareja, en concurso real y en calidad de autor.