Bengolea estrenó su Noche de las Bibliotecas y una vecina dejó una frase que quedó flotando
Sociedad · Córdoba

Bengolea estrenó su Noche de las Bibliotecas y una vecina dejó una frase que quedó flotando

La biblioteca de Bengolea abrió sus puertas de noche y lo que pasó adentro sorprendió a los vecinos: hubo relatos, podcast y una entrega de libros que cambia el futuro de las instituciones del pueblo. Una vecina cerró la jornada con una frase que todavía resuena.

La localidad cordobesa de Bengolea vivió una jornada distinta: la primera edición de la Noche de las Bibliotecas reunió a vecinos, estudiantes e instituciones en un mismo espacio. El encuentro se hizo en la Biblioteca de la Cooperativa Eléctrica y combinó relatos, podcast y hasta un rincón dedicado a Mafalda.

La propuesta no salió de un solo lugar. La organizaron en conjunto la Municipalidad, la Cooperativa Eléctrica, el CEIJA Nº 21 Anexo Bengolea, la CLE y el IPEA Nº 81. Para el pueblo, significó un espacio de articulación cultural que no tenía antecedentes.

Una consigna para abrir el juego

Todo giró en torno a una pregunta: «¿Qué historias guarda una biblioteca además de las que están escritas en sus libros?». Con esa idea como eje, los asistentes recorrieron distintas actividades.

Hubo estudiantes que interpretaron relatos seleccionados, una estación de podcast que funcionó a pleno y un espacio temático llamado «Mundo Mafalda». La consigna invitó a pensar la biblioteca como algo más que un depósito de libros.

Libros que suman y señaladores hechos a mano

Uno de los momentos centrales de la noche fue la entrega formal de libros por parte de la Municipalidad. El objetivo: enriquecer los acervos de las instituciones que participaron y también el de la propia biblioteca.

Los alumnos de las entidades involucradas también tuvieron su gesto: repartieron señaladores que ellos mismos elaboraron. Y sobre el cierre, los vecinos pudieron llevarse fragmentos de reflexión de una cajita mensajera para seguir leyendo en el camino a casa.

La palabra de una vecina que puso el broche

El cierre tuvo un tono emotivo con la reflexión de la escritora y vecina Julieta Salusso. Frente a los presentes, puso el acento en el valor de estos espacios en tiempos de aislamiento tecnológico.

«En un pueblo como Bengolea, la biblioteca no es un mero depósito de información. Es nuestro gran punto de encuentro […]. Una biblioteca solo respira cuando tiene lectores que la transitan. Sigamos dando vida a la nuestra», expresó Salusso.

La primera Noche de las Bibliotecas en Bengolea quedó así como una jornada dedicada a la memoria y a los libros, con la comunidad como protagonista.

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