Bariloche tiene un equipo del deporte que nació para mujeres y casi nadie conoce acá
¿Sabías que en Bariloche se entrena un deporte que nació en Inglaterra en 1895 y que casi no se juega en Argentina? Un grupo de chicos lo practica hace años y ya compite a nivel nacional. ¿Por qué les cuesta tanto conseguir cancha?", "score_social": 68, "score_web": 62, "gancho_usado": "DATO
En Bariloche existe un deporte que la mayoría de los argentinos no vio nunca: el netball. Lo practica un grupo de chicos y adolescentes que se hace llamar Huemules, una asociación civil que nació en una escuela secundaria y que ya compite a nivel nacional. Y no, no es básquet, aunque se le parezca.
“Como el básquet fue creado para varones, una profesora de educación física de Inglaterra se propuso hacer algo parecido, con una lógica similar, aunque exclusivo para mujeres. Así surgió el netball”, contó Maximiliano Cohen, licenciado en Educación Física y entrenador nacional nivel 2 de esta disciplina. El deporte apareció apenas cuatro años después del básquet y su historia se remonta a 1895 en Inglaterra.
Un deporte con reglas propias
Quien mire un partido por primera vez va a notar varias rarezas. El aro no tiene tablero. Cada jugador tiene una zona fija de desplazamiento. Y las camisetas llevan letras en lugar de números: la letra indica la posición. Los equipos pueden ser de 5 o 7 jugadores y las reglas cambian según la modalidad.
“Cuando se juega 7 contra 7, por ejemplo, el lanzamiento solo se hace dentro del área y vale un punto. Si son 5 versus 5, hay tres zonas de tiro. En la primera mitad del área vale un punto; dos en la segunda y por fuera vale tres”, detalló Cohen. Además, solo dos jugadores pueden tirar al aro y el resto no. “No se puede picar la pelota y el jugador no puede tener la pelota más de tres segundos. La cancha mide igual que una de básquet y está dividida en tres zonas”, agregó.
El netball llegó a Sudamérica recién en 2005, pese a que se juega en más de 120 países. “Se juega en muchas colonias inglesas, en islas remotas. Días atrás, estuvimos acompañando a la Selección Argentina de Netball en los Juegos Suramericanos en Santa Fe y los atletas de Las Guyanas empezaron a gritarnos alentándonos. En esa región, se dicta netball en las escuelas secundarias”, relató el entrenador.
De un taller escolar a una asociación civil
En 2017, la Federación Argentina de Netball llegó a Bariloche con una capacitación de iniciación. Cohen, profesor de educación física, se acercó. “Ya había indagado y me parecía un deporte enriquecedor y positivo para aplicar en clases de educación física que están saturadas de los deportes tradicionales, como el vóley, el básquet, el fútbol y el hockey. Tengo 20 años de docencia y los deportes tradicionales terminan excluyendo a muchos chicos que no hacen gimnasia, ya sea porque el deporte los aburre o se sienten menos que otros jugadores que ya lo juegan”, reflexionó.
Al terminar el curso como entrenador, lo implementó en las clases de una escuela secundaria. La directora de la escuela rionegrina 138, al este de Bariloche, decidió proponerlo como taller extraescolar. Así nació Huemules Netball, con los chicos del colegio que se quedaban después de hora para aprender algo distinto.
Los profesores coinciden en que es un deporte inclusivo porque permite que “todos los jugadores estén en igualdad de condiciones”. Pueden jugar chicos pequeños con más grandes, mujeres con varones, quienes tienen experiencia deportiva y quienes no. “Los jugadores no tienen contacto. Muchas veces llegan pibes nuevos a probar y los pongo con los que ya tienen experiencia. Deben recibir el balón por más que no sepan”, explicó Cohen, que también lo definió como “un deporte muy aeróbico que requiere mucha resistencia física”.
¿Huillines o Huemules?
Cuando la Federación Argentina de Netball supo del equipo de Bariloche, lo convocó al primer campeonato nacional en Córdoba. Había que elegir un nombre. “Cada ciudad elegía un nombre representativo de algún animal que los identifica. Estábamos entre huillines y huemules, pero los chicos no sabían qué era el huillín, así que quedó Huemules”, confió el entrenador.
Hoy el grupo se organiza en tres categorías: de 8 a 12 años, de 13 a 16 y de 17 en adelante. Pasaron por varios gimnasios, como los de las escuelas 201, 46, 99 y 187. Actualmente entrenan los martes de 18 a 20 en el colegio industrial, el CET 2.
Cohen define al grupo como un “equipo nómade”: “Sucede que, al no ser un deporte conocido, cada vez que pedimos un espacio priorizan los deportes tradicionales que atraen más gente. Mucha gente nos escribe para preguntarnos a dónde estamos; les aclaramos que hoy, ahora, estamos en el CET 2”.
Un futuro con sede propia y más rivales
La asociación ya recibió la personería jurídica y el próximo paso es contar con una sede fija. En agosto, diez jugadores juveniles salieron subcampeones en Ezeiza, y en noviembre un grupo de seis niños viajará al Nacional de San Luis.
“Vamos remándola. Competimos con equipos fuertes, hay más de 15 en el país y las distancias entre ellos son algo más acotadas. En Patagonia, en cambio, somos el único equipo oficial y federado. De modo que la competencia es entre nosotros mismos. Por eso apuntamos a que haya más equipos en Bariloche, La Angostura o Dina Huapi para llegar a un nivel nacional más parecido al norte”, mencionó Cohen, que aspira a que el deporte gane visibilidad para que más gente se anime a practicarlo.
“No cobramos cuota, solo el seguro y el alquiler del espacio. Con Guadalupe y Luciano, que son asistentes y me dan una mano con los chiquitos, trabajamos ad honorem. Por amor al deporte y porque confiamos en que va a seguir creciendo”, concluyó.
