Bariloche arranca la semana con frío y chaparrones, pero el clima daría un vuelco antes del fin de semana: una masa de aire cálido podría dejar el lago planchado y las máximas bien altas. El meteorólogo Matías De Oto anticipó cuándo llega el cambio y qué pasará con El Niño.
La primera semana de noviembre arranca con temperaturas por debajo de lo habitual, lluvias débiles y viento del oeste, pero el panorama cambiaría de forma marcada hacia el fin de semana. Según el meteorólogo y licenciado en Oceanografía Matías De Oto, el ingreso de una masa de aire cálido podría empujar las máximas por encima de los 25 grados en Bariloche.
El especialista hizo su balance habitual en el programa Ideas Circulares, donde repasó lo que dejó octubre y anticipó cómo seguirá la primavera patagónica.
Martes con paraguas y miércoles frío
El paso de distintos sistemas frontales marcará el inicio de la semana, aunque sin grandes acumulados de lluvia. Para este martes se esperan chaparrones débiles durante la tarde, con mayor probabilidad entre las 15 y las 18 y registros estimados de entre 3 y 6 milímetros.
El avance de un frente desde la cordillera traerá más nubosidad y un descenso de la temperatura. «El grueso de la actividad se espera aproximadamente entre las 3 y las 6 de la tarde», detalló De Oto.
El miércoles aparecerá como una ventana de mejores condiciones, pero con ambiente frío y viento del oeste y noroeste. Las máximas se ubicarían apenas en los 14 o 15 grados. El jueves, en tanto, llegaría otro frente con condiciones frescas y viento más intenso.
La burbuja cálida que cambia el fin de semana
El escenario se transforma hacia el sábado y el domingo. De Oto anticipó el ingreso de una burbuja cálida que favorecería la estabilidad, con poco viento y mayor radiación solar.
Ese fenómeno podría provocar un ascenso térmico pronunciado, con máximas que superarían los 25 grados y que incluso podrían acercarse a los 30. «Esperamos que hacia el fin de semana, más que nada el sábado, ingrese lo que se denomina la burbuja cálida, con calma, lago planchado, radiación solar y calentamiento», explicó el meteorólogo.
Las condiciones podrían sostenerse durante el domingo, aunque su evolución deberá monitorearse con el correr de los días.
Octubre duplicó la lluvia esperada
En su balance preliminar del mes pasado, De Oto destacó que las precipitaciones en Bariloche habrían duplicado los valores históricos. El promedio ronda los 45 milímetros, pero las estimaciones indican que cayeron entre 90 y 100 milímetros.
«En general llueven unos 45 milímetros en octubre. En Bariloche la precipitación estuvo alrededor de los 90 a 100 milímetros», señaló.
El comportamiento no fue exclusivo de la ciudad: también se registraron lluvias importantes en la meseta y la Línea Sur, con acumulados mensuales incluso superiores. De Oto lo atribuyó a una circulación de bloqueo atmosférico, con vientos predominantes del este y abundante nubosidad.
El mes mostró dos mitades bien distintas: la primera con mínimas relativamente bajas y la segunda más cálida, con tormentas, lluvias y escasa amplitud térmica. Un dato llamativo fue la ausencia de heladas significativas. «Tuvimos prácticamente ningún día de helada», observó, aunque aclaró que resta conocer los cálculos oficiales del área de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional para completar el análisis estadístico.
Qué esperar del resto de noviembre
Para lo que queda del mes, el especialista anticipó una alternancia entre períodos frescos y otros más estables, algo propio de la primavera patagónica. La influencia de El Niño en la región muestra hoy una señal débil y no actúa de manera constante.
«El Niño no está actuando todo el tiempo de la misma manera, sino que va emitiendo pulsos. Las áreas de viento se van moviendo y, en promedio, estamos teniendo una disminución de los oestes», explicó.
Según su análisis, después de mediados de noviembre podría intensificarse nuevamente el bloqueo atmosférico y debilitarse la circulación del oeste, lo que favorecería condiciones más húmedas y nubosas en el norte de la Patagonia.
De Oto recordó que noviembre suele traer vientos fuertes del oeste, aunque la configuración actual muestra diferencias respecto de ese patrón. También remarcó que las condiciones varían según el sector: mientras algunas zonas del sur tuvieron menos precipitaciones durante el bloqueo anterior, ahora se observa un aumento de las lluvias en áreas cordilleranas de la Patagonia austral.