Bariloche: la Carta Orgánica que exige el 60% de los vecinos que lucha por llegar a fin de mes

La Carta Orgánica puede ser mucho más que un debate de bancas: hay una exigencia concreta que nace de la vida cotidiana de los barrios y que no puede quedar afuera.

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Bariloche: la Carta Orgánica que exige el 60% de los vecinos que lucha por llegar a fin de mes
Bariloche: la Carta Orgánica que exige el 60% de los vecinos que lucha por llegar a fin de mes

La elección de convencionales en Bariloche abre varios frentes de lectura: medir fuerzas para los próximos comicios, dirimir la disputa por bancas en el Concejo, la viceintendencia o los circuitos electorales, o priorizar la defensa ambiental y económica del Cerro Catedral. Pero también está la posibilidad de encarar la Carta Orgánica Municipal (COM) como una herramienta para resolver los problemas concretos del gobierno local, tanto en su faz ejecutiva como legislativa.

Todo eso tiene peso y es importante. También lo es una mirada integral para que la COM sea, ante todo, un instrumento institucional que ordene la legalidad para resolver la vida cotidiana, aliviar las urgencias vecinales y garantizar que los sectores más desprotegidos formen parte de un modelo de ciudad con justicia social y equilibrio.

El 60% que lucha cada día

No menos del 60% de los vecinos despliega a diario complejas estrategias de subsistencia para llegar a fin de mes. Reescribir la norma fundamental de la ciudad no puede limitarse a una contabilidad estadística del daño social. Debe transformar las condiciones estructurales de la desigualdad. Frente a esa vulnerabilidad, el Estado municipal no puede ser un espectador distante: su presencia debe ser concreta, efectiva y quedar expresada con claridad en la COM.

El sufrimiento cotidiano de miles de barilochenses se manifiesta en humillación burocrática y pérdida sistemática de tiempo. Para un trabajador, perder una mañana en una dependencia implica no cobrar la jornada. Para una madre, significa dejar a sus hijos menores al cuidado de otros solo para pedir un turno médico o hacer un trámite presencial. Hay avances puntuales en el Hospital Zonal con tecnología para turnos, pero la exigencia de presencialidad y la lentitud estatal siguen siendo una afrenta.

A esto se suma el transporte público, el factor de mayor desgaste personal y económico para los barrios periféricos. Trasladarse entre las zonas altas y el centro, o hasta el Centro Administrativo en Onelli, expone a costos, riesgos e incertidumbre, y profundiza una segregación que no afecta a los sectores de mayor poder adquisitivo.

Qué debería incluir la nueva COM

Aunque salud, educación y seguridad son competencia provincial, el Municipio tiene margen decisivo para mejorar la vida comunitaria. La nueva COM debe contemplar la implementación obligatoria de gobierno abierto y gestión a distancia. Debe prever unidades operativas informatizadas en los barrios, con lo básico de una PC o un celular y personal de asistencia en horarios determinados —que ni siquiera deben ser todos los días— para resolver en minutos trámites que hoy demandan jornadas enteras: subsidios, turnos para Personas con Discapacidad y certificaciones municipales en el propio entorno vecinal.

También debe establecer condiciones de tránsito, control del parque automotor y obligaciones de las concesionarias de transporte, definiéndolo como servicio público esencial y estratégico, con cobertura territorial garantizada que impida suprimir frecuencias en la periferia y evite barrios desconectados. Esas pautas deben tener rango de exigencia permanente, para que ninguna gestión vulnere los derechos de los usuarios.

Una ciudad fragmentada

Asumir este compromiso exige reconocer el mapa de la desprotección y validar la dignidad de cada habitante en estricta igualdad. La realidad muestra una ciudad fragmentada, con escasa vinculación entre sectores y sin normas que promuevan cercanía o destino común. No se trata de que una regla borre automáticamente las desigualdades, sino de fijar en la COM el mandato explícito de crear sentido de comunidad, fortalecer la solidaridad y defender la dignidad humana como punto de partida para una transformación profunda.

La preservación y el desarrollo del Cerro Catedral es un activo valioso para el turismo y la economía local, pero miles de familias trabajadoras, aun vinculadas indirectamente al turismo, tienen urgencias que pasan por otros ejes. Esto no significa no blindar en la COM al Cerro para que no se convierta en un mero lugar de inversiones y exclusividad que modifique sus calidades ambientales y de uso para los barilochenses, sino que esas otras necesidades también deben incluirse.

El texto debe incorporar cláusulas protectoras sobre los bienes comunes, definir modelos de construcción y ordenamiento urbano, y garantizar espacios de esparcimiento y acceso a la naturaleza para los sectores de menores recursos. Estos principios no pueden quedar librados a la decisión circunstancial de un intendente, a mayorías ocasionales del Concejo ni a consejos asesores, sino ser mandatos de cumplimiento obligatorio.

El rumbo de los próximos 20 años

La fragmentación social deteriora la convivencia e impacta negativamente en el desarrollo económico. Una ciudad integrada, con relaciones eficientes y solidarias, genera mejores condiciones para todos e incluso permite crecer en su economía. La estratificación social no se corrige mediante las fuerzas de un supuesto mercado libre, sino a través de la regulación normativa orientada al interés general.

La COM trazará el rumbo institucional para los próximos veinte años, en un tiempo marcado por la aceleración tecnológica, la digitalización y la inteligencia artificial, cuando gran parte de la población carece de conectividad adecuada. Definir cómo se acorta esa brecha es puntualizar el modelo de comunidad.

Quienes sostenemos que la política es un instrumento válido para la justicia social, el equilibrio colectivo y el bienestar ciudadano no podemos renunciar a plasmar estos principios en la ley suprema del Municipio. Reformular la presencia del Estado local en las periferias implica sanear estructuras, limitar el personalismo gubernamental y sentar bases materiales para que la mayoría viva mejor. Esto es un mandato a considerar de la nueva Carta Orgánica de San Carlos de Bariloche.

*Exdiputado nacional (PJ) por Río Negro. Bariloche, Patagonia argentina.

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