Bariloche, cuna del uranio enriquecido: la historia que Mariscotti reveló ante un Invap colmado
¿Qué le propuso un enviado de Estados Unidos a la Argentina cuando quiso visitar la planta secreta de Pilcaniyeu? La respuesta, en la presentación del libro que repasa la historia nuclear del país.
El doctor en física nuclear Mario Mariscotti presentó su libro “La construcción de un programa atómico en la periferia” en la sede de Invap en Bariloche, ante un auditorio colmado, y dejó una frase que resume su mirada: “La energía nuclear tiene mucho para dar todavía”.
La actividad se dio en el marco de los 50 años de la empresa rionegrina, que tiene entre sus principales desarrollos la energía nuclear y mantiene proyectos en curso en el exterior. Mariscotti estuvo acompañado por el físico Alfredo Caro, el gerente del Área Nuclear de Invap, Felipe Albornoz, y de manera virtual por Conrado Franco Varotto, uno de los fundadores de Invap y extitular de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).
El contexto no es menor: el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino y una nueva etapa de la energía nuclear en Europa, con la reciente aprobación en Italia para avanzar en un nuevo programa atómico, le dan a la voz del especialista un valor estratégico.
Argentina, potencia atómica con sello barilochense
Mariscotti destacó que “Argentina se destaca en el campo atómico, ha hecho desarrollos relevantes en energía nuclear y exportaciones a través de Invap”, y puso de relieve el “uso pacífico de la energía nuclear”. Recordó que el país es uno de los pocos del mundo con capacidad para enriquecer uranio, un desarrollo gestado cerca de Bariloche e ideado por Varotto en la década del ‘80.
Sobre el futuro del sector, sostuvo que la energía nuclear “hoy es mucho más segura que antes”, aunque señaló entre los principales desafíos “que sea práctica y barata” y también “que sea reproductora”, porque el uranio para los combustibles no es infinito.
El especialista propuso que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se aboque a la “investigación y el desarrollo” y que la comercialización quede en manos de instituciones como Invap, con sobrada experiencia y logros a lo largo de sus cinco décadas de historia.
La anécdota con el enviado de Estados Unidos
El repaso histórico estuvo cargado de anécdotas, surgidas de las 140 grabaciones de entrevistas, documentos y aportes que Mariscotti recolectó para el libro, continuidad de “El secreto atómico de Huemul”. Caro lo calificó como un trabajo de “historiador”.
Entre esas historias, recordó cuando un enviado de Estados Unidos llegó al país tras el anuncio del desarrollo de la capacidad técnica para enriquecer uranio en la planta de la CNEA en cercanías de Pilcaniyeu. Ante la insistencia por conocer los detalles y visitar la planta, le propuso “negociar por las Malvinas o por la deuda externa argentina”, según relató entre risas.
El enriquecimiento de uranio fue para Mariscotti “una jugada” importante que encabezó Varotto, quien logró mantener el secretismo de lo que se desarrollaba en Pilcaniyeu junto a un puñado de personas.
Los hitos que marcaron el programa nuclear
El físico destacó como “hitos” del programa atómico argentino el desarrollo del reactor RA1, el primero construido en el país para investigación en la década del ‘50, y la decisión de avanzar con la central nuclear Atucha 1, en 1974, la primera de América Latina.
También puso de relieve las hazañas de Invap, que salió a vender reactores nucleares al exterior con el debut, dos décadas atrás, de la construcción del reactor OPAL en Australia, que luego abrió la puerta a otros contratos internacionales. “La admiración de los australianos por lo que hizo Invap es increíble”, enfatizó al relatar los testimonios de los científicos involucrados en la contratación del primer reactor que vendió la empresa rionegrina.
Hacia el cierre, dejó su mensaje para los próximos 50 años de Invap: “Hay que seguir abriendo la frontera del conocimiento, hoy en día no se puede obviar la inteligencia artificial”, alentó.
“El camino para que Argentina crezca está en el cultivo del conocimiento”, había resumido Mariscotti ante el auditorio barilochense.