Ballenas en Las Grutas: el plan invernal que sorprendió a dos nenas
La ballena franca austral ya nada en el Golfo San Matías y Las Grutas se convierte en un plan distinto para estas vacaciones de invierno. Con dos nenas a bordo, una familia neuquina probó el avistaje en semirrígido y volvió con datos que pueden salvar tu salida.
Ir a Las Grutas en agosto suena a error de calendario, pero entre junio y octubre la ballena franca austral entra al Golfo San Matías y convierte al balneario en un punto de avistaje distinto, más íntimo que Península Valdés. Una familia de Neuquén hizo los 425 kilómetros con dos nenas, de 8 y 4 años, y volvió con consejos clave para quien se anime.
La temporada oficial arrancó el 14 de agosto y se extiende hasta el feriado de octubre. Según los registros de los últimos quince años, es la ventana en la que las chances de cruzarse con cetáceos suben de verdad. Aun así, los prestadores aclaran que no es un acuario: el golfo regala delfines, lobos marinos, pingüinos y aves costeras aunque las ballenas no aparezcan.
El viaje y la nafta: un detalle que no se negocia
Desde Neuquén son unas seis horas con paradas, por Ruta 22 hasta Choele Choel, luego la 250 por el Valle Medio y el empalme con la Ruta Provincial 2 hasta San Antonio Oeste. Los últimos 14 kilómetros, hasta Las Grutas.
El consejo es cargar combustible en Choele Choel o Lamarque: después del Valle Medio no hay estaciones de servicio hasta San Antonio Oeste. El dato vale doble si viajan con chicos, porque ese tramo tampoco tiene baños ni lugares para comprar algo.
Dormir en Las Grutas aunque el barco salga a 65 kilómetros
La excursión de avistaje sale del Puerto San Antonio Este, a 65 kilómetros de Las Grutas por Ruta 3. La familia eligió quedarse en el balneario y no cerca del embarque, una decisión que se discute bastante entre viajeros.
La razón: Las Grutas tiene vida. Cada vez hay más locales abiertos fuera de la temporada de verano, así que no es solo un lugar para dormir. Pararon tres noches en Marina Cero, un complejo de departamentos sobre calle Bahía Creek, a pocas cuadras de las Primeras Bajadas, con cocina, parrilla y pileta en verano. Cocinar con dos chicas después de un día largo no es un lujo, es logística.
El costo real de dormir en Las Grutas son los 130 kilómetros de ida y vuelta al puerto el día de la navegación. Se paga una sola vez, y la familia recomienda armar el día completo: navegación a la mañana, almuerzo en el parador del puerto y la tarde en Punta Perdices, la playa de agua turquesa de la península de Villarino. Es agreste y sin servicios, así que hay que llevar todo, incluida la bolsa para volverse con los residuos.
Dos horas en semirrígido con una nena de 4 años
Navegaron con Rupestre Experiencia Patagónica, una empresa familiar que lidera Agustín Sánchez y que fue la primera habilitada para el avistaje desde el Puerto San Antonio Este bajo la ley provincial de Turismo Activo. Salen todos los días entre julio y octubre, con un máximo de doce pasajeros y dos horas de navegación, siempre sujeto al clima y a las mareas.
Las tarifas 2026 al momento del viaje: $150.000 por adulto, $120.000 pagando en efectivo, $80.000 los menores de hasta 12 años y sin cargo hasta los 3. No incluye el traslado terrestre.
Vieron ballenas con sus crías. A pocos metros, la experiencia es otra que en una foto: se escucha el resoplido antes de ver el lomo. Ema, de 8, quedó pegada al borde preguntando todo. Luchi, de 4, se durmió un rato pero igual vio gran parte de la salida. Para un adulto, dos horas pasan volando; con niños, la cosa cambia. No es un defecto del paseo, sino un dato para llegar con expectativas ajustadas y sin culpa si el más chico se duerme.
Como la salida depende del viento y la marea, no se puede atar a un día fijo. Lo mejor es reservar para el primero de los días libres y dejar el siguiente de colchón.
El frío, el verdadero enemigo
En un semirrígido a velocidad, con humedad y viento, la sensación térmica no se parece al termómetro de la costanera. La recomendación es vestirse en capas, con térmica abajo y rompeviento impermeable arriba. Gorro, cuello y guantes son clave: las manos y las orejas son las que arruinan la experiencia. Para los chicos, una muda completa de recambio en el auto. Y proteger la cámara o el celular del salpicado.
Otro consejo: comer liviano antes de embarcar. El golfo suele estar calmo, pero el estómago lleno y el oleaje no se llevan bien.
Comer con gusto a mar de los dos lados del golfo
Se baja del semirrígido con hambre y frío, pero no hace falta manejar de vuelta para almorzar. En el sector del Mirador Norte, junto a la estación náutica, funciona el parador Serena, con pizzas, empanadas y cosas simples y calientes. Con chicos, la diferencia entre eso y sesenta y cinco kilómetros de ruta con dos nenas hambrientas es enorme.
Ya en Las Grutas, otra opción muy buena es El Rey del Marisco, donde la familia probó una tabla de mariscos que justificó no cocinar esa noche.
Info útil para el viajero
Temporada: el avistaje embarcado en el Golfo San Matías va del feriado de agosto al de octubre. Septiembre y octubre concentran más animales.
Cómo llegar: 425 km desde Neuquén, unas 6 horas con paradas, por RN 22, RN 250 y RP 2. Cargá combustible en el Valle Medio.
Dónde se embarca: Puerto San Antonio Este, a 65 km de Las Grutas por Ruta 3. El traslado no está incluido en la excursión.
Tarifas 2026 (Rupestre): $150.000 adultos, $120.000 en efectivo, $80.000 menores hasta 12 años, sin cargo hasta 3. Todos los medios de pago.
La salida: dos horas, máximo doce pasajeros, sujeta a clima y mareas. Reservá con margen de un día.
Qué llevar: capas, rompeviento impermeable, gorro y guantes, muda de recambio para los chicos y protección para la cámara.