Balaceras en pleno centro y un dato que preocupa: los homicidios subieron un 16% en Tucumán
Los homicidios subieron un 16% y siete de cada 10 conflictos terminan con alguien baleado. ¿Qué está pasando en Tucumán?
Las balaceras ya no son un hecho aislado en el Gran San Miguel de Tucumán. Los tiroteos en pleno centro, en horarios de alta circulación, encendieron todas las alarmas sobre una violencia que combina armas, drogas y conflictos que escalan sin control. Las estadísticas judiciales confirman la tendencia: los homicidios aumentaron un 16% respecto al mismo período de 2025, y siete de cada 10 conflictos que llegan a la Justicia terminan con al menos una persona baleada.
Los episodios recientes, como el automovilista que hirió a un ciclista y el exmilitar que atacó a su expareja y a un cuidacoches, ocurrieron en zonas céntricas y con armas de fuego. Para fiscales y especialistas, el problema no es la compra masiva de armas, sino la decisión de portarlas y usarlas ante cualquier disputa.
¿Qué dice un instructor de tiro?
“El problema es que antes las pistolas se dejaban en la casa. Ahora hay muchas personas que las portan permanentemente y pueden utilizarlas en cualquier momento sin estar preparadas mentalmente”, explicó un instructor de tiro consultado.
Desde el Ministerio Público Fiscal advierten: “Si un tucumano decidió armarse para protegerse de la inseguridad, no importa si vive en un country de Yerba Buena o en un barrio de la periferia. ¿Qué hace suponer que no llevará esa arma a todos lados?”.
Justicia por mano propia: el caso de Los Nogales
En Los Nogales, el productor José Javier Fransacena, harto de los robos de naranjas en su quinta, mató de un escopetazo a Daniel Juan Gutiérrez, un joven con problemas de adicción. La defensa alega exceso en la defensa de sus bienes; la querella sostiene que Gutiérrez fue ejecutado fuera de la finca y abandonado en un camino vecinal.
“Estamos viviendo una situación similar a la de Río de Janeiro, cuando surgieron grupos parapoliciales que ejecutaban a personas adictas”, señaló el abogado de la familia, Gerardo Banegas, y pidió señales claras de la Justicia contra esas conductas.
La hermana de la víctima, Romina, reconoció que Daniel tenía problemas de consumo pero negó que fuera un delincuente, y denunció que en varias oportunidades reportó puntos de venta de droga sin obtener respuesta.
Barrios tomados por las balaceras
Junio sumó otros homicidios vinculados a las drogas: el femicidio de Cynthia Lazarte y el asesinato de Carlos Romano Hardoy cuando iba a comprar estupefacientes en Villa Carmela. En San Cayetano, un tiroteo por disputas territoriales dejó a un joven grave; participaron más de diez personas, muchas menores de edad.
“Estamos cansados de estas banditas que se agarran a tiros todos los días. Los enfrentamientos ya forman parte de nuestra vida y nadie hace nada”, expresó la madre del joven herido.
El denominador común se repite: armas cada vez más presentes, conflictos que escalan rápido y una sociedad que naturaliza respuestas violentas. La pregunta que queda abierta es cuánto más deberán crecer las estadísticas para que el problema se aborde como una emergencia social.