Bajar la inflación ya no alcanza: el dato que revela el estancamiento salarial que preocupa al Gobierno
El Gobierno reconoció que los salarios reales no recuperaron el nivel de 2023. ¿Qué pasa cuando la inflación baja pero los ingresos no repuntan?
El vocero presidencial Adrián Ravier admitió que los salarios reales están “un poquito abajo” respecto de 2023, pero el problema es más profundo: la desaceleración de los precios no trae recuperación del poder adquisitivo, sino un nuevo esquema de estancamiento. Según la consultora C-P, los ingresos apenas logran empatar una inflación del 2% mensual, sin revertir la pérdida acumulada tras la devaluación de Milei.
¿Por qué la desinflación dejó de ser sinónimo de mejora?
Durante 2024, el shock inflacionario licuó ingresos y obligó a las paritarias a correr detrás de los precios. Ahora, con una inflación más estable, los salarios dejaron de caer con la misma intensidad, pero no logran recuperarse. El informe de los economistas Federico Pastrana y Pablo Moldovan sostiene que “la desinflación no trae recuperación sino estancamiento”.
En junio, el promedio de las paritarias mostró un incremento nominal de 2,3%, apenas por encima de la inflación del 1,9%, mientras que los salarios efectivos continuaron por debajo de los niveles de comienzos de año. Las sumas fijas y bonos extraordinarios ganaron protagonismo, pero no consolidan una recuperación permanente del ingreso.
El empleo también se resiente
El estancamiento salarial se da en un contexto de destrucción de puestos de trabajo. El empleo registrado cayó 4,3% respecto de noviembre de 2023, lo que equivale a 576.000 puestos menos. Los asalariados privados se contrajeron en más de 235.000 puestos, y la tasa de apertura de empresas se encuentra en mínimos desde 2002 (excluyendo pandemia). Los especialistas definen a la economía como “anémica”, con un ajuste recesivo que contrae tanto la cantidad de empresas como los niveles de empleo.