Bajan 2.400 metros de la montaña para ir a la escuela: la historia de dos pastores que no se rinden
Kabelo Mohai empezó a cuidar animales a los 9 años y apenas terminó la primaria. Hace tres años encontró una escuela nocturna en el pueblo y desde entonces hace un viaje que muy pocos aguantarían.
En las montañas de Lesoto, Sudáfrica, hay dos jóvenes que hacen algo que pocos se animarían a sostener: cuidan rebaños en la altura durante el día y, cuando cae el sol, descienden más de 2.400 metros para estudiar de noche. Se llaman Kabelo Mohai y Lepeli Maapesa y su historia recorrió el mundo.
El destino de ambos es el pueblo de Semonkong, donde funciona la Escuela Nocturna del Buen Pastor. Hasta allí llegan decenas de pastores que buscan recuperar los estudios que la vida rural les quitó.
La rutina no admite pausas. Se abrigan con mantas de lana, recorren senderos rocosos y llegan a clase después de horas entre ovejas y cabras. Al terminar, emprenden el camino de regreso a sus refugios en la montaña. Lo repiten de lunes a viernes.
Una infancia entre animales
Mohai empezó a trabajar con animales a los 9 años y apenas pudo completar la primaria. Lepeli, de 23, vivió una realidad parecida. En Lesoto miles de chicos abandonan la escuela para dedicarse al pastoreo, una tradición que sostiene la economía rural y que representa casi el 60% de las exportaciones agrícolas del país.
A los 15, Mohai se instaló en una choza de piedra y ramas para cuidar 155 ovejas y cabras de su familia. Lo acompañaba su perro Balireng.
“Es muy agradable la mayor parte del tiempo, estar aquí arriba entre los animales. Nadie puede decirme qué hacer”, contó al Diario As.
Pero la vida en la altura tiene su costado duro: la soledad y un clima extremo, con inviernos de nieve y veranos calurosos, hacen que no todo sea sencillo.
La decisión de volver a estudiar
Hace tres años, Mohai conoció la escuela nocturna y decidió retomar sus estudios. “Es muy importante que tengamos algo de conocimiento y aprendamos”, explicó.
Su sueño es dejar el pastoreo y convertirse en soldado. Por ahora, su objetivo inmediato es seguir leyendo y escribiendo para poder conseguir otro trabajo en el futuro.