Aumento para empleadas domésticas: cuánto cobrarán de bolsillo y el reclamo de fondo del gremio
El acuerdo paritario incluye subas mensuales y bonos, pero el sindicato advierte que el salario sigue sin cubrir lo básico. Hay un detalle de la negociación que revela por qué.
Las empleadas de casas particulares de Neuquén tendrán aumentos escalonados hasta diciembre, pero el gremio advierte que los salarios siguen muy lejos de la canasta básica. El acuerdo paritario, firmado entre el Sindicato de Personal de Servicio Doméstico de Río Negro y Neuquén y las cámaras del sector, contempla incrementos mensuales y el pago de bonos de hasta $20.000.
Según detalló la secretaria general del sindicato, Sonia Kopprio, el primer tramo ya se aplicó sobre el básico de julio. Para agosto, el aumento es del 1,9%, al que se suma el 31% de zona desfavorable, la antigüedad y un bono de $20.000. Ese incremento debería reflejarse en los salarios que las trabajadoras cobren por el trabajo realizado durante agosto.
Calendario de aumentos
En septiembre comenzará la segunda etapa: un 1,8% acumulativo sobre el básico de agosto, más un bono de $5.000 y los adicionales por antigüedad y zona. En octubre, el aumento será del 1,7% sobre el básico de septiembre, con otro bono de $5.000.
Para noviembre está previsto un incremento del 1,6% sobre el básico de octubre, acompañado por el 31% de zona, la antigüedad y un bono de $10.000. Finalmente, en diciembre se aplicará el último aumento, también del 1,6%, calculado sobre el básico de noviembre. Ese tramo tendrá incidencia en el cálculo del aguinaldo.
Sin embargo, desde el gremio reconocieron que el acuerdo está lejos de representar una mejora significativa. “Al tomar el promedio de los incrementos, el aumento real que reciben no alcanza a representar una suma importante frente al costo de vida”, sostuvo Kopprio.
Un salario que no alcanza
La dirigente cuestionó la diferencia entre los salarios de las empleadas de casas particulares y los de otros sectores. “Muchas veces se comparan los porcentajes obtenidos por gremios con mayor capacidad de negociación, pero sin tener en cuenta los salarios de base de cada actividad”, explicó.
Actualmente, una trabajadora de quinta categoría con jornada de ocho horas tiene un básico que ronda los $400.000. Para el sindicato, ese ingreso resulta insuficiente para afrontar los gastos cotidianos y está muy lejos de cubrir una canasta familiar.
La situación es más compleja para quienes trabajan menos horas. Muchas empleadas realizan tareas en distintas viviendas y cobran por hora, una modalidad con altos niveles de informalidad. La hora establecida en el acuerdo queda en torno a los $4.000, aunque en la práctica muchas cobran entre $18.000 y $22.000 por jornada, según la cantidad de horas y la frecuencia.
Kopprio sostuvo que una trabajadora no debería aceptar valores que no le permitan siquiera cubrir los costos de traslado, pero reconoció que muchas veces se aceptan condiciones desfavorables por la necesidad de contar con un ingreso.
El reclamo por la registración
Uno de los principales reclamos del sindicato es la registración de las trabajadoras. Desde la organización remarcaron que estar registradas no implica necesariamente un costo elevado para el empleador y permite garantizar derechos fundamentales, como la cobertura de ART ante un accidente laboral, los aportes jubilatorios y la obra social.
Kopprio explicó que incluso para quienes trabajan pocas horas semanales existe un esquema de aportes mínimos que permite formalizar la relación. La registración también es clave para que, al terminar el vínculo, quede asentada la trayectoria laboral y se puedan realizar los trámites correspondientes.
Despidos y pérdida de empleo registrado
El sindicato describió un escenario preocupante en materia de empleo. Reciben con frecuencia consultas de trabajadoras que fueron despedidas después de muchos años de servicio, incluso con hasta 20 años de antigüedad. Algunas habrían sido despedidas invocando causas que consideran injustificadas.
El problema no termina con el despido: muchas veces una trabajadora registrada es reemplazada por otra que ingresa sin registrar, con un salario acordado directamente con el empleador y sin aportes. Eso genera un problema a futuro, porque las trabajadoras necesitan acumular aportes para acceder a una jubilación.
Según el gremio, muchas consultas ya están vinculadas con mujeres que se acercan a la edad jubilatoria y descubren que los años de aportes no son suficientes.
Qué cambia con la reforma laboral
Otro punto de preocupación es el impacto de la reforma laboral. Kopprio señaló que algunos cambios ya tienen incidencia en la actividad, aunque aclaró que las licencias por enfermedad, maternidad y otros derechos continúan vigentes para las trabajadoras registradas.
El sindicato analiza junto con su equipo legal los alcances de las nuevas disposiciones y comenzó a elaborar una canasta familiar propia, con la intención de establecer un piso de referencia para las próximas negociaciones salariales.
Una diferencia que preocupa
El contraste es contundente: mientras una familia de cuatro integrantes necesita alrededor de $1.500.000 mensuales para afrontar sus gastos, una trabajadora que cumple cuatro horas diarias de lunes a viernes queda muy por debajo de ese ingreso.
La dirigente destacó que las tareas en una vivienda exceden la limpieza: cocinar, cuidar niños, hacer compras, ordenar, lavar ropa y hasta trasladar a los chicos. Para el sindicato, esa responsabilidad no está reflejada en los salarios actuales.
Con los nuevos aumentos, las trabajadoras tendrán una recomposición escalonada hasta diciembre. Sin embargo, el desafío central seguirá siendo lograr que los salarios acompañen el costo de vida, reducir la informalidad y garantizar los mismos derechos laborales que corresponden a cualquier trabajador registrado.