Atrapados en la nieve en Catamarca: la desesperación de una pareja que pasó 24 horas a la deriva
Una pareja de San Pedro vivió 24 horas de terror en la nieve catamarqueña. ¿Cómo lograron sobrevivir? Los detalles de su rescate y la angustia que atravesaron.
Marisa Corvalán y Ezequiel Fuchs, oriundos de San Pedro, vivieron una pesadilla en la alta montaña de Catamarca: quedaron atrapados durante casi 24 horas en el camino al Balcón del Pissis, con temperaturas bajo cero y sin certezas de ser rescatados. Su testimonio estremece.
¿Qué pasó en el Balcón del Pissis?
El martes pasado, la pareja partió alrededor de las 8 de la mañana en una camioneta 4x4 junto a otros turistas para recorrer uno de los paisajes más impactantes de la cordillera de los Andes, en la zona de Fiambalá. Pero lo que comenzó como una aventura se transformó en una lucha por sobrevivir.
A pesar de las alertas meteorológicas, varias empresas decidieron avanzar. Todo transcurría con normalidad hasta que, durante el descenso, se desató el temido "viento blanco": un fenómeno que arrastra nieve, tapa todo a su paso y anula la visibilidad. Las temperaturas se desplomaron y el camino empezó a cubrirse de nieve hasta que una camioneta se encajó, bloqueando el paso a más de 30 vehículos.
La angustia dentro de los vehículos
Eran las 14 cuando se produjo el primer atasco. Media hora después, se activó el pedido de rescate. Mientras tanto, el viento blanco seguía haciendo estragos y las camionetas comenzaban a ser sepultadas por la nieve. Con el termómetro en -5°C, cerca de las 20 se taparon los caños de escape y el monóxido de carbono invadió el interior de los rodados que iban adelante. Los pasajeros tuvieron que salir.
Marisa y Ezequiel iban en la segunda camioneta. Tras seis horas inmóviles, un agente de Defensa Civil golpeó la ventanilla y les ordenó bajar: había que abandonar el vehículo porque la nieve lo iba a tapar por completo. Con las manos, el rescatista apartó la nieve hasta romper el vidrio. La orden era buscar refugio en otras camionetas de la caravana. Así, la pareja se separó: Marisa subió a la primera que encontró espacio y Ezequiel siguió. No volvieron a verse hasta 12 horas después, en el hospital de Fiambalá.
Una noche infernal
Entre las 20 y las 2 de la madrugada, la espera continuó. A Ezequiel le pidieron que manejara una camioneta porque habían hallado una posible vía de escape a través de un camino alternativo. Al bajarse, se dio cuenta de que la ropa que llevaba era insuficiente: le había dejado su campera de alta montaña a Marisa. Con 18 grados bajo cero, caminó en medio de la ventisca buscando un lugar en otros rodados. Finalmente, lo recibió un grupo del conurbano que viajaba en su propio vehículo.
A las 3 de la madrugada, Defensa Civil anunció que la retroexcavadora no podía liberar el camino y que había que implementar el plan B: crear una ruta alternativa en la nieve para sortear los vehículos varados. Un rescatista con linterna guió la caravana durante horas. La camioneta de Ezequiel llegó a la base a las 5; la de Marisa, a las 8. En el trayecto, todo fue desolación.
"Pensé que nos moríamos"
"Las camionetas se encajaban y había que bajar a cada rato a palear, el frío me penetraba la médula, pero había que salir de ese lugar, nos íbamos ayudando entre todas las camionetas", relató Ezequiel. En el vehículo de Marisa, incluso se rompió una cubierta y hubo que cambiarla en plena tormenta. La tensión era tal que había gente llorando y ataques de pánico.
"La pasamos muy mal. Pensé en la gente de Viven, en los uruguayos. Pensé que nos moríamos", confesó Marisa. "Te juro que pensamos que no sobrevivíamos, que era el último momento de la vida", agregó.
Al llegar a la base, se encontraron con un enorme despliegue: Defensa Civil, Bomberos, un hospital modular y baqueanos que habían ido a colaborar. Ezequiel fue trasladado al hospital de Fiambalá, donde le tomaron la presión y quedó internado con suero. Mientras tanto, Marisa llegó más tarde y logró avisarle por el teléfono de un compañero.
La investigación y las advertencias
En Fiambalá, ya hay una investigación en marcha para determinar responsabilidades. La Asociación de Guías de Turismo advirtió que las empresas prestadoras tienen la obligación de informar los riesgos a los pasajeros y que "hay que ser responsables cuando se lleva personas a la montaña". La experiencia de esta pareja, que pudo haber terminado en tragedia, deja un mensaje claro: la naturaleza no perdona.
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